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¿Intertextualización, plagio, o mucho morro? (I)

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Como los asiduos y conocidos sabréis, pasado un tiempo prudencial desde la publicación de alguno de mis artículos, suelo colgar una copia en internet.

Ese tiempo prudencial se traduce en que no suelo publicar algo hasta que, por decirlo de algún modo, caduque, y eso depende en cada caso: si es una información fresca publicada en “El Mundo” con el resultado del Campeonato del Mundo de Ajedrez, pueblo publicarlo ya al día siguiente porque para entonces ya es papel mojado. Si es un artículo “atemporal” publicado en una revista, dejo correr varios meses o incluso un año.

Los motivos para volcar mis textos en internet son principalmente tres:

– Me gustaría mantener y conservar un archivo ordenado con todos mis textos.

– Me gusta la sensación de aportar algo, de divulgar un conocimiento. Internet es un medio que a todos nos ha dado muchísimo, y en lo posible, todos deberíamos de devolver un poquito en retorno. Aunque sea simplemente corregir un dato en la Wikipedia o responder a una consulta en un foro.

– Tener esos textos online, disponibles desde cualquier lugar, me permite acudir a ellos para consultar cualquier dato, cualquier duda. Ser mi propia fuente y documentarme en mi propio trabajo, porque de nadie me fío tanto como de mi mismo. Soy un maniático de la documentación, y sé que cualquier dato publicado por mí, ha sido obtenido de primera mano, y/o maniáticamente contrastado.

El otro día me vi en el tercer supuesto. Quería utilizar reflexión mía,  que había utilizado en un artículo, como idea principal para un nuevo texto. Quise comprobar en qué contexto la había utilizado, así que fui a Google, metí la frase tal como la recordaba y le di a “voy a tener suerte”.

Deberían de cambiar ese botón por el de “vas a agarrarte un mosqueo”: en primer lugar no salía mi artículo, sino uno publicado en “XLSemanal”, firmado por Carlos Manuel Sánchez.

Aquí dejo algunas de las coincidencias anotadas, para que cada cual saque sus propias conclusiones. He pasado copia a un abogado que ya ha sacado las suyas propias.

Artículo en XLSemanal por Carlos Manuel Sánchez (abril 2007):
“En Linares, Kasparov ocultaba entre bastidores una tableta de chocolate de una marca rusa cuyo nombre significa `inspiración´, que devoraba en grandes cantidades.”

Artículo por David Llada en la revista JAQUE (enero 2006):
“…hay tres rituales que Kasparov seguía religiosamente antes de cada partida. Primero, antes de salir al escenario, dejaba escondida entre bastidores una tableta de chocolate, de una marca rusa en particular cuyo nombre (traducido al español) significa “Inspiración”, que Kasparov se traía de Moscú y consumía en grandes cantidades durante el torneo.”

Ok, es una anécdota más o menos conocida dentro del mundillo, de hecho Leontxo García lo publicó con anterioridad. Hasta aquí pase.

Artículo en XLSemanal por Carlos Manuel Sánchez (abril 2007):
“Las personas que llevan una vida tan nómada y estresante se sienten reconfortadas si tienen a su alrededor objetos que resulten familiares y tratan de cumplir con una serie de rutinas.”

Artículo por David Llada en la revista JAQUE (enero 2006):
“Las personas que llevan una vida tan nómada y estresante se sienten reconfortadas si tienen a su alrededor objetos que resulten familiares y tratan de cumplir con una serie de rutinas.”

Ok, esto ya no pasa. Esa frase no es un “hecho conocido”, ni una cita, sino un copia y pega de una reflexión mía. La misma que quería reutilizar precisamente como idea central para un artículo (ahora que llevo una vida bastante “nómada y estresante”)

Artículo en XLSemanal por Carlos Manuel Sánchez (abril 2007):
“Su número favorito es el 13. Nació el 13 de abril y fue el 13o campeón mundial. Tenía la costumbre de solicitar en los hoteles una habitación cuyo número acabase en esos dígitos de mal agüero. Una petición difícil de satisfacer, pues en muchos establecimientos se saltan este guarismo al numerar las habitaciones.”

Artículo por David Llada en la revista JAQUE (enero 2006):
“En mi caso, tengo predilección por el número 13. Nací el 13 de abril. Soy el 13º Campeón Mundial.” (…) Kasparov tuvo también durante algún tiempo la costumbre de solicitar en los hoteles una habitación cuyo número acabase en trece. Una petición difícil de satisfacer, pues en muchos establecimientos se saltan este guarismo al numerar las habitaciones…”

El detalle de los hoteles es revelador; recuerdo que puse esa frase porque días antes de escribir este artículo había estado en el Hotel Bali de Benidorm, y me había llamado la atención ese hecho: no tenían planta 13.

Artículo en XLSemanal por Carlos Manuel Sánchez (abril 2007):
“El holandés Jan Timman explica la raíz íntima de estas extravagancias: «Cuando el ajedrez se convierte en tu profesión, pierdes el equilibrio social y te encuentras a merced de todo tipo de factores aleatorios».”

Artículo por David Llada en la revista JAQUE (enero 2006):
“Timman expone una interesante teoría al respecto: “Una vez que consideras el ajedrez como una profesión, pierdes completamente el equilibrio social y te encuentras a ti mismo asaltado por factores aleatorios”

Aquí estoy citando unas declaraciones aparecidas en una revista publicada en 1988 (los dioses me conserven la memoria), e incluso sabría encontrar la página a ciegas: es el último artículo de ese número. Dudo que Carlos Manuel supiese decirme cuál es esa publicación siquiera…

Nota para el profano: citar de una veintena de fuentes no es “plagiar”, sino “documentarse”; implica un trabajo enorme, quemarse mucho las pestañas, leer muchos libros… no supone ningún abuso: citar es algo completamente ético. Lo que no es ético en cambio es sacar todo el material de una misma fuente; eso se llama “copiar y pegar”, “hacer un refrito”, aprovecharse del trabajo de otros o, como nos decían en el cole, “copiar”.

Artículo en XLSemanal por Carlos Manuel Sánchez (abril 2007):
“El ruso Anatoly Karpov tiene otra superstición legendaria: no cambiarse de traje en un torneo mientras no pierda. «Primero, uno tiene que ganarle una partida, y entonces él ya se preocupará de la higiene», protestó el suizo Victor Korschnoi, alias El Terrible, que se quejaba de que era un suplicio soportar el juego embrolladísimo y milimétrico de Karpov y sus efluvios corporales durante horas.

Artículo por David Llada en la revista JAQUE (enero 2006):
“…una superstición del propio Karpov que es muy conocida: la de no cambiarse de traje mientras el viento sople a su favor en el correspondiente torneo. (…) “Primero, uno tiene que ganarle una partida, y entonces él ya se preocupará de la higiene”, dice desdeñosamente Korchnoi”

Si Carlos Manuel llega a leer mi biografía de Karpov, me hace un hijo!

Artículo en XLSemanal por Carlos Manuel Sánchez (abril 2007):
“Vendieron el coche, hicieron las maletas y pusieron su vivienda en alquiler para poder costearse los viajes, de torneo en torneo. Un año sabático, con visitas a museos. «Hubo incluso demasiada cultura para mi gusto. Pero cuando me cansaba, tenía la excusa de entrenar para poder escabullirme», cuenta Carlsen.”

Artículo por David Llada en la revista JAQUE (enero 2007):
“Para cumplir ese objetivo, la familia no escatimó sacrificios. Vendieron su segundo coche, metieron todo su equipaje y los libros escolares en el vehículo familiar, y pusieron su vivienda en alquiler por un año, para poder costearse los viajes. Siempre de torneo en torneo y de museo en museo. “Hubo incluso demasiada cultura para mi gusto. Pero cuando me cansaba, siempre utilizaba la excusa de que tenía que entrenar para poder escabullirme”, cuenta.”

Artículo en XLSemanal por Carlos Manuel Sánchez (abril 2007):
“Así, mientras sus padres y sus tres hermanas se daban un garbeo por el Louvre, el joven talento se escapaba a un cibercafé para jugar partidas rápidas por Internet. Era el año 2003 y dejó de asistir al colegio. Hubo una enorme polémica en Noruega con esta decisión. «Realmente no eché de menos la escuela. No aprendo demasiado, es más efectivo cuando mis padres me enseñan. Me siento poco estimulado por estar la mayor parte del tiempo esperando», explica.”

Artículo por David Llada (enero 2007):
“Durante todo el 2003, Magnus dejó de asistir al colegio, y se dedicó plenamente a competir en torneos. Esta decisión fue muy polémica, ya que algunas personas opinaban que sus padres estaban sacrificando su educación en pos de convertirle en una máquina de jugar al ajedrez.”

“…mientras sus padres y su hermana asistían al ballet en el legendario teatro Bolshoi de Moscú, Magnus se escapaba al cibercafé más cercano para jugar partidas rápidas por internet. “Realmente no eché de menos la escuela. No aprendo demasiado durante las clases normales, es más efectivo cuando mis padres me enseñan. Por supuesto entiendo el problema que tiene un profesor que tiene que atender a 30 alumnos, pero para mí es frustrante y me siento poco estimulado por estar la mayor parte del tiempo esperando.”

Artículo en XLSemanal por Carlos Manuel Sánchez (abril 2007):
Con 14 años le ganó al ex campeón mundial Anatoly Karpov en una competición de partidas rápidas. Luego le dio un repaso a Kasparov, que logró in extremis forzar unas tablas. Espoleado por el descaro de aquel monicaco, el Ogro de Bakú lo retó a una segunda partida y esta vez lo aplastó. «He jugado como un niño», se lamentó Carlsen.

Artículo por David Llada (enero 2007):
Carlsen quedó encuadrado en el mismo grupo que Karpov y, gracias a una inexactitud de éste, consiguió anotarse la victoria y clasificarse como primero de su grupo. Ajeno al revuelo que causó este resultado, “Magnus durmió tranquilamente esa noche durante 12 horas, teniendo que enfrentarse en la ronda siguiente –la primera eliminatoria- nada menos que a Garry Kasparov”, relata admirado Agdestein. Y al día siguiente, frente a la multitud de cámaras de televisión enviadas a cubrir el encuentro, estuvo a punto de repetirse la historia: Con blancas, el prodigio noruego obtuvo una posición ventajosa, que el propio Kasparov calificaría luego como “ganadora”, a pesar de que sus fenomenales recursos defensivos le permitieron salvar el empate. La segunda partida, en la que Magnus llevaba negras, cayó del lado del legendario campeón ruso. “¡He jugado como un niño!”, exclamó Magnus con decepción, para asombro de los periodistas presentes que utilizaron la cita en sus titulares.

Fuentes:

http://www.xlsemanal.com/web/articulo.php?id=14937&id_edicion=1947&salto_pagina=1

http://reportajes.wordpress.com/2007/04/08/magnus-carlsen-el-nuevo-bobby-fischer/

http://davidllada.com/ajedrez/2007/01/18/%C2%BFmaniaticos-o-supersticiosos/

http://davidllada.com/ajedrez/2007/01/05/magnus-el-magnifico/

Supongo que Carlos Manuel Sánchez pensó que por “abusar un poco documentándose” en “una simple página web” no pasaría nada. Sin lugar a dudas no habría copiado con tanta soltura de haber visto el mismo texto publicado en un diario como “El Mundo”. Y el problema es que, aunque él no lo supiera, varios de los párrafos copiados sí aparecieron publicados en ese periódico. Con lo que el asunto podría pasar fácilmente de ser una cuita entre dos individuos que publican sus cosillas en internet, a ser una incidente feo entre dos medios bastante grandes.

Y conste que XLSemanal, aunque en menor manera, también tiene su parte de culpa, por no ser selectivos con sus colaboradores y con los materiales seleccionados. Con una plantilla de profesionales, estas cosas no pasarían.

Hasta aquí la primera parte. La segunda parte irá dedicada a la primera vez que me sucedió esto. Un “abuso en la documentación”, no tan descarado, pero de consecuencias más desagradables.

Categorías: personal · prensa

4 respuestas hasta el momento ↓

  • 1 Carlos Manuel Sánchez // 24.Ene.2009 a las 4:55 am

    Buenos días, David.

    Ante todo, quiero pedirte disculpas. No hay excusa para no haber citado la fuente de estas citas. Aunque no te lo creas, lo hago. Y aunque te cueste creerlo, soy escrupuloso. El reportaje sobre Magnus Carlsen llevaba un trabajo previo de documentación bastante arduo, en especial para alguien que no sabe de ajedrez como yo, con la consulta de decenas de fuentes. Luego un viaje a Linares con una entrevista (bastante decepcionante, si te digo la verdad, pues apenas nos concedió unos minutos para hacerle un retrato; y no quiso decir esta boca es mía). Hubo otros ajedrecistas que sí hablaron conmigo y fueron muy amables. Y unos apoyos que me pidieron a posteriori con diversas manías de otros jugadores que tuve que escribir a la carrera. David, créeme que lo siento. Te pido por favor que no me juzgues a la ligera por este mal paso. Yo imagino que en tu libro sobre Karpov habrás bebido de diversas fuentes. Repito que yo tenía que haberte citado. O haberte llamado. O haberte entrevistado y que me hubieses contado. Tiré por el camino de enmedio. Seguramente era lo más fácil. Podría alegar premuras de tiempo o cualquier otra excusa, pero no lo voy a hacer. Me gustaría que aceptaras mis disculpas. Por supuesto, dejaré el comentario donde me pones a parir (justamente) en mi blog, a modo de penitencia. Cualquier otra cosa que quieras pedirme, estoy a tu disposición. Ya he visto que te has puesto en contacto con mi redactora jefe. Me parece bien. Asumo que hay un límite para la intertextualidad y que lo rebasé. Y me duele haberlo hecho porque me pone en una situación difícil. Los periodistas vivimos de nuestra credibilidad y no citar una fuente es un menoscabo de la credibilidad que no nos podemos permitir. No sé qué más decirte. Te llamaré por teléfono cuando regrese a España (estoy de viaje) para transmitirte mis disculpas de viva voz.

    Un saludo afectuoso,
    Carlos Manuel Sánchez.

    P.D. Si te digo la verdad, me duele lo que comentas de ser selectivo con los colaboradores y que con una plantilla de profesionales estas cosas no pasarían. Es posible, pero en mi caso, llevo trabajando en prensa desde 1995. Soy licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutente, y tengo el Master del Correo-Universidad del País Vasco. Un par de premios (menores) por otros reportajes. He trabajado en un periódico (La Verdad de Murcia) en plantilla durante muchos años. Y llevo colaborando con el XL desde 1999. A lo largo de mi carrera he metido la pata varias veces. Indudablemente, ésta es una de ellas.

  • 2 marmolillo // 24.Ene.2009 a las 3:29 pm

    La culpa es tuya por escribir artículos interesantes. Lo triste es que ya la opción de la denuncia casi ni se plantea, el copiar se ha convertido casi en la norma, algo tan rutinario que no llama la atención.

  • 3 Javier // 23.Feb.2009 a las 3:10 am

    Increíble el descaro a la hora de copiar de esta persona. Da la impresión de que copiaba sin leer siquiera…

  • 4 Miguel Angel // 23.May.2009 a las 12:42 pm

    Amigo David, soy “Nepo”, y piesno que estás malgastando tu tiempo escribiendo estupendos articulos para gente sin escrúpulos. Hay una ley que protege los derechos de autor, así que no pierdas tiempo con nadie. Cuando te copien querella al canto. Yo he ganado muchas así. Sigue con tus excelentes artículos y entrevistas pero con el letrado al lado, y palo y tente tieso, verás como se acaban toda esta raza de plagiarios sin escrúpulos. Un abrazo
    “Nepo”.

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