El Blog de David Llada header image 1

Spain is different (I)

4 Comentarios

Londres, 18 de septiembre de 2005
Allá por finales de febrero o principios de marzo me encontraba, por llamarlo de alguna forma, en una pequeña crisis. Me apetecía escaparme y poner tierra de por medio con respecto a algunas cosas.

Una de las posibilidades que me planteé fue la de trabajar por un año como cooperante de alguna organización en cualquier lugar remoto de cualquier continente que no fuera éste: África, Sudamérica, me daba igual.

Por aquel entonces estaba en Berlín, así que me puse en contacto –mayormente a través de email- con varias organizaciones de Alemania, y también con alguna del Reino Unido. Les expliqué que ya había tomado parte en alguna misión humanitaria como periodista, que sabía lo que era trabajar en una zona con ambiente pre-bélico, que tenía cierta experiencia lidiando con tareas de logística, y que por mí podían enviarme al lugar más chungo del planeta, que yo sería capaz de adaptarme y trabajar allí.

Recibí rápidamente varias respuestas mostrando interés, señalando que mi perfil era el indicado para una labor así, valorando muy positivamente mi experiencia y resaltando la ventaja de dominar lo que –para ellos- era un segundo idioma: el español. Llegaron a ofrecerme varias plazas concretas, una en el apartado de comunicación (elaborando reportajes sobre sus proyectos en África) y otra en Latinoamérica (enseñando a leer y a escribir a niños en pequeñas aldeas).

Las respuestas eran tan alentadora que unas semanas después me animé a explorar las posibilidades que se ofrecían en España, y envié varios emails a diferentes organizaciones.

Aquí viene un paréntesis: Fue justo en ese momento, a principios o mediados de marzo, cuando las cosas cambiaron: conocí a la india, empezamos a salir, y me saqué de la cabeza la idea de irme a cualquier otro lugar lejos de esa chiquita peruana que tanto me gustaba. Me olvidé por completo del asunto. Fin del paréntesis.

Hace tres semanas recibí la única respuesta de aquellos correos electrónicos que envié a mi país. Concretamente, la respuesta está fechada el 1 de septiembre (presumiblemente a la vuelta de vacaciones). Es decir, que tardaron en responderme casi medio año.

Empecé a irritarme: Algo así sólo podía suceder en España ¿Qué cachondeo de lugar es ése en el que nadie se ocupa de responder a los emails? ¿Si no va a haber nadie que la atienda, para qué poner dirección de contacto en la web? Resulta de lo más normal que tanto empresas e instituciones en España tengan páginas web únicamente por aquello de que les suena muy “moderno e imprescindible hoy en día”, pero sin tener en realidad ni la más mínima idea de cómo sacarles partido como una herramienta más. Porque éste no es un caso excepcional: lo del correo electrónico en España es algo muy generalizado. Uno escribe a cualquier oficina o entidad, y ya puede cruzar los dedos si espera recibir respuesta.

Creedme, internautas hispánicos: Esto no es así en todas partes. En el resto de países, milagrosamente… el email funciona, es un medio válido de contacto! Nunca jamás, ni en Alemania ni en Inglaterra (por poner dos ejemplos) me han tardado en responder a un emilio más de dos o tres días máximo.

Ahora viene el contenido, con lo que acabé de echar pestes acerca el país en el que me parieron:

La persona que finalmente tuvo a bien responderme, se disculpa al menos por el retraso, y con tono de palmadita en la espalda y mucho buen rollo me explica que sí, que por supuesto, en España hay muchas organizaciones que necesitan cooperantes, que continuamente se tienen que cubrir nuevas plazas… Tan sólo tienes que tener el título adecuado, habiendo pasado por el obligado ciclo de formación que te ofrecen las universidades o instituciones de turno. Supongo que previo pago de la matrícula, claro, aunque esto ya no me lo especifican.

Otro ejemplo perfecto de cómo funcionan las cosas en nuestro país: como de las facultades salen el doble de titulados universitarios de los que necesitamos, y la mayoría de ellos no tienen otra opción más que reenfocar su vida laboral a la docencia (la investigación brilla por su ausencia), en España con cualquier pretexto nos cuelan un curso de formación para crear un par de miserables puestos de trabajo. Y todo se nos llena de titulaciones y cursillos a cual más superfluo y estúpido. Tengo decenas de amigos amargándose y perdiendo años de su vida en estupideces así: Que si “título de hostelería”, que si “curso en prevención de riesgos laborales”, “título de manipulador de alimentos”… y “título de cooperante”, dios mío. ¿Me van a enseñar a mí en un aula cómo buscarse la vida en Liberia? ¿Con fotocopias, trabajos para casa, actividades en grupo y todo eso? Me meo de la risa.

La cuestión es crear puestos de trabajo de forma artificial. Que con ello se obstruyan vocaciones, se obligue a demorar la incorporación al mercado laboral de muchos jóvenes en un par de años y se fulmine cualquier asomo de dinamismo en nuestro país, no es importante. Lo que cuenta es haber creado un pesebre más.

Por supuesto, de la experiencia no avalada por un título, de mi perfil personal/profesional, de las características que tiene que reunir el personal que ellos necesitan, o de los proyectos concretos que están desarrollando actualmente, ni se hablaba de pasada en la respuesta.

Pero la culpa del chasco es mía, por guardar todavía un poquito de fé en mi país. Soy tan iluso que todavía confío en que en cinco o diez años España se haya puesto a la altura de Europa. O cuando menos a la altura de Euskadi y Cataluña, que social y empresarialmente van muy por delante.

[Continuará]

Categorías: españa

4 respuestas hasta el momento ↓

  • 1 jesgar // 28.Sep.2005 a las 10:37 pm

    Hombre, mira que caer en el mito de los megavascos y los chupicatalanes-guaymodernos. No hay nada como conocerles para que se te caiga el mito.
    Anécdota sobre el uso del mail por parte de las empresas. Una agencia de viajes catalana, con web para vender y tres sedes físicas en BCN y Madrid, cuando les escribes pidiendo un presupuesto no te contestan. Cuando les llamas para preguntar y cometes el error de decirles que has enviado un mail te contestan que tardan una semana y pico en responder a los correos. Y eso que son de clientes que si no …

  • 2 David Llada // 30.Sep.2005 a las 4:52 pm

    Con permiso: he trabajado con (y para) vascos, catalanes, andaluces y madrileños. Así que por más que no joda algunos tópicos son tristemente ciertos, porque en el tema laboral no hay color. Siempre hablando en términos generales, claro, que excepciones las hay de todo tipo…

  • 3 Anonymous // 9.Nov.2005 a las 9:47 pm

    Felicidades, leyéndote se diría que triunfas con las mujeres en todos tus viajes. ¿Qué tal en ese aspecto en Shangai?

    ¿Cuándo vuelves a España? ¿O te quedas en tu Berlín?

    Disfruta del tenis. Y de las chinas.

  • 4 David Llada // 10.Nov.2005 a las 2:23 am

    Hola Luis,

    Bueno, lo de mi “éxito” me parece una conclusión un poco precipitada. Creo que sólo menciono a dos en todo el weblog, no?

    Pero por otro lado, es normal. Cuando se cambia mucho de lugar de residencia, pues allá adonde uno se va trata de hacerse su circulo de amigos, se establecen nuevas relaciones… No es que uno sea un Don Juan, es que a veces las circunstancias llevan a ello.

    De momento me vuelvo a Londres cuando este torneo se termine. Tengo contrato de alquiler allí hasta febrero. Lo que haga luego… ni idea!

    Saludos,
    David

Deja tu comentario