Miércoles, Octubre 15th, 2003...4:35 pm
Derrotado por el móvil

[Publicado originalmente en el diario El Mundo, el 15 de octubre de 2003]
Ponomariov, campeón del mundo de ajedrez, es sancionado con la pérdida de una partida al sonar su teléfono durante el europeo
Cada vez que un campeón mundial pierde una partida se convierte invariablemente en noticia. Las derrotas de las grandes estrellas de este deporte son muy escasas y los aficionados al ajedrez, como los de cualquier otro juego, sienten una comprensible curiosidad cuando éstas acontecen.
Sin embargo, nunca se había visto una derrota tan insólita, ridícula y fulminante como la que sufrió el vigente campeón de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), Ruslan Ponomariov, en la primera ronda del Campeonato de Europa por equipos, que se disputa durante estos días en Plovdiv (Bulgaria). Su teléfono móvil sonó en mitad de su encuentro frente a Eugeni Agrest, y esto motivó que el árbitro le sancionase inmediatamente con la pérdida de la partida.
Ponomariov se ha convertido en la primera víctima de una normativa que se aplica por primera vez en este campeonato, y que sanciona, incluso, el mero hecho de ser portador de un teléfono móvil en la sala de juego, aunque esté apagado y en silencio.
La principal razón que ha forzado a este cambio en la reglamentación es sencilla de entender. El móvil es un dispositivo susceptible de ser utilizado para recibir ayuda externa durante un encuentro.Por ejemplo, un grupo de entrenadores, asistidos por computadoras, podrían analizar concienzudamente el transcurso de la partida, y enviar sus conclusiones al jugador en los momentos decisivos.
«Como ajedrecista, me sentiría mucho más tranquilo si en determinadas partidas mis rivales pasaran primero por un detector de metales.Es una estupidez que la FIDE realice controles antidopaje a los jugadores, y en cambio no tome grandes precauciones frente a las posibles ayudas electrónicas», declaró en alguna ocasión Kasparov.
Y no fue el único. Ya en 1972, en su famoso duelo con Spassky, Bobby Fischer exigió a los organizadores que registraran minuciosamente el escenario de juego para asegurarse de que los rusos no hubieran instalado cualquier artilugio electrónico que sirviera para ayudar de alguna forma a su jugador.
Los progresos tecnológicos más recientes hacen que el panorama actual sea muy distinto al de 1972. En primer lugar, los avances experimentados en las computadoras de ajedrez hacen que algunos de estos programas, como Deep Fritz, jueguen ya al nivel de un gran maestro de elite; en determinadas posiciones, donde el cálculo es lo principal, pueden superar a cualquier humano.
Por otro lado, las telecomunicaciones ponen cada día al servicio del usuario nuevas formas y dispositivos para enviar y recibir información: no sólo a través de teléfonos móviles, sino también mediante agendas electrónicas, auriculares, o incluso relojes de pulsera.
En un futuro próximo, la presencia de cualquier aparato electrónico en una partida tendrá que estar terminantemente prohibido en un torneo de ajedrez.
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