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Gilipollas

7 Comentarios

(Londres, 13 de diciembre de 2010)

Desde siempre me ha resultado muy interesante la historia de las palabras: su etimología, la procedencia de tal o cual término. El devenir de algunas de ellas es realmente interesante. Y detrás de algunos préstamos lingüisticos entre diferentes idiomas hay historias fascinantes, de contacto entre culturas, en las que a veces me gusta indagar.

Hace muchos años, cuando era casi un adolescente, por casualidad se me “cruzaron” un par de lecturas sobre el teatro clásico que hicieron que se me encendiera la bombilla sobre uno de los insultos más comunes en nuestra lengua: gilipollas. Lamentablemente entonces no existía google, y quedaba fuera de mi alcance intentar contrastar algo que, en ese momento, asumí como un hecho: que ese insulto tenía su origen precisamente en la cultura griega.

Hace poco me acordé de esa idea, y me puse a rebuscar para intentar confirmar mi ocurrencia. Y me resultó sorprendente que, entre las muchas y muy imaginativas teorías que he encontrado al respecto de la etimología de la palabra gilipollas, en ningún lado se contemple la razonable posibilidad que se me ocurrió a mi: que ésta provenga del término griego “gelotopoios”. Inserto la grafía original como imagen, porque parece que el worpress no reconoce el alfabeto griego:
gilipollas gelotopoios

El parecido fonético salta a la vista: basta repetir un par de veces “gelotopoyos” en voz alta para que lo que te salga de la boca sea “gilipollas”. Pero es que además hay un enorme parecido semántico. Gelotopoios quiere decir, literalmente, “el que provoca risa”. Y es el nombre que se daba en el teatro clásico griego al personaje que actúa de bufón: aquél al que con sus propios actos se pone en ridículo, y del que todos se mofan.

Cada insulto tiene sus matices, y al menos yo, “gilipollas” siempre lo he utilizado en ese sentido: algún pobre payaso que, pese a tomarse muy en serio a sí mismo, hace el ridículo sin ni siquiera saberlo. Y que por añadidura es bocazas, como el personaje del teatro griego.

El término “gelotopoios” lo he encontrado también en algunos diccionarios de griego moderno (no en todos, porque es una palabra caída en desuso) con connotaciones más peyorativas, aunque manteniendo el matiz de personaje risible: “payaso”, “loco”, o “persona de comportamiento excéntrico” son algunas de las que he podido recoger tras una breve búsqueda en diccionarios griego/inglés y griego/francés.

Además, no tendría nada de extraño que este vocablo hubiese pasado al castellano, ya que (por poner sólo un ejemplo) está unánimemente aceptado que del griego proviene también otro de los insultos más habituales en nuestra lengua, nada menos que “idiota”. Esta palabra comparte raíz con idiosincrasia: le llamaban idiotas a quien no se integraban en la cultura griega, no iban al teatro, y eran considerados unos iletrados por parte de la sociedad ateniense. ¿No es fascinante que un insulto que ya se utilizaba tal cual en la Atenas del siglo V a.C. siga resonando en nuestro idioma hoy en día? Pues creo que ese es el caso también de la palabra “gilipollas”.

Ninguno de estos argumentos que expongo es contundente en absoluto. Pero si nos ponemos a examinar las teorías alternativas, como la etimología que recoge la RAE, me parecen mucho menos convincentes:

La más extendida popularmente dice que el insulto procede de un alcalde de Madrid, apellidado Gil, que no gozaba de muchas simpatías. Solía salir a pasear con sus dos hijas adolescentes (en madrileño castizo, “pollas”), lo que provocaba las chanzas de la gente: “ahí viene Gil con sus pollas”. Y de ahí, “el gilipollas”. Creo que no puede ser tomada en serio.

La alternativa que aparece registrada en el Diccionario Histórico de la RAE, es que proviene “del caló jili, inocente, cándido, derivado de jil, fresco”. Y también me he encontrado la teoría de que puede derivar del árabe “yihil”, que significa “bobo”.

Sin embargo, no entiendo cómo a “jili” (o a “yihil”) le ha podido surgir, de repente, el apéndice “pollas”. Lo natural, y lo que nos dice el sentido común, es que algunos términos que pasan a ser de uso habitual se contraigan, adopten formas abreviadas. Pero es mucho más inusual que les surjan aditamentos. A mi me resultaría más razonable pensar que “gili” derive de “gilipollas”, que no a la inversa. O, como sostengo, que “gelotopoios”, en su devenir temporal y geográfico, haya perdido una sílaba y terminado como “gilipollas”.

Nunca he podido consultar el “Diccionario secreto” de Camilo José Cela (¡lo que daría por ponerle las zarpas encima!), pero tengo entendido que él da por buena la idea de que se trata de una creativa fusión entre el caló “jili” y el término “pollas”, referido al falo. Con todo mi respeto a este gran autor, tampoco me convence.

En fin, es sólo una teoría, y en ningún caso determinante, pero creo que tan pausible o más como el resto que me he encontrado. He hecho llegar por mail estas reflexiones a ese catedrático de la RAE que con tanta asiduidad desempolva los diccionarios de insultas de la lengua castellana, Arturo Pérez Reverte. A ver si en una de éstas me llega feedback.

Categorías: chorradas · historia · idiomas

7 respuestas hasta el momento ↓

  • 1 Tweets that mention Gilipollas -- Topsy.com // 27.ene.2011 a las 11:07 am

    […] This post was mentioned on Twitter by jesgar, David Llada. David Llada said: Hoy en el blog hablo de "gilipollas". No, no es un post sobre políticos, sino acerca de la etimología de ese insulto: http://cort.as/0Wn2 […]

  • 2 Vanitas // 8.feb.2011 a las 8:46 pm

    ¿Te llegó “feedback” del Alacrán Capatriste, mafrén? De gilipolleces sabe lo suyo, aunque Juan Manuel de Prada sepa más…

  • 3 jelen // 21.feb.2011 a las 11:12 pm

    Copio un poco del diccionario de Cela:
    pag, 50, 2º vol:(…) la voz gilipollas -quizá el dicterio más extendido de su bien nutrida familia- la considero eje de los compuestos formados a partir de cualquiera de sus ambos terminos(del primero salen giliflautas, gilipuertas, etc, y del segundo se originan inflapollas, soplapollas) (…)

  • 4 David Llada // 21.feb.2011 a las 11:58 pm

    Hola Jelen,

    Gracias por tu aporte.

    Precisamente la semana pasada me he agenciado (al fin!) una copia. Leeré detenidamente lo que dice sobre toda la “nutrida familia”, y me interesa saber en qué escritos aparecen las primeras menciones, etc.

    Pero el sentido común y la intuición, por ahora, me echan para atrás respecto a la etimología que Cela por buena.

  • 5 Antonio Gude // 3.jun.2011 a las 4:12 pm

    Interesante y seria exposición. Es cierto que ninguna de las explicaciones parece convincente, pero como alguien dijo, “el misterio (siempre) comienza con la explicación.”
    Me gustaría que escribieses más sobre ajedrez, pero eso, naturalmente, es cosa tuya.
    Cordiales saludos.

  • 6 David Llada // 3.jun.2011 a las 4:44 pm

    Antonio, los textos sobre ajedrez decidí ponerlos aparte (www.davidllada.com/ajedrez), pero lo cierto es que básicamente es archivo, no estoy escribiendo nada. Algún día retomaré, supongo…

  • 7 manuel // 23.feb.2012 a las 8:15 pm

    Creo que has dado en el clavo.Técnicamente la difi-
    cultad esta en el mediador cultural¿catalán? ¿genovés?.Entre el demotiki y las jergas soldadescas etc. hay mucha concomitancia fónica. Los académicos por lo demás estaban lejos de la evolución de las distintas ,cincias del Lenguaje.Mis felicitaciones .
    Ldo. en Filologia

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