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Perder recuerdos

3 Comentarios

(Madrid, 4 de marzo de 2009)

Al hilo de lo que contaba ayer por aquí, me acordé de la anécdota que me narró una vez una interesante persona a la que tuve oportunidad de conocer. Se llamaba Oscar Danés, y era un productor de TVE con el que hace unos años estuve estudiando cierto proyecto.

Tiempo atrás este hombre había tenido la oportunidad de viajar muchísimo, haciendo una serie sobre viajes, o antropología, no lo recuerdo bien. Y me contaba que tenía una casa preciosa, de madera, llena de recuerdos que había acumulado durante todos esos años de viajes. Hasta que un día se le quemó hasta los cimientos.

“Lo perdí todo”, me contó entre caña y caña, “y para que te hagas una idea del valor de esos recuerdos, te voy a poner un ejemplo”. Resulta que en una ocasión se había ido a grabar a algún exótico lugar, donde pasó unos días en un poblado, no recuerdo si de aborígenes australianos o polinesios. Algo así.

Oscar llevaba consigo una cámara Polaroid, de ésas que ya no quedan. Y antes de irse, le tomó una foto a uno de estos aborígenes, y se la regaló. “Tendrías que haberle visto, no podía creérselo cuando vio su cara en la foto”, me contaba.

Tan agradecido se quedó el aborigen ante este –para él- milagroso regalo, que no sabía qué hacer para corresponderle. Revolvió entre sus escasas pertenencias, y le tendió una especie de flauta hecha de hueso. O creo que era una flauta, porque reconstruyo la historia un poco de memoria. Pero era de hueso, eso seguro.

El aborigen dijo entonces algo. “Dice”, aclaró el traductor, “que ésta es la tibia de su padre, lo único que conserva de él, y que quiere que tú la tengas”.

“Hazte una idea entonces”, me siguió contando Oscar, “de lo que sentí cuando se me quemó la casa, llena de cosas de ese tipo. Pero hay que saber vivir sin más apegos que los de la amistad”.

Y es que, como me dijo alguien una vez, no se añoran los objetos ni los lugares, sino los momentos vividos. Y ésos ya están perdidos desde el instante en que suceden.

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Categorías: amigos · personal · recuerdos

3 respuestas hasta el momento ↓

  • 1 Patty // 4.mar.2009 a las 12:07 pm

    Yo tengo la suerte de contar con una memoria excelente (para todo lo que no sean variantes de aperturas) y la “manía” de que no me gustan las fotos: ni salir porque me da palo ni sacarlas porque me da pereza.

    Tengo algunos trastos que evocan lugares y momentos, en su mayoría regalos con un significado que va mucho más allá del objeto en cuestión.

    Aún así. la mayoría de los recuerdos los almaceno dentro de mi enferma cabeza. Para mí siguen vivos, y precisamente una prueba de que están vivos es que yo los recuerdo de una forma y evocan en mí unos sentimientos y el resto de personas implicadas pueden recordarlos de otra forma y a ellos les evocan otros sentimientos. Además, con el tiempo esas percepciones varían. En cambio, un objeto o una foto son inmutables.

  • 2 danicant // 4.mar.2009 a las 9:11 pm

    Este Oscar Danés me suena que estaba relacionado con el programa “En jaque”. Me suena de verlo en títulos de crédito y creo que era de ese programa.

  • 3 David Llada // 5.mar.2009 a las 1:26 am

    Buena memoria. Era el productor :-)

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