San Sebastián, 22 de marzo de 2006
Me levanté con la noticia aún caliente –hace apenas 45 minutos- del alto el fuego permanente de ETA, así que desconecto un rato del trabajo para seguir los informativos-debate de la mañana.
El anuncio no me sorprende, me agrada, pero me produce un optimismo limitado por diferentes motivos.
“Alto el fuego”, expresión que utilizó el IRA en su adiós, es habitualmente un eufemismo de rendición, al contrario que “tregua”, que tiene el matiz de que quien la declara es habitualmente el bando en posición de fuerza. Una rendición que, en este caso, supongo que equivale a la derrota de un medio pero no de una causa, ya que el nacionalismo vasco es una fuerza viva y palpable.
ETA tuvo un papel trascendente en el momento de su aparición hace unos 46 años. La lucha contra el franquismo fue el único nexo común que congregó a varios grupúsculos de ideologías muy diversas, y en aquel contexto hostil sus motivos y sus métodos no desentonaban. Buen favor nos hizo a los españoles –a todos- haciendo despegar a Carrero Blanco, por ejemplo.
La historia de ETA debería de haber terminado justo después de todo aquello, entre 1981 y 1982, cuando de hecho su rama Político-Militar se disolvió y se estaba hablando con garantías de paz y de reinserción. Pero no lo hizo, y a partir de aquella etapa lo que quedó de la llamada “lucha armada” viene siendo un desgraciado sinsentido con tintes vergonzosamente criminales.
Me haría ilusión que mi nueva vida en estas tierras coincidiera con un “hecho histórico”, o con el inicio de una nueva etapa para el pueblo vasco, en el que tengo tantos y tantos amigos, y cuyas tradiciones y cultura me resultan tan cercanas y familiares. Pero mi entusiasmo es muy moderado.
Para empezar, porque el nivel del debate político en España es casi de parvulario, y que asuntos tan delicados estén en manos de dirigentes tan ineptos como los que nos gobiernan no puede llevar a nada bueno. Segundo, porque en vez de alentar que el movimiento independentista vasco se encauzase por vías políticas, aquí se han estado intentando estrangular todas esas opciones, comenzando por la ilegalización de Batasuna (y ya de paso, de un gran número de pequeños partidos políticos) y la creación de ese nebuloso concepto llamado “el entorno de eta” que tantos abusos ha permitido. Mala cosa. Y por último, porque el “problema vasco” ha sido sobredimensionado y utilizado como arma arrojadiza por todos los partidos políticos, bien para sus disputas particulares, bien por sus intereses más rastreros (como los intereses de algunos miembros del PP en las empresas de seguridad y escoltas), o bien como pantalla de humo tras la que ocultar problemas y carencias mucho más graves.
Ya veremos cómo se desarrollan las cosas. Pero la noticia es indudablemente buena.

3 respuestas hasta el momento ↓
1 Conchi (Sevilla) // 22.Mar.2006 a las 8:53 pm
Mi más sincero aplauso por la exposición que has realizado de la noticia que, en mi opinión, se veía venir desde hace algunas semanas. Me gusta como escribes.
2 Rodrigo Díaz de Arístegui // 26.Mar.2006 a las 5:09 pm
Estimado Señor:
Me sorprenden sobremanera dos aseveraciones de su artículo:
1) Usted afirma: “Buen favor nos hizo a los españoles –a todos- haciendo despegar a Carrero Blanco, por ejemplo.”
Sr. Llada, el magnicidio, en términos de Derechos Humanos y de Derecho Internacional, tiene la misma bajeza moral que el asesinato de un bebé de seis meses. Creo que usted debería, cuando menos, matizar su aseveración. De sobra sé que no va a pedir disculpas por lo que ha dicho: ustedes la generación de después de morir Franco están acostumbrados a vivir con todo hecho y que nosotros, los “papás” paguemos sus alquileres y sus matrículas de cursos. ¿Cómo se puede llegar a afirmar que un asesinato es un favor? Esa afirmación, señor Llada, se la he escuchado en mi querida Nafarroa a muchos simpatizantes de lo que usted llama “entorno de ETA”.
2) Usted afirma: “La historia de ETA debería de haber terminado justo después de todo aquello, entre 1981 y 1982, cuando de hecho su rama Político-Militar se disolvió y se estaba hablando con garantías de paz y de reinserción.”
Sr. Llada, la historia del terrorismo JAMAS debió existir, ni en España, ni en Ulster ni en Medio Oriente ni en ningún lugar.
…………………….
Le escribo desde Londres, en Hampstead, cerca de Netherhall, un colegio de la Obra -el Opus Dei: acepto todos sus ataques y prejuicios, de haberlos-: no tengo mucho tiempo para visitar blogs. Un alumno mío se empeña en concvertirme en un aficionado al ajedrez y habla glorias de usted. Por afecto a ese alumno, que en lugar de formar parte de la kale borroka -el chaval es de Pasaje San Juan-, se dedica a hacer jaques mates sobre el tablero, y ante su insistencia, he visitado su blog. No, no lo he leído en su totalidad, usted sabrá disculparme, pero mi consejo desde el gremio de las Ciencias Políticas en la LSE de Londres es que acaso debiera usted de templar sus afirmaciones y escuchar más a los de cuarenta y hasta de cincuanta pasamos. Nosotros estuvimos allí cuando, por suerte para usted, no había aún nacido.
Le rogaría que en lo referente al magnicidio fuera usted más cauteloso: Ariel Sharon opina de esa forma. Para Sharon, ese tipo de acciones es lícito. Revise usted el pasado de Mandela o de Arafat. ¿Diría usted que asesinarlos habría sido un favor para la sociedad?
Déjeme que le diga algo que muchos de sus ajedrecísticos lectores puede que no sepan. Mi catedrático en la Complutense era del entorno de aquel gobierno del “volado” Carrero. Nos contó con pelos y señales -entonces no disponíamos los alumnos de electronic gadgets como los que las nuevas jóvenes generaciones tienen para haberlo podido grabar- cómo Carrero solía aceptar las llamadas de Billi Brandt en las que al almirante se le pedía libertad de movimientos para “Isidoro”, que jamás fue detenido, en pro de un futuro beneficio socialdemócrata -en un marco cristiano, para que don Luis no se ofendiera- de la madre España. Veo que por su edad, y esto se lo digo con mi afecto sincero, usted no puede estar aware, como se dice en Londres, de esto.
Le ruego que en el futuro mida sus aseveraciones. No soy aficionado al ajedrez, aunque sí al cricket y a la pelota vasca, que tan pocos Beckhams tiene y, por ende, tan poca popularidad entre ustedes los jóvenes. Espero que sus journalistic skills puedan encontrar alguna similitud entre ambas actividades.
Muy atentamente,
Rodrigo Díaz de Arístegui
rodrigo.aristegui@hotmail.co.uk
Señor Llada, cuando yo tenía su edad, pensaba que me comería el mundo. Veo que usted cree que lleva una vida novelesca digna de ser publicada al detalle, como si el mundo girase en torno a usted. No caiga en el error de la soberbia engreída. Nosotros, usted, los españoles, no padecemos de la arrogancia británica, gracias a Dios. Sea usted, por favor, más humilde.
Supongo que la dinámica de esto de tener un weblog donde tner una especia de web hace al individuo creer que es el centro del universo funciona de tal manera que ahora me lloverán los insultos. Ya venía avisado. Para eso están los amigos.
David, el magnicidio es un crimen de la misma repugnancia moral que violar a una adolescente. Espero que no malentienda mis amables palabras.
3 rodrigo.aristegui@hotmail.co.uk // 30.Mar.2006 a las 8:35 pm
Estimado David:
En primer lugar y antes de todo, le ruego disculpe el retraso en mi respuesta. De veras que no he podido responderle antes. Entiéndame y créame: si yo tuviera una década menos, quizás mis obligaciones y compromisos fueran menores en cantidad e importancia. Tal vez no. Qué sé yo. La vida nos pone a cada uno en lugares que a veces jamás habíamos llegado a sospechar.
Déjeme que le confiese un secreto. Mi comentario llevaba un poco de truco -ojo: truco, que no veneno- y yo quería, como docente, comprobar su reacción. Comprenda que cuando un alumno habla de David Llada con la misma familiaridad con la que habla de Federico Jiménez Losantos -le ruego no tome a mal la comparación, que no es tal- he de preocuparme por ese alumno y saber quién ese tipo tan popular. Mi comentario a su artículo no llevaba otra intención que la de ver su reacción.
Sin ser quien esto escribe juez de nadie ni de nada, que para ello ya hay Garzones en la Tierra y dioses -para algunos, solo Uno- en el cielo, mi veredicto -que no sentencia- es que es usted culpable: sí, culpable, señor Llada. ¿Cómo es posible que mentes como la suya no se hallen matriculadas en las facultades de Ciencias Políticas y en cambio me encuentre en los exámenes que he de corregir para mi pesar con errores ortográficos de parvulario? Es usted, entenderá el cariño del veredicto, culpable por estar escribiendo en un blog en lugar de dedicar horas al estudio de la Política -observe el uso de la mayúscula- y así, cuando usted tuviera cuarenta años, con tres tipos como usted, pusieran un poco de orden en algún que otro conflicto que requiere del esfuerzo de gente joven, con energía, cierta dosis de humor, alta dosis de valor -leyéndole veo que ha estado usted en sitios peligrosos para su vida- y mucho compromiso. Solo encuentro culpabilidad en el sentido en que le apunto. Pero le entiendo. Si yo tuviera treinta años… tal vez estaría más ocupado en ligarme a esa rubia que quita el sentido que en tratar de desentrañar la verdadera razón de los Acuerdos de Oslo.
David, enhorabuena: siga usted por donde va, que, a mi humilde entender, va usted por donde se ha de ir. Podríamos tal vez discutir sobre “por dónde se ha de ir”. Ah, interesante pregunta. Llevaría una tesis, o dos, responder. Pero me basta el ejemplo Llada para apuntar un esbozo a modo de respuesta.
Mi sincera enhorabuena. Desde que este engendro del internet se coló sin permiso en nuestras vidas, he comprobado que hay demasiada basura acumulada en millones de páginas. No digamos ya en esas ventanitas emergentes -¿cómo traduciría usted pop-up?- que al abrir, pongamos, un traductor gratuito, le invitan al cibernauta a visitar una página de casino online u otra llena de jovencitas sin ropa. Nada más lejos de mi intención que la de ser un puritano: a nadie le amarga un dulce. Pero si quiero un traductor ¿por qué me quieren meter en un casino o en un prostíbulo? No lo entiendo.
Espero y deseo que haya en la red muchas páginas como la suya.
Sepa y pueda usted disculparme por no poder responderle con el mismo grado de detalle con que usted lo ha hecho y que le agradezco, pues ello prueba que no deja usted pasar una cuando la cosa va en serio.
Disfrute usted de Donosti, esa gran tierra. Y pásese por la de Deusto, hágame caso, que le cae cerca. La matrícula no es tan cara, hombre. Hacen falta tipos como usted.
Y sí, yo le introduzco en el mundo del cricket si como entrada van unas cervezas.
Reciba un abrazo desde este Londres que usted ha abandonado para volver a la madre patria.
Rodrigo
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