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	<title>El Blog de David Llada &#187; cuba</title>
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		<title>Imágenes de Cuba (I)</title>
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		<pubDate>Sun, 15 May 2011 02:38:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[(La Habana, 18 de agosto de 2009 / San Sebastián, 15 de mayo de 2011) Hace un par de veranos, estando de visita por México, decidimos darnos un saltito hasta La Habana, que pillaba a tan sólo una hora de donde nos encontrábamos (Yucatán). Fueron solamente 4 días, tiempo más que suficiente para descubrir la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p style="text-align: right;"><em>(La Habana, 18 de agosto de 2009 /<br />
</em><em>San Sebastián, 15 de mayo de 2011)</em></p>
<p><a href="http://farm4.static.flickr.com/3468/5713901388_bf43a5d711_b.jpg" target="_blank"><img src="http://farm4.static.flickr.com/3374/5720600542_2f7d567b26_o.jpg" alt="Cuba, La Habana, Habana Vieja, Old Habana, car, cars, coche, carro" vspace="10" /></a></p>
<p>Hace un par de veranos, estando de visita por México, decidimos darnos un saltito hasta <strong>La Habana</strong>, que pillaba a tan sólo una hora de donde nos encontrábamos (Yucatán). Fueron solamente 4 días, tiempo más que suficiente para descubrir la mayoría de los defectos de esta ciudad: precios abusivos para los turistas, comida de mala calidad&#8230; Tan sólo el tener conocidos allí (en mi caso, la familia de <a href="http://davidllada.com/blog/2005/05/23/mi-brother-el-cubano/" target="_self">mi amigo Luis</a>) te puede sacar de esa dinámica y librarte del <em>&#8216;impuesto revolucionario&#8217;</em> que las autoridades de la isla parecen querer extraer del visitante extranjero.</p>
<p>A pesar de todo, disfruté muchísimo del viaje y, de haberme pillado en otro momento de mi vida, estoy seguro de que hubiera terminado pasando unos meses en La Habana. Es una ciudad espectacular y con personalidad propia, un ambiente único. Sucede como con todos los países que cierran las fronteras a sus propios habitantes: el aislamiento hace que esos lugares queden suspendidos en el tiempo, que viajar a ellos sea como viajar a varias décadas atrás. Las costumbres, los artilugios de uso cotidiano, e incluso cierta candidez de la gente, todo es de otra época. Tuve la misma sensación las primeras veces que fui a <strong>China</strong>, e incluso, no hace tantos años, en la <a href="http://davidllada.com/blog/2006/08/17/ostalgie/" target="_blank"><strong>Alemania del Este</strong></a>. Y es uno de los motivos por los que ardo en deseos de visitar Korea del Norte.</p>
<p>La Habana Vieja, decrépita y por momentos incluso insalubre, es el típico lugar por el que no me cansaría de pasear. Y caminando entre tanta ruina, el contraste es enorme cuando de repente aparece algo hermoso a la vuelta de la esquina: ya sea una chica bonita de las muchas que hay por Cuba o, como en este caso, un reluciente coche. Le falta un retrovisor y la corrosión ha empezado a hacerle mella, pero conserva su majestuosidad, y salta a la vista el cuidado con el que lo trata su dueño. Se trata de un <strong><em>Plymouth</em></strong>, pero soy un completo ignorante en lo que respecta a coches clásicos (e incluso actuales); si algún lector sabe dar más detalles acerca del año/modelo, se lo agradecería. Así a ojo, lo que estimo es que esta joya lleva rodando desde la segunda Guerra Mundial, por lo menos.</p>
<p>La foto es una de éstas que te salen perfectas sin ningún mérito por tu parte: no pensé ni medio segundo cómo tomarla, y quedó bien al primer intento. Hice varias más, por asegurarme, pero ahora, pensándolo a posteriori, me doy cuenta de que las condiciones eran ideales: una calle desierta, yo iba sin ninguna prisa, el entorno donde estaba aparcado era interesante, y la luz a esa hora del día era la ideal -ni mucha ni poca- para realzar los brillos de los guardabarros.</p>
<p>Cuando la vi, de vuelta en casa, me pareció que había quedado tan bien que no quise publicarla en mi <strong><a href="http://www.flickr.com/photos/davidllada/sets/" target="_blank">Flickr</a></strong> ni en ningún otro sitio. Quise reservarla para cuando hubiera aprendido un poco de retoque digital, y así sacarle todo el partido. Así que esta imagen quedó en barbecho, en mi disco duro, hasta que hace poco enredé al fotógrafo <strong><a href="http://www.efejotaphotography.com/" target="_blank">Javi Miqueleiz</a></strong> para que me diera unas clases particulares de <strong>Photoshop</strong>.</p>
<p>Visto el resultado, creo que mereció la pena esperar. Estoy encantado con ella y algún día la le dedicaré un lugar destacado, en mi casa o en algún libro.</p>
</div>
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		<title>Caras de Cuba (III)</title>
		<link>http://davidllada.com/blog/2009/10/14/caras-de-cuba-iii/</link>
		<comments>http://davidllada.com/blog/2009/10/14/caras-de-cuba-iii/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 14 Oct 2009 00:48:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[(La Habana, 16 de agosto de 2009) Una de las fotos que más me gustan de las que me traje de La Habana es la de este pobre pero simpático borrachín. - ¿Con quién habla el perro?-, le bromeé. - ¡Con Chávez! Tiene línea directa con Chávez-, me respondió.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="right"><em>(La Habana, 16 de agosto de 2009</em>)</p>
<p align="justify"><a href="http://farm3.static.flickr.com/2557/3852938949_c6e124a4f3_b.jpg" target="_blank"><img src="http://farm3.static.flickr.com/2557/3852938949_c6e124a4f3.jpg" alt="cuba la habana retrato" height="500" vspace="10" width="332" /></a></p>
<p> Una de las fotos que más me gustan de las que me traje de La Habana es la de este pobre pero simpático borrachín.</p>
<p>- <em>¿Con quién habla el perro?</em>-, le bromeé.</p>
<p>- <em>¡Con Chávez! Tiene línea directa con Chávez</em>-, me respondió.</p>
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		<title>Caras de Cuba (II)</title>
		<link>http://davidllada.com/blog/2009/09/28/caras-de-cuba-ii/</link>
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		<pubDate>Mon, 28 Sep 2009 08:30:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[(La Habana, 15 de agosto de 2009) Ya avisé que me había dado fuerte la ventolera por la fotografía. Me queda por aprender todo un mundo, pero cada vez me encuentro con más fotos que me satisfacen. Esta es otra de mis preferidas de Cuba.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="right"><em>(La Habana, 15 de agosto de 2009</em>)</p>
<p align="justify"><a href="http://farm4.static.flickr.com/3502/3844458068_1392b8ba2b_b.jpg" target="_blank"><img src="http://farm4.static.flickr.com/3502/3844458068_1392b8ba2b.jpg" alt="cuba la habana retrato" vspace="10" /></a></p>
<p>Ya avisé que me había dado fuerte la ventolera por la fotografía. Me queda por aprender todo un mundo, pero cada vez me encuentro con más fotos que me satisfacen. Esta es otra de mis preferidas de Cuba.</p>
<div style="clear:both;margin-bottom:5px;">
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		<title>Caras de Cuba (I)</title>
		<link>http://davidllada.com/blog/2009/09/21/caras-de-cuba-i/</link>
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		<pubDate>Mon, 21 Sep 2009 20:27:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[(La Habana, 15 de agosto de 2009) Una de las cosas que más sorprenden a quien visita Cuba por primera vez, es que a causa del mestizaje no se ven dos caras iguales; ni siquiera parecidas. Es más: yo diría que ni siquiera existen dos cubanos del mismo color. Como muestra, un botón. Otra de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="right"><em>(La Habana, 15 de agosto de 2009</em>)</p>
<p align="justify"><a href="http://farm3.static.flickr.com/2524/3843579221_b8ff057b08_b.jpg" target="_blank"><img src="http://farm3.static.flickr.com/2482/3941615739_ba5efb2516.jpg" alt="cuba la habana retrato" vspace="10" /></a></p>
<p>Una de las cosas que más sorprenden a quien visita Cuba por primera vez, es que a causa del mestizaje no se ven dos caras iguales; ni siquiera parecidas. Es más: yo diría que ni siquiera existen dos cubanos del mismo color. Como muestra, un botón.</p>
<p>Otra de las cosas que sorprenden es, en los cafés o en los parques, escuchar apasionadas discusiones sobre atletismo (mi visita coincidió con los mundiales de Berlín) o incluso sobre ajedrez (!!!).</p>
<div style="clear:both;margin-bottom:5px;">
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		<title>“Mi hijo, el Che” (I)</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Sep 2009 01:04:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[(La Habana, 18 de agosto de 2009) “Si hubiera tenido la juventud y el coraje necesarios para empuñar el arma que dejó mi hijo el Che, este libro jamás se hubiera escrito” Con esas emotivas palabras comienza la biografía del Che escrita por su propio padre, Ernesto Guevara Lynch, y publicada en 1987. Este año [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="right"><em>(La Habana, 18 de agosto de 2009</em>)</p>
<blockquote><p>“Si hubiera tenido la juventud y el coraje necesarios para empuñar el arma que dejó mi hijo el Che, este libro jamás se hubiera escrito”</p></blockquote>
<p>Con esas emotivas palabras comienza la biografía del <em>Che</em> escrita por su propio padre, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ernesto_Guevara_Lynch" target="_blank"><strong>Ernesto Guevara Lynch</strong></a>, y publicada en 1987.</p>
<p>Este año mis vacaciones por tierras mexicanas incluían también una breve visita a <strong>La Habana</strong>, y adquirir un ejemplar de esta biografía, junto con un buen libro de fotografías de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alberto_Korda" target="_blank"><strong>Alberto Korda</strong></a> (cuyo trabajo no se limita ni mucho menos al famoso retrato del guerrillero argentino), eran las dos cosas que llevaba apuntadas en la lista de la compra. Y la verdad es que en La Habana los únicos bienes materiales que se puede conseguir con facilidad y en abundancia son libros viejos. También pensé en comprar habanos, pero luego deseché la idea porque era incompatible con otro de mis propósitos vacacionales: dejar de fumar.</p>
<p>Ahora, tratemos de olvidar que estamos hablando de una personalidad tan mitificada y/o controvertida como es el <strong><em>Che</em></strong> <strong>Guevara</strong>: Este libro al que voy a referirme resulta, por su planteamiento, una rareza, ya que es del todo insólito que un padre se convierta en biógrafo de su propio hijo. Lo habitual en todo caso es a lo inverso: que hijos -e incluso nietos- dejen plasmadas impresiones personales sobre su ilustre progenitor. Y es que por lo común, para cuando la vida u obra de una persona acumula el bagaje suficientes como para merecer una biografía, sus padres lo normal es que estén ya muertos o sean como poco septuagenarios, una edad poco propicia para emprender una labor de este tipo. Pocos, como el <em>Che</em>, han tenido una vida tan rica, variada e intensa, y una muerte tan prematura; circunstancias todas ellas imprescindibles para que vea la luz una publicación así.</p>
<p>Una biografía escrita por el padre del protagonista tiene un enfoque completamente distinto a cualquier otra, con la indudable cualidad de poder nutrirse en hechos de la infancia y la adolescencia; periodos en los que se forja el carácter y la personalidad de una persona. Y aunque la vida y sus circunstancias muchas veces nos impone tal o cual camino de forma totalmente fortuita, son el carácter y la personalidad los que nos hacen decidir el rumbo cada vez que nos vemos en una encrucijada con opción de elegir (y la “opción de elegir” se nos presenta muchas más veces de lo que parece, me gustaría apuntar a aquellos que van por la vida con exceso de pasividad y lamentos).</p>
<p>En ese terreno nebuloso donde otros biógrafos tienen que especular y recurrir a anécdotas contadas por terceros (y lo sé por experiencia, al haber escrito yo mismo <a href="http://www.chessbase.com/ESPANOLA/newsdetail2.asp?id=4659" target="_blank">una obra de este tipo</a>), un padre tiene muchos recuerdos propios y bastante precisos. Y muchas veces son estas pequeñas anécdotas de juventud las que nos permiten conocer y comprender mejor a un ser humano.</p>
<p>Por poner un ejemplo: Todo parecía indicar que Ernesto Guevara, <em>“Teté”</em> (como lo apodaban por aquella época), iba a cursar la carrera de ingeniero, y tenía muy buenas posibilidades de obtener inmediata colocación en ese campo de trabajo, en el que ya estaba adquiriendo alguna experiencia y contaba con muy buenas referencias. Sin embargo su abuela, a la cual se sentía muy apegado, enfermó gravemente, y él decidió renunciar a su empleo y acudir a cuidar de ella durante los 17 días que duró su agonía.</p>
<p>Según su padre, fue la impotencia de no poder hacer nada por su abuela lo que le hizo cambiar de planes y ponerse a cursar medicina. Otros biógrafos anteriores habían especulado, en cambio, con que la causa de su interés por la medicina se debía a su propia enfermedad, un asma que le provocaba fortísimos ataques que de tanto en cuando lo paralizaban.</p>
<p>Teniendo en cuenta que el cambio de rumbo fue brusco, a mi me parece más probable que se desencadenara por un acontecimiento (en este caso, la muerte de su abuela) que por los problemas de salud que lo acosaban desde la infancia, lo cual hubiera sido más lógico que despertase una vocación temprana y continuada (no fue el caso).</p>
<p>Por otro lado, y sin ánimo de pasar a hacer juicios de opinión sobre el personaje en concreto (no al menos por ahora, o en este texto), para mi lo que indica una anécdota como ésta es una gran capacidad de empatía ante el sufrimiento ajeno.</p>
<p>¿Todo son ventajas en biografías como ésta, escritas por un padre? Evidentemente, no. Una biografía así es una fuente incomparable de información y anécdotas en lo que respecta a la formación y desarrollo de un personaje trascendente. Pero a la hora de valorar su obra, sus hechos de madurez y su legado, por fuerza tendría tendencia a convertirse en la más exagerada hagiografía. De hecho en este libro en concreto, <strong>Ernesto Guevara Lyinch</strong> renuncia de plano esa tarea valorativa, y tan sólo la primera parte del libro habla del <em>Che</em> victorioso, el que tuvieron ocasión de visitar en Cuba tras triunfar la revolución, y cuenta algunas anécdotas de sus luchas en la Sierra Maestra narradas por sus compañeros de lucha.</p>
<p align="right"><em>(Añadido en Morelia, México, a 1 de septiembre de 2009)</p>
<p>Cuando me llega la ocasión de publicar esto, ya hace bastantes días que pasé la última página a la biografía  del Che. Es una lectura entretenida e interesante: Ernesto Guevara senior era un hombre culto que escribe con soltura, o quizá con ese talento natural que parecen tener muchos argentinos para narrar anécdotas. Además, el libro está salpicado de extractos de la correspondencia personal (y otros escritos de ese estilo, como sus “diarios de motocicleta”) del propio Che, cuyo estilo agudo e irónico en concisas líneas se me hizo aún más agradable Su juventud fue realmente más intensa y atribulada de lo que pensaba: con razón afirma su padre que “era un mago del tiempo”, porque sus intereses y actividades fueron variadísimas.</p>
<p>Supongo que volveré a abordar el personaje en próximos escritos; creo que es la quinta biografía suya que leo, y sólo una vez que ha pasado el fervor juvenil puede uno escribir sobre alguien como el Che con un mínimo de objetividad y desapasionamiento.</p>
<p>Por otro lado, leer la concisa pero entretenida correspondencia que el Che destinaba a sus familiares, me ha animado a retomar la escritura en este blog, de actualización &#8220;un poco discontinuada&#8221; últimamente. Primero, porque me vuelve a estimular la idea de dejar constancia de mis propias peripecias, aunque sólo sea para releerlas y refrescar la memoria en mi senectud. Segundo, porque “pica” ver que eran más frecuentes las noticias que daba a su familia el Che, en la época del correo postal y andando a salto de mata, de las que doy yo teniendo internet al alcance de la mano. Y eso no tiene perdón.</p>
<p>Por cierto, respecto a lo de dejar de fumar que mencionaba por ahí arriba, he perdido la cuenta, pero creo que ronda las tres semanas el tiempo que llevo sin fumarme un cigarro. Tan sólo me permití unas caladas una noche al volver a casa después que me atracaron (con pistola de por medio), aunque debo reconocer que fue más bien “porque me dieron la excusa para indulgir”, que por verdaderos nervios o disgusto (sólo se llevaron las pelusas que criaban los fondos de mi bolsillos).</p>
<div style="clear:both;margin-bottom:5px;">
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