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	<title>El Blog de David Llada &#187; viajes</title>
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		<title>Lo que nos dicen las canciones</title>
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		<pubDate>Fri, 18 May 2012 02:18:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[San Sebastián, 17 de mayo de 2012 Es un hecho bien conocido que ciertas experiencias resultan como mirarse en el espejo: nos devuelven una imagen que refleja, en gran parte, lo que hay dentro de nosotros mismos. Ese libro leído en la adolescencia, si volvemos a pasar sus páginas una década después, nos parece completamente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>San Sebastián, 17 de mayo de 2012</em></p>
<p>Es un hecho bien conocido que ciertas experiencias resultan como mirarse en el espejo: nos devuelven una imagen que refleja, en gran parte, lo que hay dentro de nosotros mismos. Ese libro leído en la adolescencia, si volvemos a pasar sus páginas una década después, nos parece completamente diferente. Obviamente el libro no ha cambiado; lo hemos hecho nosotros, y con ello, el reflejo que obtenemos.</p>
<p>Este fenómeno se va haciendo más y más evidente con el paso de los años, según acumulamos experiencias. Canciones que antes no nos decían nada, de repente obtienen significado. Te identificas con ellas de una forma que nunca hubieras imaginado. Y al ritmo al que yo voy recorriendo kilómetros, conociendo gentes, y coleccionando experiencias, estoy llegando a una situación en la que todas las canciones, todos los libros, todas las películas y obras de arte, tienen algo que decirme.</p>
<p>En realidad, y aunque comencé hablando de ellos, con los libros es más fácil que nos identifiquemos, que sintamos empatía, aunque jamás hayamos vivido nada parecido. Juegan con ventaja: el autor no tiene límites para desarrollar su juego, para presentarnos los personajes. Hay cientos de páginas, decenas de horas de lectura por delante para empaparnos de su historia. Creo que todos hemos podido llegar a entender cómo se sentía <strong>Madame Bovary</strong>, aunque jamás hayamos sido una jovencita de provincias casada con un aburrido médico. Por eso los libros te enseñan más que ninguna otra cosa.</p>
<p>En cambio con las canciones y las películas es más fácil que pasemos completamente por alto su significado. Su brevedad las obliga a limitarse a sugerir. Y si no atesoras la experiencia adecuada que se refleje en ellas, no te dirán nada. Es como tener o no tener la llave que abre esa cerradura y te permite pasar, ver lo que hay detrás de ella.</p>
<p>Ya puse alguna vez <a title="here comes the sun" href="http://davidllada.com/blog/2005/03/16/here-comes-the-sun" target="_blank">por aquí</a> el ejemplo de la canción de George Harrison, <em>&#8220;<a title="here comes the sun" href="http://www.youtube.com/watch?v=n6j4TGqVl5g" target="_blank"><strong>Here Comes the Sun</strong></a>&#8220;</em>. Una canción bonita, pero que no llegas a entender en absoluto hasta que no vives el primer día de primavera tras un largo y oscuro invierno londinense.</p>
<p>Y un ejemplo más claro aún: la película <em>&#8220;<strong>Lost in Translation</strong>&#8220;</em>. Simplemente no entiendo cómo alguien que no haya vivido una situación parecida puede apreciarla; lo normal es que al 90% de la gente le parezca un tostón. Yo en cambio tuve la afortunada coincidencia de verla pocos meses después de mi primer viaje a Shanghai. Reconocía en ella sensaciones muy sutiles: la de tener el hotel como un refugio de relativa normalidad frente a un ambiente completamente extraño. La de estar totalmente desubicado a causa de un <em>jetlag</em> que persiste día tras día. O la sensación de irrealidad cuando te aventuras a ir de juerga en un entorno tan ajeno, casi marciano. Todo ello queda retratado tan bien que para mi esta película es una obra maestra; pero estoy seguro de que a la mayoría de la gente le aburrió soberanamente.</p>
<p>Otra de mis películas favoritas, <em>&#8220;<strong>Das Leben ist eine Baustelle</strong>&#8220;</em>, es probablemente la película más berlinesa que se haya realizado nunca. La que mejor retrata la jaula de grillos que es esa ciudad, llena de almas perdidas que, pese a sus problemas y su pobreza, sobreviven y son felices en esa ciudad-comuna. Si no hubiese vivido todo eso, no la habría disfrutado ni la mitad.</p>
<p><em>&#8220;<strong>Room in Rome</strong>&#8220;</em> queda estropeada por la tremenda ida de olla de su director y las excesivas concesiones a sus particulares fantasías sexuales, pero se traía entre manos un tema fantástico que conocí -y reconocí- muy bien: el de esas aventuras que surgen en los viajes, que duran una o muy pocas noches, y en las que la brevedad multiplica por mil la intensidad. Aventuras en las que los implicados fantasean inventándose una vida que contarle al otro, o imaginándose la que podrían tener juntos. Jugando al gato y al ratón con la idea de dejarlo todo y quedarse en Roma para siempre. &#8220;Si sale cara nos quedamos y si sale cruz nos decimos adiós&#8221;. O, &#8220;nos vemos en la estación central de Viena, dentro de seis meses, a esta misma hora&#8221;.</p>
<p>Y volviendo a las canciones, una que me asaltó ayer en un episodio de <strong>Mad Men</strong> y me trajo una sonrisa: ¿Habéis escuchado alguna vez la psicodélica <em>&#8220;<a title="tomorrow never knows beatles" href="http://youtu.be/tisjsgsgtZU" target="_blank"><strong>Tomorrow never knows</strong></a>&#8220;</em>, de los <strong>Beatles</strong>? ¿La habéis escuchado bajo el efecto de alguna droga, aunque sea un simple porrillo de marihuana? Si la respuesta a la segunda pregunta es &#8220;no&#8221;, la respuesta a la primera pregunta también es &#8220;no&#8221;. Volved a intentarlo y ya me contaréis.</p>
<p>Qué bonito tiene que ser alcanzar un día en el que puedas decir, &#8220;he vivido lo suficiente para poder entenderlo todo&#8221;.</p>
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		<title>Alfabetos del mundo</title>
		<link>http://davidllada.com/blog/2012/03/13/alfabetos-del-mundo-chino-koreano-tamil-singales/</link>
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		<pubDate>Tue, 13 Mar 2012 01:45:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
				<category><![CDATA[china]]></category>
		<category><![CDATA[chorradas]]></category>
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		<description><![CDATA[San Sebastián, 12 de marzo de 2012 En las últimas semanas he estado un poco lost in translation, enfrentándome a alfabetos completamente desconocidos, que te hacen darte cuenta de que el mundo es aún, y por suerte, un lugar con cierto colorido. En primer lugar: desde mi último viaje a China allá por octubre/noviembre, estoy [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>San Sebastián, 12 de marzo de 2012</em></p>
<p>En las últimas semanas he estado un poco <em>lost in translation</em>, enfrentándome a alfabetos completamente desconocidos, que te hacen darte cuenta de que el mundo es aún, y por suerte, un lugar con cierto colorido.</p>
<p>En primer lugar: desde mi último viaje a China allá por octubre/noviembre, estoy apuntado a clases en el <strong><a href="http://www.institutochinogipuzkoa.com" target="_blank">Instituto Chino de Guipuzcoa</a></strong>. Ya suman creo que nueve viajes a ese país, y parece probable, o por lo menos posible, que acabe yéndome a vivir allí en algún momento, así que era momento de empezar. Me temo que <em>la vida es demasiado corta para aprender Chino</em>, como diría Woody Allen, pero al menos moriremos intentándolo.</p>
<p>He aquí los <em>&#8220;deberes&#8221;</em> de mi libro de ejercicios en <strong>Chino mandarín (simplificado)</strong>, un idioma que me permitirá (algún día) comunicarme con entre 900 y 1150 millones de personas:</p>
<p><img class=" alignnone" title="alfabeto chino" src="http://farm8.staticflickr.com/7189/6831717498_4c273e8f36_o.jpg" alt="alfabeto chino" width="373" height="500" /></p>
<p>&nbsp;<br />
Lo curioso del caso es que últimamente nos han estado dando clase con un libro koreano, en versión bilingüe: las explicaciones de los ejercicios y del vocabulario vienen en inglés y en koreano. Y con este idioma sí que me quedé ojiplático. Si lo había visto alguna vez antes no le había prestado atención. Parece un alfabeto traído por alienígenas. El <strong>Koreano</strong> es hablado por 75 millones de seres (¿humanos?) en el planeta; se desconoce cuántos más en el resto de la galaxia:</p>
<p><img class="alignnone" title="alfabeto koreano" src="http://farm8.staticflickr.com/7038/6831717364_93075801ec_o.jpg" alt="alfabeto koreano" width="373" height="500" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El reciente viaje que hice a Malasya y Australia me permitió conocer un lugar inesperado, Sri Lanka, donde también conviven dos curiosos alfabetos, el Cingalés y el Tamil. Creo que ambos tienen antepasados comunes. Es tristemente conocido que este país ha estado en guerra civil precisamente por desavenencias entre estas dos etnias hasta hace tan sólo cuatro o cinco años.</p>
<p>Esto es <strong>Cingalés</strong> (también llamado <strong>Singalés</strong>, o <strong>Sinhalá</strong>), y que hablan unos 16 millones de personas; escribir, la verdad es que lo escriben bastantes menos, porque en la isla abunda el analfabetismo:</p>
<p><img class="alignnone" title="alfabeto ceilanes" src="http://farm8.staticflickr.com/7182/6977845905_7e91b489a5_o.jpg" alt="alfabeto ceilanes" width="333" height="500" /></p>
<p>&nbsp;<br />
Y éste es el alfabeto <strong>Tamil</strong>, una lengua que tiene la <em>nadería</em> de 66 millones de hablantes en el mundo:</p>
<p><img class="alignnone" title="alfabeto tamil" src="http://farm8.staticflickr.com/7179/6977845691_e6f4f1493e_o.jpg" alt="alfabeto tamil" width="400" height="267" /></p>
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		<title>Turistas VS viajeros</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Feb 2012 01:02:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
				<category><![CDATA[viajes]]></category>

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		<description><![CDATA[(Melbourne, 18 de febrero de 2012) Ahora que he puesto pie en el último continente que me quedaba por pisar, y voy crecido, haré otra aportación al recurrente debate &#8220;turistas VS viajeros&#8221;; un tema que ya ha salido a relucir alguna vez en los comentarios de este blog. Creo que ya dejé dicho que yo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>(Melbourne, 18 de febrero de 2012)</em></p>
<p>Ahora que he puesto pie en el último continente que me quedaba por pisar, y voy crecido, haré otra aportación al recurrente debate &#8220;turistas VS viajeros&#8221;; un tema que ya ha salido a relucir alguna vez en los comentarios de este blog.</p>
<p>Creo que ya dejé dicho que yo sí hago distinción entre ambos, lo mismo que, aunque ambos sean un libro que la gente ha leído mucho, yo no soy de los que meten en el mismo saco <em>El Quijote</em> y <em>El Código Da Vinci</em>.</p>
<p>Una actitud que muchas veces los diferencia, sin que ellos mismos se den cuenta, es la tendencia del viajero a hacer cosas cotidianas en lugares insólitos, mientras que turista siente que mientras esté en un lugar diferente, debe hacer, en consonancia, cosas fuera de lo habitual.</p>
<p>Ir al cine en <strong>Londres</strong>, quedarse en la habitación de tu hotel en <strong>Sri Lanka</strong> leyendo un libro, salir a comprar calzoncillos en <strong>Kuala Lumpur</strong>, ir al mercado a comprar verduras en <strong>Guangzhou</strong>, cortarse el pelo en <strong>Melbourne</strong>, hacer la colada en <strong>Taipei</strong>&#8230; Todas estas cosas le parecerían casi un sacrilegio a cualquier turista. <em>&#8220;Eso ya lo puedo hacer en casa. No voy a perder mi tiempo aquí en eso&#8221;</em>, sería su reacción.</p>
<p>En cambio, algunos, hemos descubierto que disfrutamos de esa cotidianeidad en un escenario diferente. Es una forma más profunda de integrarte en la vida tal como esta transcurre en otro lugar, que para nosotros es el propósito de cualquier viaje. No me importa marcharme de Kuala Lumpur sin haberme subido a las torres Petronas, o sin haber pisado ninguna de las famosas playas de Malasia. Tampoco me importaría irme de Australia sin haber visto canguros y koalas, como no me importó en su momento, la primera vez que fui a París, irme de allí sin haber visto la Torre Eiffel. <em>&#8220;Ya volveré. Y si no vuelvo, no pasa nada&#8221;</em>.</p>
<p>Por supuesto, también he hecho &#8220;cosas de turista&#8221; en mis viajes, y de algunas de ellas guardo un recuerdo imborrable. Por ejemplo, nunca olvidaré la sensación cuando por primera vez subí a la pirámide del sol en <strong>Teotihuacán</strong>, o cuando visité la que es posiblemente la playa más impresionante del mundo, <strong><a href="http://davidllada.com/blog/2008/12/15/koh-phi-phi-leh-mahya-bay-la-playa/" target="_blank">Koh Phi Phi Leh</a></strong>. Pero en general, mis recuerdos más entrañables son los relacionados con pequeñas cosas que completamente normales que hice en lugares fuera de lo común.</p>
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		<title>Negombo</title>
		<link>http://davidllada.com/blog/2012/02/13/negombo-sri-lanka/</link>
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		<pubDate>Mon, 13 Feb 2012 19:01:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
				<category><![CDATA[negombo]]></category>
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		<category><![CDATA[turismo]]></category>

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		<description><![CDATA[(Negombo, 9 de febrero de 2012) Escribo estas líneas desde una tumbona a 20 metros del mar, en un lugar llamado Negombo. Exactamente el punto desde donde he hecho la foto que ilustra esta entrada. Apuesto mi testículo izquierdo a que ninguno de mis queridos lectores -a pesar de ser gente culta y viajada en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>(Negombo, 9 de febrero de 2012)</em></p>
<p><a href="http://farm8.staticflickr.com/7020/6849365233_6332be3a62_b.jpg" target="_blank"><img src="http://farm8.staticflickr.com/7208/6870936075_76ef2fb297_o.jpg" alt="Negombo, Sri Lanka, boat" vspace="10" /></a></p>
<p>Escribo estas líneas desde una tumbona a 20 metros del mar, en un lugar llamado <strong>Negombo</strong>. Exactamente el punto desde donde he hecho la foto que ilustra esta entrada.</p>
<p>Apuesto mi testículo izquierdo a que ninguno de mis queridos lectores -a pesar de ser gente culta y viajada en su mayoría- sabrían situarlo en el mapa. Probablemente errarían incluso de continente, ya que el nombre suena a africano. Y más aún, estoy seguro de que si yo apuntase que está en <strong>Sri Lanka</strong>, ligeramente al norte de Colombo, más de uno todavía tendría dificultades para ubicarlo en un mapamundi: es esa isla con forma de lágrima que <em>cuelga</em> del subcontinente indio.</p>
<p>Lo divertido del caso no es qué hago en tan pintoresco lugar, sino el hecho de que hace tan sólo cuatro días ni siquiera se me hubiera pasado por la imaginación que algún día visitaría Sri Lanka. Ni por lo más remoto.</p>
<p>Resulta que tenía que tenía que hacer tres viajes, a <strong>Londres</strong>, <strong>Kuala Lumpur</strong>, y a <strong>Melbourne</strong>. Y en estos casos, lo más práctico y eficiente, lo que me permite ahorrar pasta y tiempo, es encadenar uno con otro y hacerlo del tirón.</p>
<p>Cuando me puse a mirar (en el último minuto) vuelos desde Londres a Kuala Lumpur, me encontré con que la opción más barata, de largo, era con <em>Srilankan Airlines</em>. Y luego, mirando los detalles, me di cuenta de por qué: implicaba una escala mortal de 30 horas en Colombo.</p>
<p>Ahí se me encendió la bombilla y, persona de recursos que soy, conseguí convertir esa escala de 30 en una de 65 horas, pero manteniendo el mismo precio. Tiempo suficiente como para pernoctar un par de noches y darse unos paseos &#8220;a ver qué hay&#8221;.</p>
<p>La experiencia ha sido totalmente positiva. Me quedé en Negombo, un pueblo de pescadores (90.000 en todo el área urbana) que pilla a sólo 6 km del aeropuerto internacional. Colombo está a 31km de su aeropuerto, pero por culpa del tráfico el trayecto puede tomar más de una hora.</p>
<p>Negombo es un lugar a donde la Coca-Cola aún no he llegado, y no existen McDonalds ni Starbucks. Eso sí, debido a la herencia portuguesa, la iglesia católica no para de abrir nuevas franquicias, algo que vengo observando en toda Asia. <em>Grosso modo</em>, el 80% de la gente que habita este poblacho es católica, y el resto se divide entre tamiles (hinduistas) y musulmanes. Observando la iconografía loca, tal parece que a Cristo no lo mataron en una cruz, sino que <a title="tuk-tuk sri lanka" href="http://farm8.staticflickr.com/7193/6850346303_2abe2570a9_z.jpg" target="_blank">murió arrollado por un <em>tuk-tuk</em></a>.</p>
<p>El turismo es algo casi inexistente, salvo por algún nórdico o alemán despistado. Y algún pedófilo: La isla tiene una triste reputación como lugar donde abunda la prostitución infantil y el tráfico de personas, algo que no me asombra mucho una vez visto por encima el panorama. Yo, por si acaso, miraba con cierta ojeriza a todo varón de más de 30 años que anduviese por allí solo; claro que, bien pensado, ellos podrían estar pensando exactamente lo mismo de mi&#8230;</p>
<p>Por si algún alma errante llegase a este blog vía Google, le diré que el lugar tiene sus atractivos. Es un buen paraje para relajarse un par de días antes de tomar un vuelo de vuelta si has estado viajando por el resto de la isla, que sí parece una mina turística por explotar, con joyas arqueológicas, vida salvaje, y gastronomía espectacular. Yo me alojé en el Golden Star Beach Hotel, que es bastante recomendable. El mercado de pescado ofrece una estampa bastante pintoresca, aunque he conocido pocos lugares en el mundo que huelan peor. Conviene quizá visitarlo hacia el final de la estancia, para que las imágenes (y olores) que te asalten allí no te retraigan luego de disfrutar la cocina local, basada en pescado y marisco en su mayor parte: es indescriptiblemente sabrosa y espectacularmente barata. Y para estómagos atrevidos, probad suerte con los <em>curries</em> locales, que son posiblemente de los más fuertes que he catado (y me considero una autoridad internacional en el tema).</p>
<p>¿Lo mejor? La comida, el contacto con gente poco acostumbrada a los extranjeros, y un baño que me pegué en el mar mientras se ponía el sol, viendo al fondo cómo los barcos de vela como el de la foto regresaban al puerto, en una larga fila. Impresionante, como viajar en el tiempo a otra época.</p>
<p>En el capítulo de advertencias: No olvidéis, sobre todo, traer todo tipo de repelentes para mosquitos (incluyendo uno de enchufar para poner en la habitación), ya que salen de sus guaridas en cuanto se pone el sol y están dando pol saco hasta que amanece. Y mucho cuidado con el mar, que es bastante traicionero y arrastra mucho, llegué a pasar un mal rato.</p>
<p>En fin, una curiosa experiencia. Mereció mucho la pena la escala, y no descarto regresar algún día con el resto de la familia.</p>
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		<title>Taipei girl</title>
		<link>http://davidllada.com/blog/2011/12/04/taipei-girl/</link>
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		<pubDate>Sun, 04 Dec 2011 17:39:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
				<category><![CDATA[fotos]]></category>
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		<description><![CDATA[(Taipei, 5 de noviembre de 2011) Taiwan es uno de esos lugares a los que normalmente vas de forma un poco inesperada, por algún motivo muy concreto, y a los que nunca esperas volver. No pilla de paso hacia ningún otro sitio y, aunque tiene sus atractivos turísticos, éstos no son especialmente conocidos en occidente. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>(Taipei, 5 de noviembre de 2011)</em></p>
<p><a href="http://farm7.staticflickr.com/6218/6345208801_1507596b27_b.jpg" target="_blank"><img src="http://farm8.staticflickr.com/7033/6453576881_3e0f7ca9ae_o.jpg" alt="taipei, 101, taiwan, girl" vspace="10" /></a></p>
<p><strong>Taiwan</strong> es uno de esos lugares a los que normalmente vas de forma un poco inesperada, por algún motivo muy concreto, y a los que nunca esperas volver. No pilla de paso hacia ningún otro sitio y, aunque tiene sus atractivos turísticos, éstos no son especialmente conocidos en occidente.</p>
<p>En mi caso, había estado allí con Cindy en el verano de 2008, aprovechando que estábamos de vacaciones en Tailandia. Como unos amigos acababan de tener una hija, y estábamos <em>relativamente cerca</em> (¿qué son 4 horas más de avión, cuando ya te has metido 12?), decidimos que era entonces o nunca. Lo curioso es que es muy probable que mi propia hija haya sido engendrada allí: en realidad no tenemos muy claro si <a title="Nahui" href="http://www.flickr.com/photos/davidllada/sets/72157619322795878/" target="_blank">Nahuí</a> es <em>made in Thailand</em> o <em>made in Taiwan</em>.</p>
<p>Como digo, lo último que esperaba yo es regresar por allí algún día, motivo por el cual el poco tiempo que pasamos en la isla fue muy intenso, y lo disfrutamos especialmente. Pero la vida da muchas vueltas, y ya no me sorprendo cuando me encuentro visitando de nuevo lugares exóticos que nunca pensé que volvería a pisar. Así que ya no me despido de las ciudades con la actitud de un <em>adiós</em>, sino de un <em>hasta la vista</em>.</p>
<p>Esta vez el viaje, en el que visitamos <strong>Taipei</strong> y <strong>Taichung</strong>, fue por negocios e igual de breve, pero reafirmó mis primeras impresiones: Taiwan, con 2,6 millones de habitantes, entra en la lista de lugares donde me da la impresión de que me gustaría vivir, junto con Hong Kong, Montreal, Shanghai o Brighton (excluyo de la lista aquellas donde ya he vivido, como Berlín).</p>
<p>La calidad de vida parece bastante buena, y esta lejana isla tiene casi todo lo que me gusta de China, sin muchos de los inconvenientes. Un porcentaje bastante alto de la gente habla inglés (la influencia americana es muy notable), las calles de Taipei están limpias, hay una línea de tren rápido que recorre la isla de norte a sur, y los motociclistas llevan casco. Detalles de civilización que resultan muy agradables, especialmente cuando llegas después de 15 días recorriendo la China profunda.</p>
<p>Denominada oficialmente <em>Capital Provisional de la República China</em>, lo cierto es que en <strong><a title="Taipei" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Taip%C3%A9i" target="_blank">Taipei</a></strong> el sentimiento independentista es bastante notable y generalizado. En China se considera de facto que la isla es parte de su territorio, mientras que en Taiwan ven a la China continental como una especie de provincias rebeldes de las que, sin embargo, por problemáticas, pobres y poco civilizadas, conviene separarse.</p>
<p>La existencia de las típicas grandes fortunas asiáticas son muy palpables en Taipei, especialmente en las zonas cercanas al famoso 101. Las tiendas y los vehículos de lujo, las chicas guapas que siempre pululan por estos ambientes, los locales de moda donde algunos aguardan largas colas mientras que otros entran directamente&#8230; Ahí fue donde hice esta foto, de una chica esperando un taxi a la puerta de un club, en una calle donde minutos antes estaba haciendo trompos un Porsche. A escasos 100 metros del famoso rascacielos.</p>
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		<title>Mi guía de Hong Kong (I): Tramitar el visado para China</title>
		<link>http://davidllada.com/blog/2011/11/10/guia-de-hong-kong-tramitar-visado-china-agencia-visa/</link>
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		<pubDate>Thu, 10 Nov 2011 18:58:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<category><![CDATA[guangzhou]]></category>
		<category><![CDATA[hong kong]]></category>
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		<description><![CDATA[(Jinhua, 24 de octubre de 2011) Hong Kong suele ser para mí la puerta de entrada a China, ya que a donde viajo con más frecuencia es a Guangzhou, que está a solamente 182 km de distancia; apenas un par de horas en tren. Guanzhou, más conocida en occidente por el nombre de Cantón, tiene [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>(Jinhua, 24 de octubre de 2011)</em></p>
<p><strong>Hong Kong</strong> suele ser para mí la puerta de entrada a China, ya que a donde viajo con más frecuencia es a <strong>Guangzhou</strong>, que está a solamente 182 km de distancia; apenas un par de horas en tren.</p>
<p>Guanzhou, más conocida en occidente por el nombre de <a title="Guangzhou, Cantón" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cant%C3%B3n_%28China%29" target="_blank"><strong>Cantón</strong></a>, tiene la friolera de 14 millones de habitantes, y por supuesto su aeropuerto tiene conexiones con las principales capitales europeas, pero nunca he viajado allí directamente por cuestiones puramente prácticas, relacionadas con el visado.</p>
<p>Resulta que para solicitar el visado en España, tengo que rellenar una solicitud de 4 páginas, e ir a entregar mi pasaporte al Consulado chino en Madrid, un lunes, miércoles, o viernes. Y me lo entregan en el plazo de 7 días hábiles, también en lunes, miércoles o viernes. Hay una modalidad &#8220;urgente&#8221;, un poco más cara, que te permite obtenerlo en 48 horas, pero sólo puedes optar a ella si demuestras la urgencia entregándoles una reserva de avión que lo justifique. Y la verdad, reservar el vuelo sin tener aún el visado ni garantías de que te lo concedan en ese plazo, me causa bastante desasosiego.</p>
<p>Las cosas serían un poco más fáciles, en mi caso concreto, si me permitieran tramitar el visado en el Consulado chino en Barcelona, ciudad a donde viajo con frecuencia. Pero sólo los residentes en Cataluña pueden hacer allí el trámite; a mi me toca bajar a Madrid, donde no se me ha perdido nada. Y no me admiten enviar la documentación por correo: yo, o una persona autorizada por mi, debemos pasar personalmente por el Consulado. Si no conoces a nadie allí que te haga el favor, tendrías que viajar dos veces a Madrid: una a entregar el pasaporte, y otra a recogerlo.</p>
<p>La alternativa, que es lo que casi siempre he hecho hasta ahora, es plantarme en Hong Kong <em>con lo puesto</em>, ya que para entrar en la antigua colonia inglesa no es necesario ningún tipo de visado. Y allí acudo a una agencia que en cuestión de horas me gestiona el visado para entrar a la China continental: Si entrego mi pasaporte antes de las 11 de la mañana, me dan el visado ese mismo día a las 18:00, suficiente para tomar el último tren a Guangzhou, o un vuelo a cualquier otra parte. O, si lo entrego antes de las 18:00, me lo devuelven al día siguiente a las 14:00. El coste es de 470 dólares de Hong Kong (unos 47 euros), prácticamente lo mismo que me costaría tramitarlo en España. Por 2000 HK dólares (unos 200 €) me dan también la opción de obtener un visado para 6 meses que me permitiría entrar y salir de China tantas veces como quiera durante ese plazo de tiempo.</p>
<p>Esto me da una gran flexibilidad: Puedo plantarme en China improvisadamente, cuando mejor me venga o cuando pille una oferta de vuelo, sin tramites previos. Si salgo por la mañana de Europa, llego por la mañana a HK, me tramito el visado, y a las 8 o 9 de la noche podría estar volando para cualquier otra ciudad de China, ya con mi visado solucionado.</p>
<p>La agencia donde siempre he solventado este trámite se llama <a href="http://www.fbt-chinavisa.com.hk/" target="_blank"><strong>Forever Bright</strong></a>, y está situada en Kowloon, la parte peninsular de Hong Kong. Como siempre en China, es útil tener la tarjeta del sitio a donde vas para poder mostrársela al taxista, ya que éstos muchas veces no hablan nada más que cantonés. Haciendo clic en la imagen podéis descargarla en una resolución algo más grande, lista para imprimirla:</p>
<p><a href="http://farm7.static.flickr.com/6032/6332608744_367d31b851_o.jpg"><img class="alignnone" title="Forever Bright" src="http://farm7.static.flickr.com/6031/6332642936_90203d7215_o.jpg" alt="" width="400" height="244" /></a></p>
<p><a href="http://farm7.static.flickr.com/6049/6331857655_040f5bcb74_o.jpg"><img class="alignnone" title="Forever Bright" src="http://farm7.static.flickr.com/6092/6332642844_a89f638c2e_o.jpg" alt="" width="400" height="227" /></a></p>
<p>Un par de tips:</p>
<p>- El pasaporte con el que viajes siempre tiene que tener una validez por delante de como mínimo seis meses. Nunca esperes a que esté a punto de caducarte para renovarlo.</p>
<p>- Si tu destino final es Guangzhou o Shenzhen, esta agencia de visados tiene la gran ventaja de que está situada muy cerca de la estación de tren; una vez recogido el visado, os podéis plantar en ella en sólo 12 minutos (lo tengo cronometrado) atravesando por los pasos elevados que permiten salvar todo el tráfico. Normalmente, suelo pasar a comprar el billete de tren cuando voy a dejar mi pasaporte, y así cuando recojo el visado ya puedo dirigirme directamente al andén. Te aconsejo hacer lo mismo más que nada porque a veces los trenes van llenos, cuanto primero reserves mejor.</p>
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		<title>2011 China Tour</title>
		<link>http://davidllada.com/blog/2011/10/29/2011-china-tour/</link>
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		<pubDate>Sat, 29 Oct 2011 10:42:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
				<category><![CDATA[china]]></category>
		<category><![CDATA[trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[viajes]]></category>

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		<description><![CDATA[(Guangzhou, 29 de octubre de 2011) Llevo once días en China, y me quedan otros tantos por delante. Junto con mis dos amigos y socios –Xavier, en BSGelectrics, y Alberto, en Cantón Global- hemos pasado ya por Shanghai, Jinhua, Taizhou, Ningbo y Guangzhou. La semana próxima probablemente tendremos que regresar a Ningbo, luego daremos un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>(Guangzhou, 29 de octubre de 2011)</em></p>
<p>Llevo once días en China, y me quedan otros tantos por delante. Junto con mis dos amigos y socios –<strong>Xavier</strong>, en <a title="bsg electrics motos electricas" href="http://www.bsgelectrics.com" target="_blank"><strong>BSGelectrics</strong></a>, y <strong>Alberto</strong>, en <strong><a title="Canton Global Logistics trading" href="http://www.cantonglobal.com" target="_blank">Cantón Global</a></strong>- hemos pasado ya por <strong>Shanghai</strong>, <strong>Jinhua</strong>, <strong>Taizhou</strong>, <strong>Ningbo</strong> y <strong>Guangzhou</strong>. La semana próxima probablemente tendremos que regresar a Ningbo, luego daremos un saltito a la isla de Taiwan para visitar las ciudades de <strong>Taipei</strong> y <strong>Taichung</strong>, y finalmente volveremos a <strong>Hong Kong</strong>, mi punto de partida, donde echaré un par de días para después volar a casa vía Londres. Al final no pasaremos por Seul, ésa me queda pendiente.</p>
<p>En resumen, una vorágine de 21 días, 10 vuelos, y 10 ciudades con sus respectivas habitaciones de hotel. Podéis fiaros de mi: por exótico y emocionante que suene, no es muy envidiable.</p>
<p>Estamos visitando fábricas y proveedores: principalmente, proveedores para nuestro proyecto de motos eléctricas (<a href="http://www.bsgelectrics.com" target="_blank"><strong>BSGelectrics</strong></a>). Por cierto, es muy significativo que en las megalópolis chinas la proporción de motos eléctricas supera aplastantemente a las de gasolina, que escasean. China, en esto y en muchas otras cosas, ya va por delante de occidente, y en algunos aspectos es un ejemplo de modernidad. De paso, también estamos inspeccionando otros materiales, como un cargamento de muebles antiguos que irán para Asturias, herramientas para Argentina, y mesas de aluminio para las terrazas españolas.</p>
<p>A pesar de las penurias de andar arrastrando las maletas por media China, al menos el viaje me ha dado una perspectiva un poco más amplia de este país. Hasta ahora, tras ocho viajes aquí, conocía las grandes urbes, como la capital financiera –Shanghai-, la capital política –Beijing-, y la capital industrial –Guangzhou-. Pero apenas había tenido oportunidades de visitar otras ciudades más pequeñas. Pequeñas, desde la perspectiva de este enorme país, porque hablamos de lugares que tienen alrededor de cinco millones de habitantes, y que son en muchos casos más grandes que las principales capitales europeas.</p>
<p>Aunque apenas estuvimos 24 horas, me llamó la atención Ningbo, una ciudad moderna y limpia, por donde dimos un larguísimo paseo, de quizá más de 10 km. Una ciudad tan limpia que casi no parece China; se me parece más al recuerdo que tengo de Taipei, o a como me imagino Korea. También ha sido una sorpresa agradable el trasladarse entre estos lugares en tren rápido, un medio de transporte por el que China ha apostado decididamente, tejiendo una densa red de conexiones. Os aseguro que son unos trenes que dejan en vergüenza a la mayoría de las líneas europeas, por no hablar ya de RENFE.</p>
<p>También resulta curioso ver lo civilizados que parecen los chinos del norte en comparación con los bárbaros del sur (Cantón); el propio gobierno chino proclama que está haciendo una campaña para ir convirtiéndolos, poco a poco, en <em>gentes civilizadas</em>. Aún les queda trabajo por delante. Aunque en todas estas ciudades es difícil encontrar grupos homogéneos de gente, ya que la migración desde las provincias interiores de China hace que en las ciudades etnias de todo tipo estén muy mezcladas.</p>
<p>Y lo más llamativo, una vez más, es comprobar lo rápido que evoluciona este país. Ya han pasado cinco años desde mi primer viaje, y el venir por aquí cada 5 o 6 meses me hace darme cuenta de que, de una visita a otra, muchísimas cosas han cambiado de repente. Creo que este tema merecerá un post propio.</p>
<p>Por último, una recomendación si vais a venir de viaje por aquí y, como yo, tenéis necesidad de moveros por diferentes lugares de China: hay dos páginas web imprescindibles: <strong><a title="ctrip" href="http://www.ctrip.com" target="_blank">www.ctrip.com</a></strong> para reservar vuelos, y <a title="agoda hotels china asia" href="http://www.agoda.com" target="_blank"><strong>www.agoda.com</strong></a> para reservar hoteles. Ambas ofrecen mejores precios que en cualquier otro buscador.</p>
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		<title>Me gusta viajar</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Sep 2011 04:30:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
				<category><![CDATA[personal]]></category>
		<category><![CDATA[viajes]]></category>

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		<description><![CDATA[(Dublín, 16 de julio de 2011) Supongo que a estas alturas de la película, os parecerá redundante que diga que me gusta viajar. Y de hecho es una afirmación que no tiene nada de particular: resulta una afición muy generalizada. A quien más y a quien menos le gusta cambiar de vez en cuando de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>(Dublín, 16 de julio de 2011)</em></p>
<p>Supongo que a estas alturas de la película, os parecerá redundante que diga que me gusta viajar. Y de hecho es una afirmación que no tiene nada de particular: resulta una afición muy generalizada. A quien más y a quien menos le gusta cambiar de vez en cuando de escenario; ver caras y escuchar historias distintas a las que oye en el día a día. Es el mismo motivo por el que siempre hemos disfrutado de la literatura y el cine, cómodos sucedáneos de todo aquello que no podemos vivir por nosotros mismos.</p>
<p>Sin embargo, cuando digo que me gusta viajar no me refiero sólo a que me guste pasear por <strong>Roma</strong>, salir a cenar en <strong>Estambul</strong>, o visitar los museos de <strong>Londres</strong>.</p>
<p>Lo mío va un poco más allá: Confieso aquí que me gusta el hecho físico de desplazarme de un lugar a otro. El subirme a cualquier medio de locomoción y meterme entre pecho y espalda cinco, diez, o veinte horas de viaje.</p>
<p>En primer lugar, es como una penitencia que hay que atravesar para valorar debidamente la experiencia. A lo largo de las horas de viaje, uno va adoptando el estado mental adecuado para lo que viene después. Si el viaje es en tren, poco a poco, en cada parada y según nos alejemos del nuestro origen, se irán bajando las personas más parecidas a nosotros, y nos iremos viendo rodeados de gente más parecida a la del lugar al que nos dirigimos. Pero incluso en los rápidos y modernos viajes en avión, si hay varias escalas, quizá tengamos la suerte de que el último tramo sea un vuelo doméstico en el país de destino, lo que nos permitirá ir empapándonos del ambiente. Todos los aeropuertos son casi iguales, pero os aseguro que no es lo mismo coger un vuelo <strong>New York-Cincinnati</strong>, <strong>Shanghai-Beijing</strong>, o <strong>Toluca-Cancún</strong>. Si existiera el <em>teletransporte</em>, como en las películas de ciencia ficción, el cambio sería tan brusco que nos sentiríamos demasiado desubicados, y nada sería lo mismo. De hecho, en los vuelos oportunamente directos y<em> fáciles</em>, ya sucede un poco: todo resulta un poco más artificial, casi irreal. Te plantas demasiado cómodamente en un lugar exótico y parece que lo estuvieras viendo en la tele; no <em>lo sientes</em>.</p>
<p>Por otro lado, me gustan las máquinas que lo hacen posible. Me gusta el sonido de sus motores, sus ruedas y sus alas, y la forma en que machacan kilómetros, uno tras otro, como una forma de terquedad mecánica, sin rodeos ni distracciones; siempre con la proa apuntando a su destino. Me gusta su autosuficiencia, la sensación de llevar a bordo comida (aunque sea una bazofia), una manta para arroparse, o unos baños generalmente inmundos. Y que con eso te las tengas que apañar. Disfruté como un niño con la novedad cuando por primera vez fui de Valencia a Mallorca engullido en un gigantesco Ferry, y pagué con gusto una combinación de vuelos ligeramente más cara sólo por darme el capricho de volar a bordo de un Airbus 380, de Dubai a Londres. Nunca he viajado en caravana, pero sospecho que el día que tenga la oportunidad me hará inmensamente feliz.</p>
<p>Por otro lado, soy una persona que con frecuencia necesita una fuerte dosis de soledad. Aislarme por completo para reflexionar, <em>cargar las pilas</em>, o simplemente distraerme leyendo. Y como casi siempre he viajado solo, los medios de transporte han sido mi refugio perfecto. Cada vez llevo peor el tránsito por los aeropuertos**, pero una vez que me subo a un avión, y tengo por delante tres, o diez horas de vuelo, aprovecho para desconectar. El aislamiento forzoso al que te obligan es ideal para quedarse a solas, con un libro, o con tus propios pensamientos. Y he llegado a la conclusión de que disfruto casi tanto de esta parte, como de los días transcurridos en algún lugar exótico. Coincidí una vez con un mochilero impenitente que me dijo que probablemente todo lo que se había gastado en viajes se lo había ahorrado en psicólogos. Le entendí perfectamente.</p>
<p>Decía <strong>John Steinbeck</strong> que <em>“hay un cambio que se produce en cada hombre o mujer en tránsito. Esto se aprecia, en su forma más exagerada, a bordo de una travesía en barco, en la que la personalidad de los pasajeros cambia por completo”</em>. Ese tío sabía de lo que hablaba.</p>
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		<title>Gibraltar</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Jun 2011 09:46:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[(Londres, 17 de junio de 2011) Anduve la semana pasada por Gibraltar, donde nunca antes había estado. Quien vaya buscando atractivos turísticos probablemente volvería decepcionado, pero como yo iba a otro rollo y no esperaba gran cosa, la verdad es que la impresión que me llevé del Peñón fue bastante buena. Llegar hasta allí desde [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>(Londres, 17 de junio de 2011)</em></p>
<p><a href="http://farm4.static.flickr.com/3050/5857053624_3c7edf9a66_b.jpg" target="_blank"><img src="http://farm6.static.flickr.com/5108/5856810421_e5b39544e3_o.jpg" alt="Gibraltar, The Rock, El Peñón, peñón, roca, monos, niebla" vspace="10" /></a></p>
<p>Anduve la semana pasada por <strong>Gibraltar</strong>, donde nunca antes había estado. Quien vaya buscando atractivos turísticos probablemente volvería decepcionado, pero como yo iba a otro rollo y no esperaba gran cosa, la verdad es que la impresión que me llevé del <strong>Peñón</strong> fue bastante buena.</p>
<p>Llegar hasta allí desde la lejana costa del norte donde vivo es un poco tortuoso. Digamos que España ha sido poco diplomática en sus relaciones con Gibraltar y, a resultas de esto, la colonia no tenía vuelos directos con ningún otro lugar de la península. Estas comunicaciones por aire no se establecieron hasta principios de 2007, y se cancelaron poco después: hay que tener en cuenta que con sólo 30.000 habitantes, Gibraltar difícilmente puede mantener una conexión rentable con Madrid o Barcelona; mayormente su aeropuerto sirve de puerta de entrada a los ingleses para, desde ahí, visitar <strong>Jerez</strong>, <strong>Sevilla</strong> o <strong>Málaga</strong>.</p>
<p>En mi caso, la ruta fue el <strong><em><a title="Vueling" href="http://www.vueling.com/" target="_blank">Vueling</a></em></strong> Bilbao-Sevilla, luego bus de <strong><em><a title="Linesur" href="http://www.linesur.com/" target="_blank">Linesur</a></em></strong> hasta Algeciras (unas dos horas y media), y por último taxi desde allí hasta Gibraltar (24 euros, 15 minutitos). Para irme, lo hice vía Londres, aunque me topé con un problema: por lo visto, el efecto embudo del estrecho, unido a las particularidades de la bahía de Algeciras y del propio Peñón, provocan que éste tenga un <strong>microclima</strong> particular, y nieblas como las de la foto son bastante frecuentes. Como el aeropuerto de Gibraltar ha sido construido en terreno ganado al mar, y la pista es bastante justita… a la menor falta de visibilidad se suspenden los aterrizajes y se desvían a <strong>Málaga</strong>. En mi caso, salí de la roca con cuatro horas de retraso. <strong><em>“El continente está aislado”</em></strong>, que dirían los británicos…</p>
<p>En la tarde que tuve libre, me animé a subir a ver a los famosos monos. Malos bichos. Como yo iba de manos vacías no me hicieron ni caso, pero a más de uno le hicieron pasar un mal rato. Basta con que cargues una mochila para que ellos sospechen que tienes comida, y se decidan a molestarte.</p>
<p>Me causó una impresión muy agradable la gente con la que me encontré en mi breve estancia. Como siempre, los estereotipos son inexactos pero suponen una buena aproximación, así que voy a soltar uno: los <strong><em>llanitos</em></strong> me han parecido gente maja. Tienen una agradable mezcla entre la educación inglesa y la calidez andaluza.</p>
<p>Al principio uno va perdido y no sabe si dirigirse a ellos en inglés o en español, pero luego ves que se manejan en un desconcertante <em><strong>spanglish</strong></em> en el que todo vale. Apenas pude reprimir la risa cuando alguien se tropezó conmigo y va y me dice “zorry&#8221;, lo cual uno no sabe si interpretar como un insulto o como una disculpa.</p>
<p>Además, hay que tener en cuenta que en esta pequeña ciudad, como territorio fronterizo que es, hay de todo: Obviamente, marroquíes. También súbditos de todos los rincones del imperio, como la India. Y en Gibraltar hay bancos, y ya se sabe que donde hay bancos, hay judíos ortodoxos. <em>“El Peñón de Babel”</em>, vamos. La multiculturalidad siempre trae escenas sorprendentes, incluso cuando uno ha vivido en Londres y ya ha visto de todo.</p>
<p>A pesar de heterogeneidad de las gentes que componen esta pequeña ciudad, los llanitos tienen una identidad propia y muy arraigada. No quieren ni oír hablar de las pretensiones soberanistas españolas, obviamente. Y están bastante preocupados por sacudirse la imagen de “piratas y contrabandistas” que, como puerto franco, han tenido inevitablemente asociada. Tuve ocasión de charlar brevemente con un ex ministro del Peñón, y me llamó la atención la sensibilidad que demostró sobre este tema, explicándome que Gibraltar, pese a su condición de <em>offshore</em>, evita desarrollar políticas que puedan parecer demasiado agresivas a su entorno; no sólo de cara a España, sino al resto de Europa. Aunque ello implique renunciar a las ventajas de su particular fiscalidad.</p>
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		<title>Vivir en hoteles (I)</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Jun 2011 23:03:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[(Gibraltar, 15 de junio de 2011) Sería tarea imposible calcularlo con exactitud, pero a ojo, si lo pusiéramos todo junto, yo diría que he pasado aproximadamente un mínimo de tres años enteros de mi vida pernoctando en hoteles. Y probablemente me quedo corto. Hablamos de más de doscientos de hoteles de 37 países distintos, desde [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>(Gibraltar, 15 de junio de 2011)</em></p>
<p><a href="http://farm4.static.flickr.com/3578/5837718702_a5d147f995_b.jpg" target="_blank"><img src="http://farm4.static.flickr.com/3388/5837723774_4db7c12b63_o.jpg" alt="old fashion hotel key" vspace="10" /></a></p>
<p>Sería tarea imposible calcularlo con exactitud, pero a ojo, si lo pusiéramos todo junto, yo diría que he pasado aproximadamente un mínimo de tres años enteros de mi vida pernoctando en hoteles. Y probablemente me quedo corto.</p>
<p>Hablamos de más de doscientos de hoteles de 37 países distintos, desde Baghdad a Praga, de Montreal a Hong Kong, y de Dakar a México. Establecimientos familiares, o de grandes cadenas que ya me han expedido la preceptiva tarjeta de cliente habitual. En muchos me alojé sólo por una noche, y en otro llegué a pasar siete semanas del tirón.</p>
<p>Y dados los altibajos que ha habido en mi vida, he tenido la oportunidad de catar alojamientos de todos los estilos y categorías: Pensiones de juveniles encuentros furtivos. Suites en enormes y lujosos rascacielos. Bulliciosos albergues de mochileros. Asépticos hoteles de negocios o de aeropuerto. Típicos moteles de <em>road movie</em> americana. Paradores exclusivos. Cabañas construidas sobre las rocas del mar de Bengala…</p>
<p>Más aún, y para rematar el asunto: incluso trabajé en un hotel como recepcionista de noche. Fue en Londres, durante 8 o 9 meses en 2004. Así que creo que nadie me llevará la contraria si digo que, sobre hoteles, hablo con sobrado conocimiento de causa.</p>
<p>Cuando era más joven y mi vida empezaba a tomar estos derroteros, en mi trabajo de entonces solía coincidir con compañeros de mucha más edad y experiencia; gente que había llevado este estilo de vida durante décadas enteras. Y me llamaba mucho la atención que fuesen precisamente los más veteranos los que más manías mostraban respecto al alojamiento. Pequeñas cosas, como por ejemplo, llevar consigo una foto de familia para ponerla sobre la mesilla de noche nada más llegar. O como cargar con media docena de libros, más que suficientes como para leer durante varios meses. Alguno llevaba un par de botellas de su marca de leche preferida y pedía a los recepcionistas que se la guardaran. Y otro incluso cargaba con su propia almohada de casa.</p>
<p>Me sorprendía todo esto, que yo interpretaba, entonces, como una falta de adaptación. En parte hasta me enorgullecía que yo, pese a ser el más jovencito de aquella <em>tribu</em>, podía prescindir absolutamente de todo y plantarme en cualquier sitio con lo puesto, sin necesitar de nada ni de nadie.</p>
<p>Años más tarde, y ya siendo yo mismo un veterano de los hoteles, comprendí que cuando uno vive a salto de mata, acaba sintiendo con fuerza la necesidad de crearse ciertas rutinas. Pequeños rituales, como rodearse de objetos familiares que te permitan crear una mínima zona de confort a tu alrededor. Aunque no lo parezca, el desarraigo absoluto, si es que existe, no puede perdurar mucho. Es demasiado insoportable.</p>
<blockquote><p><em>Obviamente, escribo esto desde un hotel. Concretamente, desde la habitación 119 del Bristol Hotel en Gibraltar. De estilo inglés bastante parecido a aquél en el que yo trabajé.</em></p>
<p><em><br />
</em></p></blockquote>
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