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Magnus Carlsen: El joven genio del ajedrez

9 Comentarios

San Sebastián, 17 de febrero de 2007

Magnus Carlsen Linares Morelia

Últimamente la fortuna me sonríe. Con su ayuda y un poco de trabajo duro, parece que todo me va de cara. A pesar de lo desatendidas que tengo mis colaboraciones periodísticas, hoy me han cedido la contraportada de El Mundo para un reportaje sobre Magnus Carlsen, el nuevo prodigio del ajedrez. Por fin he firmado al lado de Umbral ;-)

El mayor prodigio del ajedrezMagnus Carlsen / Un adolescente noruego se ha convertido a los 16 años en la figura más carismática del ajedrez y en el reemplazo natural del retirado Kasparov

Ya no puede hablarse de una joven promesa, sino de una figura consagrada. El noruego Magnus Carlsen, de 16 años de edad, asombra por igual a expertos y a profanos con su fenomenal actuación en el torneo de ajedrez de Linares-Morelia, considerado el Wimbledon del ajedrez.

La organización de esta prueba, cuya selecta nómina suele estar restringida a los ocho mejores ases del tablero, decidió este año abrir las puertas a la participación del prodigio noruego, pese a que a comienzos de año “sólo” ostentaba el puesto número 24 del ránking internacional. Fue una iniciativa muy aplaudida, pero pocos se hubieran atrevido a presagiar algo mejor para Carlsen que un lugar en los últimos puestos de la tabla, con una puntuación más o menos honrosa. Su liderato, en el que se instaló desde la primera ronda y que ha mantenido hasta la conclusión de la primera vuelta, ha pillado por sorpresa incluso a los más optimistas, desatando una auténtica carlsenmanía.

Es precisamente lo que necesitaba el ajedrez, un deporte que vive del tirón de las grandes figuras y que se encontraba falto de referentes desde el ocaso de los Fischer, Karpov y Kasparov. Grandes leyendas del “boxeo mental” cuyos logros juveniles se quedan cortos cuando se comparan con los de Carlsen. Pese a iniciarse en al ajedrez relativamente tarde, con ocho años, su fulgurante progresión le llevó a convertirse pronto en un jugador de primera fila, y a los 13 se anotó una victoria ante el campeonísimo Anatoli Karpov. Ni el revuelo mediático que se desató, ni el hecho de tener que medirse en la próxima ronda con “el rey” Kasparov en semifinales, impidió que Carlsen durmiera tranquilamente esa noche durante doce horas. Al día siguiente, le arrancó las tablas al mejor jugador del mundo en la primera partida entre ambos, aunque un error le costó la derrota en la segunda. “¡He jugado como un niño!”, se lamentó, para asombro de una audiencia que opinaba precisamente lo contrario.

Detrás de estos éxitos está la historia de un padre, Henrik Carlsen, que siempre buscó la forma de estimular intelectualmente a sus hijos desde una edad muy temprana y que pronto comprendió que el sistema educativo convencional no supondría más que un lastre para un niño especialmente dotado: a los cinco años se sabía de memoria la extensión, población, la bandera y la capital de todos los países del mundo, por poner un ejemplo de sus aptitudes.

En 2003, Magnus dejó de asistir al colegio y se dedicó plenamente a competir en torneos. Esta decisión desató las críticas de quienes opinaban que sus padres estaban sacrificando su educación en pos de convertirle en una máquina de jugar al ajedrez. Pero nada más lejos de la realidad: “El plan de mis padres siempre había sido tomar un año libre para viajar y enseñarnos el mundo a sus hijos. Así que ese año fue una buena oportunidad para hacerlo”, cuenta Magnus.

Para cumplir ese objetivo, la familia no escatimó sacrificios. Vendieron su segundo coche, metieron todo su equipaje y los libros escolares en el vehículo familiar y pusieron su vivienda en alquiler por un año, para poder costearse los viajes. Así recorrieron todo el continente, en un largo periplo que les llevó de Noruega a Europa de Este, siempre de torneo en torneo y de museo en museo.

“No eché de menos la escuela. No aprendo demasiado durante las clases normales; es más efectivo cuando mis padres me enseñan. Por supuesto entiendo el problema de un profesor que tiene que atender a 30 alumnos, pero para mí es frustrante y me siento poco estimulado por estar la mayor parte del tiempo esperando. Me hace perder la motivación”, explica Carlsen con una madurez pasmosa. Ahora, convertido en una estrella del ajedrez, y habiendo alcanzado una equilibrada formación intelectual y emocional, no cabe sino alabar lo acertado de aquella arriesgada jugada que supuso poner en jaque los convencionalismos educativos.

Noviembre de 1990: Nace Lommedalen, Bærum, un suburbio de Oslo.

Febrero de 2004: Con 13 años, derrota al excampeón mundial Anatoli Karpov en un torneo; al día siguiente, en semifinales, logra las tablas en su primera partida frente a Garry Kasparov, quien ostentaba en ese momento la primera posición del ránking internacional.

Abril de 2004: Consigue el título de Gran Maestro de ajedrez con 13 años, 4 meses y 26 días; el segundo más precoz de la historia.

2004: Ve publicada la primera biografía sobre su vida, “Wonderboy”, escrita por su entrenador y traducida inmediatamente a varios idiomas.

2005: Obtiene su clasificación para la fase final del Campeonato del Mundo; es actualmente el aspirante al titulo más joven en los cinco siglos de historia del ajedrez.

2007: Aunque oficialmente ocupa el 24º puesto del ranking internacional, se le invita excepcionalmente a tomar parte en el torneo de Linares-Morelia, reservado por lo general a los 8 mejores ajedrecistas del mundo. Magnus sorprende liderando la prueba al término de la primera vuelta.

Categorías: ajedrez · personajes · prensa · reportajes · trabajo

9 respuestas hasta el momento ↓

  • 1 erral // 3.Mar.2007 a las 12:35 pm

    Bueno, no directamente pero el otro artículo que escribiste sobre Magnus (Magnus el magnífico), ya salió en prensa. Yo por lo menoscreo haber leído todo lo que decías en aquel artículo en El Mundo Deportivo….

  • 2 David Llada // 3.Mar.2007 a las 12:44 pm

    Sería normal que este texto te suene muy familiar, ya que casi todo lo que cuento ya lo publiqué el mes pasado en Jaque-Practica y en el blog de Periodista Digital.

    Pero en Mundo Deportivo?? No jodas! Si estás seguro dímelo para echar un vistazo… porque no trabajo para ellos, y no me gustaría que se hubieran pasado “documentándose”.

  • 3 marmolillo // 3.Mar.2007 a las 1:02 pm

    Comparado con cualquier otro artículo tuyo me parece mucho peor y sobre todo muy amarillista. Pero esa es la forma de ocupar un buen lugar en el periódico. Enhorabuena.

    A pesar de su juventud, Carlsen no tiene ningún detalle de genialidad como los que mostraban Kasparov o Fischer. Con 16 años es uno de los mejores del mundo “y nada más”. Lo mismo que ya vimos antes con Ponomariov, con Karjakin y con Radjabov.

    Quizás la propia evolución del juego no de para más. Con formatos fast food, con poco glamour y poco dinero, con los ordenadores haciendo sombra a los jugadores de carne y hueso, cualquier niño que sea un genio apuntaría sus objetivos no hacia el ajedrez que es algo muy del siglo XX, ahora los genios harían mejor en dedicar su tiempo a la informática e internet.

  • 4 David Llada // 3.Mar.2007 a las 1:22 pm

    Te respondo por párrafos:

    En el primero, te doy toda la razón. Es más amarillista porque, efectivamente, una sección que se llama “El zoo del siglo XXI” (el nombre ya lo dice todo) y sale en la contraportada del periódico tiene que ser así. Al menos, es una publicidad para el ajedrez con cierta buena imagen (ya que la mayoría de las veces ahí sólo publican historias decadentes). En las colaboraciones para revistas o webs especializadas, evidentemente el grado de “amarillismo” es mucho menor ;-)

    Segundo párrafo: No estoy del todo de acuerdo. Cierto que cada dos por tres vemos “un nuevo Fischer” que luego no es para tanto. Pero en los casos de Radjabov, Carlsen y (un poco en menor medida) Karjakin, creo que estamos ante tres jugadores fortísimos, a los que aún les quedan 4 o 5 años antes de llegar a su mejor momento; su potencial es enorme. Creo que como llevamos ya tanto tiempo viéndolos nos hemos “acostumbrado” a ellos y no valoramos sus méritos en su justa medida. Pero piensa en todo lo que les queda por delante…

    Tercero: evidentemente, si uno tiene un talento o una “inteligencia” por encima de lo normal, lo prácico sería aplicarla en campos mucho más provechosos y lucrativos. Eso es indiscutible. Pero me parece una visión un poco triste. Si ese fuera un pensamiento generalizado no tendríamos escritores, artistas, deportistas… yo mismo (a un nivel mucho menor, claro; no pretendo compararme) he renunciado en varias ocasiones a oportunidades o trabajos más lucrativos por dedicarme a cosas que me llenan, que me permiten viajar, escribir, conocer gente… e incluso cuando más problemas tenía para llegar a fin de mes, no me lamentaba. Me sentía “lleno” haciendo lo que hacía y llevando la vida que llevaba.

    Por último: yo trataba que la idea principal del artículo fuese el hecho de cómo este chico “siguió un camino alternativo”, renunciando a la escuela porque no le aportaba nada, y a pesar de ello es una persona equilibrada intelectual y emocionalmente (aparte de haber triunfado en lo que le gusta). Peor me da la impresión que esa idea quedó muy diluida, también en parte porque en el diario le pegaron tijeretazo al último párrafo.

  • 5 erral // 3.Mar.2007 a las 1:41 pm

    Pues sí, me pareció que se habían pasado “documentándose”, pero no puedo darte la referencia exacta porque somos muy respetuosos con el medio ambiente y reciclamos los periódicos cada semana…

    Diría que el articulista era Joan Segura (que es el que escribe en El Mundo Deportivo sobre ajedrez), igual se lo puedes preguntar ;)

    Mikel

  • 6 erral // 3.Mar.2007 a las 1:42 pm

    Casualmente, y justo antes de leer la referencia a la contraportada en tu blog, yo también he escrito sobre Magnus…

    http://eibar.org/blogak/erral/es/445

  • 7 David Llada // 3.Mar.2007 a las 2:11 pm

    El Mundo Deportivo es, con cierta diferencia, el periódico que mejor trata al ajedrez en este país. Y cuenta con un buen colaborador que sabe de lo que habla, Joan Segura. Ya me gustaría a mí disponer de la mitad del espacio que le dan a él, y poder sacar reportajes como el que publicó sobre Pomar, con esos despliegues. Le envidio profundamente.

    Encontré el artículo sobre Carlsen en su hemeroteca: http://www.elmundodeportivo.es/20070220/NOTICIA252175475.html. No hay nada reprochable, el parecido simplemente se debe a que ambos recurrimos a las mismas fuentes (básicamente, la biografía de Carlsen escrita por Agdestein; yo me la he leído y, por ciertos detalles, estoy casi seguro de que Joan también).

    He echado un vistazo a lo que escribiste tú. Para mí hay un detalle importate sobre Carlsen: aprendió a jugar “muy tarde”, a los 8 años. Y sólo 5 años después ya era Gran Maestro. Creo que esa progresión es un caso único.

  • 8 marmolillo // 3.Mar.2007 a las 7:05 pm

    Insisto en discrepar sobre la aplicación de la inteligencia sobre cuestiones más o menos lucrativas. En mi opinión hay una gran diferencia entre el ajedrez de 1970 y el ajedrez del 2005. Antes podías sentar en una misma mesa a un filósofo, a un Premio Nobel, y al campeón del mundo de ajedrez. Con la llegada de los ordenadores y su conquista virtual sobre el campeonato del mundo, un supergranmaestro pasa a convertirse casi en un freak; un tipo que se afana en algo que una máquina puede hacer mejor - de hecho las máquinas ayudan a los maestros a aprender; o sino que se lo digan al portátil de Radjabov.
    Ahora sentamos al ajedrecista con un corredor de fondo, o con un boxeador. O con uno de esos calculistas que hacen sumas gigantescas en poco tiempo. Pero esa persona, que antes tenía cierta talla intelectual ahora no tiene más que carácter anecdótico. Yo al menos lo veo asín.

  • 9 erral // 3.Mar.2007 a las 9:20 pm

    Sí, tanto tu artículo como el de Segura se notaba que estaban basados en el libro, yo también me lo he leído y hay cosas en ambos artículos que se comentan en el libro.

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