Bangkok, 8 de agosto de 2008
Cine al aire libre en el barrio chino de Bangkok, una de las zonas más pintorescas de esta ciudad. Apenas estaba anocheciendo y ésta era la primera sesión de la noche, así que aún no había demasiada gente; pasada la medianoche el ambiente es mucho mejor (pero más difícil tomar una buena foto). Eso sí, las películas las pasaban en chino con subtítulos en thailandés, así que no había hijo de su madre quien se enterase de nada*.
Me atrevería a decir que este rinconcito es el genuino corazón de chinatown, y como tal no es fácil de encontrar a no ser que se dediquen incontables horas a callejear por la zona; el cine es uno de esos lugares con encanto que no salen en ninguna guía. Para dar con él, hay que bajar por Yaowarat Road -la principal arteria de este barrio- de norte a sur: esto es, como si dejásemos el Grand Palace detrás y avanzásemos hacia el Wat Traimit. Yendo en ese sentido, y por la margen derecha, encontraremos una esquina donde los puestillos de comida alcanzan su mayor concentración. Avanzando entre ellos, y esquivando mesas, fogones y gallinas, encontramos el cine. Supongo que estará ahí todo el año, ya que cuando yo fuí era la época de los monzones y eso no era ningún obstáculo.
Chinatown es un buen lugar para hacer una incursión gastronómica y probar platos exóticos en alguno de los cientos de puestos de comida callejera - siempre y cuando uno no sea demasiado escrupuloso, porque la mayoría de los tópicos sobre los chinos y la higiene son rigurosamente ciertos. Y aquí van unos consejillos, de alguien que tiene el culo pelao en esto de comer cualquier guarrería por la calle, para prevenir el mal del viajero (también conocido como la maldición de Moctezuma o, más familiarmente, una cagalera de cojones). Como en todo, vale más prevenir que cagar curar:
- Comer platos calientes; rechazar cualquier cosa que se haya dejado enfriar.
- Beber de tanto en cuando un té con limón, por más que el calor haga poco apetecible tomar bebidas calientes.
… y por si las precauciones no fueran suficientes, llevar siempre “Salvacolina” en el equipaje. Recuerda: salvacolina salva tu culo. Hay pocas cosas más desagradables en la vida que pasarse un vuelo de 12 horas jodido por la diarrea.
*[Bueno, quizás el Joao sí…]


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