El Blog de David Llada header image 1

Filosofía a mano armada, por Tibor Fischer

4 Comentarios

(San Sebastián, 11 de diciembre de 2011)

Me lo había recetado mi bibliotecario de cabecera (y autor del blog Grimas y leyendas), de forma escueta pero inequívoca: “Si te gustó ‘El novio del mundo’, te gustará ‘Filosofía a mano armada’, de Tibor Fischer”.

Creo que sigo prefiriendo la creación del gaditano, pero no ha estado mal. Hubert es un personaje secundario de lujo, al mismo nivel que Dmitri Grapelli.

Acá copio un pequeño extracto, una reflexión sobre la amistad. Me sentí muy identificado con la sensación que describe en el último párrafo. Conocer gente, hacer un amigo, es realmente difícil. Pero, al mismo tiempo, ¿cuántas veces nos hemos cruzado fugazmente con alguien que nos ha producido una sensación instantánea de que, en otras circunstancias, o con tiempo mediante, se convertiría sin duda en amigo nuestro? A veces la impresión la produce un comentario, un simple gesto, una actitud:

La verdad es que, incluso para los más callejeros, es complicado encontrar gente a la cual poder unirse. Aun cuando uno sea joven, una de las consideraciones más importantes es la g/h (gente por hora); pero a medida que uno se hace mayor, no sólo acusamos recibo de los años marchitos y desinflados, también los relojes tictaquean demasiado deprisa (o así nos parece a nosotros, yonkis de la realidad que necesitamos más y mayores volúmenes de espacio cronal para conseguir el mismo efecto del que participábamos en la juventud) y no se tienen plataformas de experiencia común que funcionen como adherente: ir juntos a la escuela, ir a la universidad, los primeros empleos, los primeros amores, las primeras residencias, las primeras caminatas. Las amistades necesitan atemperarse con temporadas de ascenso y caída.

Pero uno igual encuentra alguna que otra rendija. En una parada de autobús en Taipei estaba yo cerca de otro europeo, y su modo malintencionado insinuaba que nos reiríamos de las mismas cosas, que nos indignarían las mismas cosas, que los dos íbamos a estirar la pata en cinco años exactos. Yo no quiero parecer encorsetado ni hambriento de severidad, pero no hubiera podido simplemente decir “vamos a amistarnos, seamos buenos amigos”. Un autobús se lo llevó.

Por cierto, y hablando de libros:

  1. Amazon.es ya está aquí.
  2. Voy a repasar con detalle los títulos de la Colección Andanzas, de Alfaguara, porque varios de los últimos libros que he leído -y me han gustado- se publicaron originalmente ahí. Parece una buena selección.

Categorías: amigos · escritores · libros

4 respuestas hasta el momento ↓

  • 1 Lord Hove // 11.dic.2011 a las 8:24 pm

    Es muy interesante y cierta la sensación de que con el paso de los años cada vez es más difícil tener amigos. Una amiga mía vivía el drama de que no había hecho un nuevo amigo desde hacía cuatro o cinco y por lo tanto el número no hacía sino disminuir, y a un ritmo alarmante. Vivía una sensación angustiosa.

    A mi me gusta tu blog y a ti el mío, podríamos ser excelentes amigos, pero no rasca, no salta la chispa. Luego serás amigo de tu vecino que lo único que tiene en común contigo es la dirección postal.

    A pesar de todos los avances, Internet no ha servido para facilitar el conseguir amigos, aunque sí conocidos.

  • 2 David Llada // 11.dic.2011 a las 10:40 pm

    Bueno, no lo tengo muy claro. Nunca he tenido tendencia a “amigarme” con alguien por el mero hecho de compartir un espacio, de provenir del mismo país, o de visitar el mismo bar.

    Yo valoro más otras afinidades, como un sentido del humor similar, o tener cierto caracter o inquietudes… Y a veces eso surge de cualquier manera, incluido a través de internet.

  • 3 Luis Pontijas // 14.dic.2011 a las 9:55 am

    Hace tiempo leí por algún lugar que crece la gente que basa su vida social en la red lo cual me da cierta tristura, aunque reconozco es una interesante sensación que estando sólo, puedas estar con “amigos” a la carta y de manera casi instantanea, aunque pienso nunca sustituirá a lo físico, a menudo al visitar clientes te das cuenta que no llegan a contarte cosas hasta no verlos en persona, a pesar de haber hablado a menudo por teléfono o mail…

    Por otro lado cuántas veces se cumple que la primera intuición es certera, quizás es un sexto sentido o quizás una predisposición a que suceda o no.

  • 4 David Llada // 14.dic.2011 a las 11:07 am

    Bueno, creo que cuanta más gente vas conociendo, creo que más rápido vas desarrollando esa intuición para “oler” de qué pie cojea cada uno, con quién te vas a entender bien, etc. Aunque siempre hay sorpresas, agradables y desagradables, claro está.

Deja tu comentario