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¿Igualdad?

1 Comentario

El periódico que me entregan en el avión lleva la siguiente noticia en la portada: “España pierde siete puestos en el índice mundial de la igualdad”. Igualdad entre hombres y mujeres, se refiere.

Paso las páginas para buscar más detalles acerca de este ranking sobre la paridad entre sexos, interesado por los criterios a tener en cuenta para elaborarlo. Me encuentro lo que me esperaba: niveles de participación económica, política, etc.

Me pregunto cuántas decenas de puestos perderíamos de un plumazo si en este baremo se tomasen en cuenta las circunstancias que rodean a los divorcios.

Ahí no hay igualdad que valga. La custodia de los hijos es invariablemente para ellas, “porque sí”. Por lo tanto, la casa familiar también. Y la correspondiente pensión. Conseguir una custodia compartida en este país no sólo no es la norma, sino que supone un logro muy poco frecuente. Y que ésta recaiga en los padres es algo que rara vez se ha visto.

Todavía peor, en ocasiones nos llegan noticias como esta otra: un juez dictamina que un niño, adjudicado a su madre, tendrá que disponer, a costa del patrimonio de su padre, de “servicio doméstico, una ‘vivienda digna’, una educación privada bilingüe ‘reservada a una élite social’, ‘ropa cara’ y ‘atención sanitaria privada’”. Todo ello a efectos de que el niño no prefiera a su padre que a su madre. Y digo yo: si el padre puede ofrecerle más medios y mejor calidad de vida, y no tiene ningún defecto personal evidente, ¿por qué no darle a él la custodia?

O más espeluznante aún, hay quien sostiene que “el número de alegaciones de abusos sexuales falsas, dentro del ámbito del divorcio contencioso, se mueve entre el 60% y el 80% de los casos”. Y es que la presentación de una denuncia por maltrato o abuso sexual supone, de manera fulminante, la suspensión cautelar del régimen de visitas.

Queda claro que en lo concerniente a los hijos, ellas tienen la sartén por el mango. Y que esta ventaja deriva, con mucha frecuencia, en un chantaje emocional para obtener prebendas a cambio de permitir que los hijos pasen un fin de semana con sus padres.

Las consecuencias de todo esto son mucho más profundas de lo que parece a simple vista. Esta forma de aplicar la ley no sólo refleja una mentalidad de otra época, sino que, aún peor, contribuye a perpetuar esa mentalidad. El proteccionismo del que gozan no sólo no hace ningún favor a las mujeres de este país, sino que las ha convertido en lo que tristemente son la mayoría: unos groseros depredadores, estupidizados animales llenos de egoísmo y codicia; unos seres acomodados que buscan al tonto de turno que satisfaga todas sus necesidades o bien se atenga a las consecuencias, pagando muy cara la imprudencia. Perdonavidas tan ignorantes como pretenciosas y henchidas de soberbia.

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Categorías: actualidad · españa · mujeres · sociedad

1 respuesta hasta el momento ↓

  • 1 Wiktorek // 17.nov.2008 a las 10:20 pm

    Por no hablar de los que viven casi bajo un puente o han tenido que volver al hogar paterno tras el divorcio porque se dejan más de la mitad del sueldo en la manutención de los hijos… Ahí los hombres siempre llevan las de perder:(

    saludos

    PS: Te he leído en ‘Zona de Ajedrez” y ¿de verdad vas a ir a Dresden a la Bermuda party?, te veo muy capaz, y además con lo que te gusta Alemania… bueno, la ubicación de la Bermuda party es lo de menos:P

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