Portosín, 29 de enero de 2006
Fue Andrés quien me hizo esta bonita foto, en una visita a las dunas de Corrubedo, en la costa atlántica gallega. Como indica el nombre de toda esta costa, tal parece que me encuentre en el fin del mundo, y la curvatura de la duna parece la curvatura del mismo globo terráqueo.
Pasé en Galicia mis primeros días en tierras peninsulares -al regreso de Londres-, y guardo muy buen recuerdo de esa semana, en la que nos paseamos por pueblecitos como Portosín, Porto do Son, Corrubedo, Noia (donde según la leyenda atracó Noé con su arca, y de ahí el nombre), y por supuesto, Santiago. Lugares con mucho encanto y cargados de historia, dólmenes y petroglifos, y a donde me gustaría regresar algún día, con más tiempo.


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