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Shit happens (all the time)

2 Comentarios

(San Sebastián, 3 de marzo de 2009)

Curado de espantos, tengo desde hace un tiempo un disco duro externo con la etiqueta de “importantes”, en el que pongo a resguardo todos mis documentos.

A su ladito, en otro disco duro de similar capacidad etiquetado como “copia de los importantes”, hago backup regularmente del anterior.

Y en un tercer disco duro de 2 Tb,  tengo tres particiones: una para la copia de respaldo de Time Machine, otra para mi archivo fotográfico, y una tercera para películas, series y música.

Aún no tengo del todo claro cómo ha podido suceder que todos ellos, los tres, se hayan jodido en la misma semana; uno detrás de otro. Tan sólo una de las particiones del disco #3, la de Time Machine, se dejaba ser rescatada: precisamente la más inútil e irrelevante de las tres.

Supongo que habrá sido una subida de tensión, aunque es bastante raro que la fuente de alimentación no se haya comido el marrón haciendo de ‘fusible’. Alguno de los discos también lo conecté al viejo portátil en el que aún anida Windows, pero Kaspersky, tras haber sido sometido a duros interrogatorios, jura y perjura que está libre de virus.

El balance de daños es bastante peliagudo.

Los documentos tienen que ser salvados “sí o sí”, ya que ahí está toda la contabilidad de las empresas que administro, alguna que otra foto vieja, y todos mis textos: los que he ido publicando, mi libro sobre Karpov y la versión ampliada que preparaba en inglés, y varios cientos de páginas que confiaba en que, el día de mañana, se convirtieran a su vez en nuevos libros y artículos.

Al tener este disco un gemelo con idéntico contenido, malo será que uno de los dos no pueda ser resucitado. Como último recurso, los enviaré a una de ésas empresas especializadas que, aunque te cobran un riñón (alrededor de los 400 leuros), prometen maravillas.

En cuanto a las fotos, se han salvado el 90% porque existía una copia en un ordenador viejo. Tan sólo se han perdido algunas ediciones en photoshop, y las que tomé en la era pre-digital y que no llegué a subir a Flickr.

Y por último, el archivo audiovisual. Eso también es un dolor perderlo. Tenía una colección de más de 500 películas, buenas películas, bien seleccionadas, en versión original y con subtítulos, clasificadas por director, idioma y año. Cuatro años de dejar el ordenador encendido por las noches con el Emule echando humo para nada.

Tras dejar pasar un par de días sin afrontar el problema -porque no me veía con fuerzas para ello-, terminé agotando mis recursos caseros para intentar solucionarlo ayer a las 4 de la mañana. Fue tal el disgusto que a esas horas me puse a fumar un porro, y me pilló el amanecer descojonado y con una cerveza en la mano.

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Categorías: películas · personal

2 respuestas hasta el momento ↓

  • 1 marmolillo // 4.mar.2009 a las 3:06 pm

    Lo siento mucho, tiene que ser una gran pérdida.

    Al final tenías todos los huevos en la misma cesta (en este caso el mismo enchufe) aunque no te habías dado cuenta.
    En la tan traída Sociedad de la Información hay una mayor inseguridad que nunca ante cómo almacenar los datos, ya que junto a la poca fiabilidad (los discos duros externos se “vacían” con cierta frecuencia:
    http://barrapunto.com/article.pl?sid=05/04/12/1613209
    ) se incluye el problema de que los formatos son muy cambiantes, se sabe que dentro de diez años habrá algo mucho mejor y probablemente incompatible con lo actual.

  • 2 David Llada // 4.mar.2009 a las 6:53 pm

    Pues que falle ese sistema que hace de “puente” entre el USB y el IDE, pase, pero que ese error se cargue el contenido del disco duro, tiene bemoles.

    Los repuestos que he comprado son en HFS+ (para Mac) y por wireware, espero que me resulten mejor. Y me he agenciado un sai, un cacharro de esos que acumula electricidad y te da 10 minutillos de suministro si hay un corte (aparte de evitar subidas de tensión).

    Gracias por el enlace

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