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De tournée por la isla

1 Comentario

Newcastle, 22 de septiembre de 2005

De mi etapa en el Phoenix Hotel de Londres –concluida hace ya un año- atesoro un puñado de anécdotas de ésas que uno sigue repitiendo hasta alcanzar edad de tener nietos, y un par de amistades de las que merece la pena conservar.

Una de ellas es la de Carlos, un gran tipo que alcanza la maestría tanto como parrandero como currante y que es cliente habitual del Phoenix desde hace casi dos décadas. Montó su primer negocio, en el sector del calzado, a los 17 años, y a los 20 ya era propietario de una fábrica en Estonia. Ahora vende sus zapatos bajo marca propia: Carlos Gil.

Algunas de sus principales tareas son la de patear el mundo para abrir nuevos mercados y reunirse con los responsables de los grandes almacenes donde se distribuyen sus productos. Esta semana le tocaba recorrer varias ciudades de Inglaterra, y como no tenía nada mejor que hacer me decidí a acompañarle en su viaje con un triple objetivo: divertirme con su buen humor, aprender a vender observando a un auténtico experto, y escribir un artículo acerca de cómo esta industria tan arraigada en España busca recursos con los que enfrentarse a la competencia del gigante amarillo.

Con Los Nikis sonando en el CD del coche y a todo trapo por la M1, cruzamos más de media isla hasta llegar a Newcastle (donde pasamos la noche), y también hicimos parada en algún pueblecito de los alrededores del legendario bosque de Sherwood. Por desgracia, no encontré ningún rico al que desplumar para repartir con los pobres: El Carlos era lo más parecido que tenía a mano, y no estaba por la labor. Son malos tiempos para los Robin Hoods.

De Newcastle poco puedo decir, ya que como es típico en estos viajes no hubo tiempo para ver nada. Me dio la impresión de ser una ciudad con bastante animación nocturna (repito: impresión, porque aunque nadie se lo crea no me aventuré a comprobarlo), donde las inglesas van aún más despelotadas que en Londres, y con una economía bastante potente: El alarde arquitectónico del que hace gala esta ciudad a orillas del río Tyne, con el Millenium Bridge (en la foto) y el Sage Gateshead de Norman Foster como emblemas, ya lo dice todo.

Categorías: amigos · inglaterra · personal · viajes

1 respuesta hasta el momento ↓

  • 1 ivich // 30.Sep.2005 a las 4:44 pm

    Que suerte tener tiempo para hacer estas cosas… me encanta conocer los paises en coche.

    Y by teh way, hablando de coincidencias… ahora me has despertado la curiosidad. Asi que espero que si hables de tu texto. Te tengo en gran estima en cuanto a “capacidad de transmision personal” tras tu post de hace algunos dias que me llego al alma :)

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