En mi balance personal del 2007 me quejaba de que el año me había resultado insulso, como si hubiera sido un periodo de transición. No aprendí casi nada nuevo, leí poco, viajé poco, y avancé menos.
Supongo que fue la calma que precede a la tormenta, porque el 2008 ha resultado todo lo opuesto. Comencé el año trabajando como un cabrón, especialmente durante los 5 primeros meses, en los que no tuve un respiro. Estuve a punto de verme metido en un negocio hostelero de grandes proporciones, y aunque el proyecto se acabó descartando, la “fase de estudio” me obligó a aprender muchísimo y a marchas forzadas: hacer un plan de negocio de tal envergadura fue muy instructivo, pero además también tuve que ponerme al día sobre proveedores, administración, gastronomía, e incluso la etiqueta a seguir en un restaurante. Todo un desafío, y muy estimulante.
Hice muchas otras cosas, pero ése creo que fue el proyecto en el que más me metí y que más me ha hecho aprender. Todavía a día de hoy soy incapaz de ir a comer a un restaurante de forma relajada: no puedo evitar ponerme a mirar por el rabillo del ojo, tomando nota mental de cómo están distribuidas las mesas, a cuántas personas asciende el personal, o de si el menú ha rotado desde mi última visita. En fin, otra cosa más que he aprendido a hacer en la vida, con lo que me demuestro una vez más a mí mismo que podría ser capaz de vivir donde sea trabajando en lo que haga falta.
Con lo de viajar desde luego me he desquitado: en estos 12 últimos meses he estado en 8 países, acumulando 51.000 kilómetros en 49 vuelos. Como ya dije alguna vez, en una de éstas me haré creacionista, porque si eso de la evolución adaptativa fuera cierto, a mí a estas alturas ya me habrían salido alas. Eso sí, me quedan dos pequeñas frustraciones: de nuevo me ha sido imposible visitar Berlín, y el viaje al Congo que tenía proyectado para septiembre se ha visto pospuesto. Pospuesto, o quizá cancelado para siempre, porque ahora que vamos a tener una criatura a Cindy no le hará ninguna gracia que me meta en semejantes jardines.
Otra cosa muy positiva de este 2008 es que ha sido un gran año en general para mis amigos. Hay quien ha puesto rumbo a otros horizontes, quien ha vuelto a la Universidad, quien también va a ser padre, quien ha emprendido un negocio propio, o quien ha encontrado encontrado novia (y/o se ha divorciado para bien). Incluso hay quien ha hecho varias de estas cosas a la vez. Siendo los amigos el mayor capital con el que cuento en esta vida, sus alegrías son también las mías.
Y entrando en lo más personal, pues qué voy a decir. Acabo de cumplir 30 años, tengo por pareja a una persona a la que quiero con locura, y esperamos una hija. No hace falta indicar que tal acontecimiento deja en segundo plano a todo lo que pueda haber sucedido en el año. Nunca antes había sentido semejantes ramalazos de euforia y felicidad –no al menos sin sustancias químicas de por medio- como los que me está proporcionando este embarazo: recibir la noticia, ir a la primera ecografía, saber el sexo que tendrá, las primeras pataditas (ahora es el mes en el que no se para quieta)… Todos esos trances por los que se pasa a lo largo de este proceso provocan un auténtico torbellino de emociones. Viendo lo que chocheo, no quiero ni imaginarme lo que será cuando la tenga en brazos.
Supongo que nunca antes lo de “año nuevo, vida nueva” había tenido tanto sentido.

4 respuestas hasta el momento ↓
1 jesgar // 2.ene.2009 a las 10:36 am
Pues, que otra cosa decirte sino un simple … feliz 2009
2 Daniel gutierrez Granda // 2.ene.2009 a las 5:01 pm
Que sea muy bueno este año 2009. saludos
3 María // 8.ene.2009 a las 11:23 am
Feliz año nuevo!
49 VUELOS???? Para morirse :-s! dios mío!
estás missing…se te presenta un año cargadito…vas a ser padre!…tu vida cambiará, seguro. Ya sabéis cómo se va a llamar la nena?
Un abrazo.
4 Ignacio // 1.feb.2009 a las 3:07 am
divid, que tal? acabo de leer un poco todo tu blog, muy bueno felicitaciones!, tambien aprovecho para preguntarte si sabes donde puedo conseguir el libro INTO THE WILD the JON KRAKAUER,
Gracias, saludos
Nacho
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