San Sebastián, 31 de julio de 2006

Una amistad hecha a los 15, 16, 17 años, regada con borracheras de adolescencia.
Habían pasado diez años desde la última vez que coincidimos los tres juntos. Una década, que se dice pronto.
Y en el reecuentro, la amistad seguía ahí.
No sé si hay algo más reconfortante en la vida. Para mí desde luego no.

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