San Sebastián, 20 de noviembre de 2007
He vuelto de Vitoria-Gasteiz (o Siberia-Gasteiz, para los lugareños) más muerto que vivo, con la garganta hecha jirones por el frío, el abuso del tabaco y las horas y más horas pasadas al teléfono (si me sale un tumor cerebral, sabré que la culpa ha sido de este torneo). Parte de ese parloteo fue además para hablar por la radio, con ese tono fuerte, enérgico y seguro que los micrófonos requieren y que yo tengo que impostar como puedo, porque mi forma de hablar habitual es precisamente todo lo opuesto.
Tal parece que mi pobre cuerpo llevaba varios días en reserva, intentando echar el resto para llegar a la clausura del torneo: igualito que los maratonianos que corren 42 kilómetros y que, nada más cruzar la meta, se desploman, incapaces de dar un sólo paso más.
Por lo pronto he estado 2 o 3 días sin poder hablar y con unos dolores de garganta atroces, situación que la pilla de la Cindy ha aprovechado vilmente para sacarme los trapos sucios, echarme broncas y buscarme las cosquillas, sabedora de que yo no le podía ni replicar. Hoy por fin he podido dejar de comunicarme por gestos e incluso he respondido a alguna llamada de teléfono, aunque se me ha quedado una voz entre la de Chavela Vargas y Joaquín Sabina. La parte buena es que llevo 4 días sin fumar un cigarro –y malditas las ganas de volver a encender uno-, así que intentaré aprovechar para dejarlo ya definitivamente. Ya os contaré en qué queda la cosa.
Así que a eso he dedicado el fin de semana, que esta vez ha incluido viernes y lunes de propina: a cuidarme y recuperar fuerzas. Sesiones intensivas de sofá y películas, the original scroll de la obra maestra de Jack Kerouak (On the road), baños de hora y media escuchando la radio… y hoy para culminar el proceso, el sagrado ritual de preparar y posteriormente engullir una fabada; una de las mías, que varios de los lectores de este blog ya han tenido el privilegio de probar, y sabrán del manjar del que estoy hablando. Si eso no te carga las pilas, nada lo hará.
Por cierto –y por asociación de ideas con la palabra “sofá”-, que finalmente me he comprado una XBox. Los inviernos aquí en el norte son largos, fríos y duros, y en esta ciudad salir de casa para conciertos y demás saraos resulta -aparte de insípido-, muy caro, así que hay que buscar actividades indoors con las que entretenerse. Internet y los libros dan para mucho, pero a veces también hace falta un poco de adrenalina y velocidad. El PGR4 y el Gears of War de momento cumplen con su tarea de sublimar estos instintos primarios, aunque la Cindy le ha cogido tal gusto al cacharro que apenas me deja tocarlo; casi mejor por una parte, aunque quién me lo diría cuando mantuvimos toda una cruzada al respecto de comprar o no un juguete de éstos.
También por asociación de ideas con la Xbox, quería recordar a mis queridos lectores y amigos que este viernes es mi 29º cumpleaños y tenéis la ocasión perfecta de recordarme lo mucho que me queréis. El regalo que espero es una pantallita de plasma de 40”, para desfogarme a gusto con la susodicha consola, porque la tele que venía incluida con la casa es más vieja que maricastaña y no está preparada para moderneces como conectarle un HDMI, un ordenador o un reproductor DivX. Comprendo que es mucho regalo pa uno solo de vosotros, así que os propongo que os organicéis para hacer bote. He mirado las estadísticas de esta página hace poco y parece que tengo muchos amigos, así que a 5 euros por barba calculo que ya alcanzaría. Ánimo que entre todos podéis alegrarme la semana!
PS: Cuando recupere fuerzas y ánimos ya escribiré sobre la experiencia de Vitoria. Dura y exigente, pero gratificante por el fin que se perseguía y por la enorme calidad humana de la gente con la que he compartido mi vida durante estos últimos 17 días.

2 respuestas hasta el momento ↓
1 The Killer Queen // 21.Nov.2007 a las 12:11 pm
Tienes cuenta Paypal?
2 David Llada // 22.Nov.2007 a las 7:29 am
Por supuesto
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