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En Asturias por accidente

2 Comentarios

Pravia (Asturias), 26 de enero de 2007

Tener un blog sirve muchas veces para desahogar frustraciones. Allá vamos:

El miércoles, mientras la playa de La Concha empezaba a cubrirse de nieve, yo me fui a Madrid a una reunión. Era un asunto de una sola tarde, así que, aunque tuve que hacer noche allí, mi plan era tomar un avión a la mañana siguiente y estar de vuelta en mi casa el jueves para la hora de comer.

Lamentablemente, las cosas se tuercen. El temporal que estamos sufriendo estos días por el norte provocó que casi todos los vuelos con destino a San Sebastián, Santander y Vitoria fueran suspendidos, debido a que los pequeños aviones turbohélice que cubren esas rutas no pueden volar en condiciones tan adversas.

Iberia hizo lo posible por recolocar a estos pasajeros –varios centenares- en vuelos con dirección a Bilbao, pero obviamente no había plazas para todos. A quien iba delante de mí en la cola ya le dijeron que lo único que podían hacer era ponerle en lista de espera, pero que no le garantizaban nada; el escenario más probable en esa situación era pasarse la tarde en el aeropuerto aguardando noticias para, al final, acabar durmiendo esa noche en Madrid de todas formas. Y aun en el caso de conseguir llegar a Bilbao a vete a saber qué hora, las noticias que teníamos era que la carretera a Donostia estaba cortada.

Yo ya había tenido ración de Madrid y de aeropuerto más que suficiente. Y justo cuando llegaba mi turno frente al mostrador se me ocurrió que, en vez de quedarme tirado en la capital, podía consultar si era posible meterme en algún vuelo para Asturias. Así, acuartelado en casa de mis padres, no perdería de trabajar la mañana del viernes (que había cosas importantes), podría pasar esa tarde con mis viejos y la del sábado con mis amigos (que no me ven desde agosto), y el domingo, cuando el temporal ya hubiese amainado, podría regresar a San Sebastián desde allí por carretera. Todo parecía perfecto, y quedaban un par de plazas en un vuelo que salía para Asturias en apenas 30 minutos. Sin pensarlo más tomé esa opción y me subí al avión satisfecho por haber hecho una jugada redonda.

Al llegar a Pravia empecé a ver que la cosa no era tan bonita como yo la pintaba. A Cindy, que se quedó sola en casa, no le hizo nada de gracia eso de que yo me hubiera ido para una sola noche, y acabe tirándome varios días fuera. Mi jefe, para el que normalmente “teletrabajo”, da la casualidad de que precisamente este sábado necesitaba mi presencia física en Donosti, y se habrá llevado la impresión de que me he venido a Asturias de vacaciones y sin haberle consultado. Mis padres, aunque contentos por verme, están un poco decepcionados de que para una vez que vengo, esté aquí apenas 48 horas. Con mis amigos, no tendré tiempo más que de tomarme un café en la estación antes de irme…

En resumen, un jarro de agua fría tras otro, y eso después de una mierda de día, y de cuatro o cinco horas haciendo cola en el aeropuerto frente a diversos mostradores. No estoy de muy buen humor que digamos, y encima estoy aquí en precario; sin más ropa que la que me llevaba puesta, sin batería en el móvil ni cargador… Pero por lo menos he podido darle un beso a mi madre, acariciar a mi perro, y esta tarde espero ver a mis abuelos, que andan muy mal de salud y ya estaban el otro día diciendo que se iban a morir sin volver a verme.

[En la foto, la Colegiata de Pravia]

Categorías: asturias · fotos · personal · viajes

2 respuestas hasta el momento ↓

  • 1 picassina // 27.Ene.2007 a las 4:45 am

    Ánimo chico! yo creo que por lo que cuentas, elegiste la mejor opción…

  • 2 oria // 3.Feb.2007 a las 12:49 pm

    Si es que nunca llueve a gusto de todos.

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