San Sebastián, 1 de marzo de 2007
Si yo fuera gato -y algo de espíritu felino sí tengo-, hubiera podido enamorarme de esta preciosidad de ojos azules que me encontré anteayer a la salida de un restaurante, y que estuve a punto de secuestrar y llevarme a mi casa. Seguro que trae locos a todos los machos del barrio y los tiene cada noche maullando bajo su ventana. En serio, ampliad la foto para verla bien, porque es uno de los animales más bonitos que he tenido ocasión de acariciar.
Hecho el comentario zoofílico de la semana (siempre he preferido la compañía de un gato o un perro a la de la mayoría de las personas que conozco), he de decir que, curiosamente, no me gustan nada los ojos azules en las personas. Lo cuento aquí porque el otro día surgió el tema de conversación en casa y después estuve pensando sobre ello.
No niego que estéticamente sean bonitos (mucho), pero siempre me han causado cierto desasosiego. La conclusión espontánea a la que llegué según hablábamos del tema del color de los ojos, es que esa inquietud que me producen se debe a que los ojos azules me parecen fríos y, sobre todo, inescrutables. Me vanaglorio de tener una intuición excepcional y, sin embargo, nunca sé realmente qué pensamientos se esconden detrás de unos ojos color mar, aunque la persona tenga por todo lo demás una cara muy expresiva. Nunca podría decir si ese ser humano está enamorado de mí, si me odia, o si me está mintiendo: podría metérmela doblada perfectamente. Y eso para mí es muy desconcertante; sobre todo, porque con las personas de ojos oscuros me sucede todo lo contrario: prácticamente puedo leer la mente a través de ellos (ya lo sabes: si tienes los ojos oscuros, ni siquiera intentes engañarme).
He descartado que se trate de una cuestión cultural; algo así como que me causan recelo los ojos claros porque yo desde mi infancia he estado rodeado por personas mayoritariamente de ojos oscuros. De hecho mis padres los tienen parduzcos (casi más cerca del verde que del castaño) y hay cierta abundancia de ojiazules en mi familia. Pero descarto el factor cultural porque esa sensación de inquietud no la he tenido ni siquiera ante la mirada de otras personas de otras razas y rasgos físicos aún más dispares. Por ejemplo, y por hablar de las personas con las que más he intimado, mi exnovia Susana tenía un ojo verde claro y el otro mitad verde y mitad castaño, a lo David Bowie. Cindy, sin ir más lejos, tiene los ojos de un castaño tan oscuro que parecen prácticamente negros, bastante diferentes a los europeos. Y tuve un par de novias chinitas de ojos rasgados y totalmente negros cuya mirada no sólo no me inquietaba, sino que me producía un efecto reconfortante. Así que no se trata de una cuestión cultural / racial, ni de desconfianza ante lo “diferente”: el problema está en el color azul.
A propósito de las chicas asiáticas –y a riesgo de que Cindy me corte los huevos por acordarme de estas cosas-, guardo en la memoria un recuerdo muy bonito relacionado con este tema. Fue cuando estaba en Shanghai, acompañado de mi amiguilla Kelly. Tumbados el uno frente al otro, nos estuvimos mirando durante un rato largo, quizá media hora o más, sin decir absolutamente nada. Yo pensaba en qué diferente era su cara y en lo extraña que se me hacía la situación de estar en un lujar tan lejano con una persona tan diferente a mí. Y en esas divagaciones estaba cuando me dijo: “Qué raros sois los occidentales. Tenéis colores en los ojos”. Lo soltó como si eso fuera la cosa más extraordinaria del mundo y nunca antes lo hubiera visto. Y se me hizo divertido darme cuenta de que nunca antes me había parado a pensar que los chinos tienen los ojos completamente negros, y cuán raros deberían de parecerles los nuestros; tomar consciencia de que, efectivamente, allí el diferente era yo.


5 respuestas hasta el momento ↓
1 javier // 3.Mar.2007 a las 9:26 pm
Tiene ojitos de ragdoll.
http://www.unrealragdolls.com/Quinto.htm
2 David Llada // 3.Mar.2007 a las 10:03 pm
Cierto. Era alguna mezcla rara. Y a mi por lo general me gustan más los chuchos (no sé si ese palabro se aplica también a gatos) que los de raza…
3 Lucía // 26.May.2007 a las 1:27 am
Me doy por aludida y a pesar de ser respetuosa con los pensamientos ajenos he de defender lo mío. En este caso mis ojos son azules, me sorprende lo que dices. Jamás pensé que el color fuera significativo, sí la forma del ojo, sí la persona en general de la persona, pero nunca el color.
En mi caso quiero pensar que soy la excepción que confirma “tu regla” porque sí se puede ver a través de mis ojos, sí dejo ver a través de mí (esos pensamientos que sólo se pueden reflejar si miras de verdad).
Enhorabuena por tu blog, me gusta.
4 Lucía // 26.May.2007 a las 1:30 am
He intentado publicar un comentario, no he podido.
Enhorabuena por el blog.
5 francisco // 26.Mar.2008 a las 4:52 am
los chinos tienen los ojos cafes obscuuros y no completamente negros..
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