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	<title>David Llada - Artículos de ajedrez &#187; libros</title>
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		<title>Karpov, el camino de una voluntad</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Nov 2006 23:28:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Esta biografía del gran campeón Anatoli Karpov se convirtió, el 22 de octubre de 2006, en el libro más autografiado por una celebridad, según la organización del Guinness de los Récords. En el Zócalo de la ciudad de México, y a lo largo de seis horas, Anatoli firmó 1951 ejemplares, cifra que coincide –intencionadamente- con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://static.flickr.com/115/285091800_a7f9ac46e7_m.jpg" alt="karpov biografía camino de una voluntad" align="left" border="2" height="240" hspace="10" vspace="5" width="177" />Esta <strong>biografía del gran campeón Anatoli Karpov</strong> se convirtió, el 22 de octubre de 2006, en el libro más autografiado por una celebridad, según la organización del <strong>Guinness de los Récords</strong>. En el Zócalo de la ciudad de México, y a lo largo de seis horas, Anatoli firmó 1951 ejemplares, cifra que coincide –intencionadamente- con su fecha de nacimiento. Karpov batió así el anterior registro que estaba en manos de Bill Cullen, quien en Abril de 2005 autografió 1848 copias de su libro &#8216;Golden Apples&#8217;.</p>
<p>Era mi intención que esta modesta obra pudiera conocerse en España, así que hice lo posible por traer conmigo algunos ejemplares –sin autografiar, aclaro- para poner a la venta aquí. Lamentablemente, son muchos menos de los que esperaba en un principio, así que si alguien está verdaderamente interesado le recomiendo que compre su copia cuanto antes. Salvo casos excepcionales (consúltenlo al hacer su pedido), no se venderá más de un ejemplar por persona. ¡Es casi una pieza de coleccionista!</p>
<p>&#8220;Karpov, el camino de una voluntad&#8221; aborda, en 120 páginas, un resumen narrativo de los capítulos más importantes en la carrera ajedrecística de este campeón de ajedrez en su faceta más humana, e incluye varias anécdotas inéditas y muchas otras que nunca se habían publicado antes en castellano.</p>
<p>Internamente se encuentra estructurado alrededor de diez temas/capítulos principales:</p>
<p>- Una infancia en los Urales<br />
- De aprendiz a Maestro<br />
- La larga sombra de Bobby Fischer<br />
- El recordman de los torneos<br />
- Viktor el terrible<br />
- Los duelos con Kasparov<br />
- El Ave Fénix del ajedrez<br />
- El estilo de Karpov<br />
- La persona<br />
- Karpov, el coleccionista</p>
<p>También se incluye el palmarés de Anatoli Karpov más exhaustivo publicado hasta la fecha –&#8221;sólo el que guardo en mi cabeza es un poco más completo&#8221;, indicó el propio interesado- y 39 de sus mejores partidas, varias de ellas comentadas.</p>
<p>Siempre es agradable antes de decidirse a comprar un libro el poder hojearlo, leer alguna reseña o algún extracto. No hay mejor manera de tantear las sensaciones como lector y comprobar si ese libro es exactamente lo que uno andaba buscando.</p>
<p>Pueden leer un capítulo completo (el más corto) en este enlace, y varios extractos fueron también publicados en este weblog: pueden leerlos aquí, aquí y aquí. También pueden consultar una reseña escrita por por Manuel López Michelone (uno de sus primeros lectores) en su página personal, cuya visita de paso les recomiendo, porque buena parte de su contenido es ajedrecístico.</p>
<p>El precio de este libro es de 15 € con gastos de envío incluidos (dentro de España), y pueden proceder a su compra por medio de este enlace: <a href="http://www.davidllada.com/libro_karpov.htm" target="_blank">www.davidllada.com/libro_karpov.htm</a>.</p>
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		<title>Triple Récord Guinness en México</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Oct 2006 22:02:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Anatoly Karpov, ex campeón mundial de ajedrez, buscará el Récord Guinness de más libros firmados por una celebridad en el festival de ajedrez del 22 de octubre en la capital mexicana, dijeron ayer los organizadores.
El Gran Maestro nacido en Rusia tratará de firmar 2000 ejemplares de su biografía, escrita por el periodista David Llada, para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://static.flickr.com/108/268462674_cc2a3fd3f3.jpg" alt="anatoly karpov" align="left" border="2" height="263" hspace="10" vspace="5" width="200" /><strong>Anatoly Karpov</strong>, ex campeón mundial de ajedrez, buscará el <strong>Récord Guinness</strong> de más libros firmados por una celebridad en el festival de ajedrez del 22 de octubre en la capital mexicana, dijeron ayer los organizadores.</p>
<p>El Gran Maestro nacido en Rusia tratará de firmar 2000 ejemplares de su biografía, escrita por el periodista <strong>David Llada</strong>, para inscribir su nombre en el libro Guinness de los récords.</p>
<p>Al mismo tiempo el festival busca la marca de más partidas simultáneas y la formación del logotipo humano más grande del mundo: la plaza central de la capital, el zócalo, recibirá a 13.800 aficionados que jugarán partidas simultáneas ante unos 600 maestros de ajedrez (uno por cada 20, 30 y hasta 40 jugadores), la marca establecida por los organizadores del festival. Con los participantes vestidos de blanco y negro y luciendo gorras del mismo color, la distribución organizada de los jugadores hará que la plaza del zócalo, vista desde el aire, asemeje un tablero gigante.</p>
<p><em>(Fuente: Agencia EFE, con algunas correcciones por mi parte)</em></p>
<p><em><strong>UPDATE:</strong> El libro puede adquirirse ya en <a href="http://www.davidllada.com/portada_biografia_karpov_medio.jpg" target="_blank"><strong>www.davidllada.com</strong></a>, al precio de 15 € gastos de envío incluidos.</em></p>
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		<title>¿Comer con él? ¡Antes morirme de hambre!</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Sep 2006 21:36:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
				<category><![CDATA[anécdotas]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
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		<description><![CDATA[Días antes del comienzo del Mundial de Nueva York-Lyon de 1990, Karpov y Kasparov fueron entrevistados conjuntamente por un reportero del prestigioso semanario alemán Der Spiegel. La primera pregunta fue dirigida a Karpov: ¿Qué haría si fuese con su esposa a un restaurante, y la única mesa libre fuese la situada al lado de donde [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Días antes del comienzo del Mundial de Nueva York-Lyon de 1990, <strong>Karpov</strong> y <strong>Kasparov</strong> fueron entrevistados conjuntamente por un reportero del prestigioso semanario alemán Der Spiegel. La primera pregunta fue dirigida a Karpov: ¿Qué haría si fuese con su esposa a un restaurante, y la única mesa libre fuese la situada al lado de donde se encuentra cenando Kasparov?</p>
<p>La respuesta de éste, sin cohibirse en absoluto por tener a su rival enfrente, fue contundente e inequívoca: <em>&#8220;Puedo sobrevivir varios días sin ingerir alimento alguno&#8221;</em>.</p>
<p>La hipotética situación estuvo a punto de convertirse en realidad cuando, durante el traslado entre ambas ciudades que los dos jugadores tuvieron que realizar a mitad de duelo, les tocó compartir avión. <em>&#8220;Yo ya me había sentado cuando, detrás de mí, oigo a alguien que me pregunta: &#8216;¿Está libre este asiento?&#8217; Miré para atrás y no me lo podía creer. ¡La azafata de Air France pretendía sentarnos juntos! Así que le dije: &#8216;¡Hace cincuenta días que nos vemos las caras! ¿No es suficiente?&#8217;&#8221;</em>.<br />
<em>Extracto del libro &#8220;Karpov, el camino de una voluntad&#8221;, que puede adquirirse en <a href="http://www.davidllada.com/libro_karpov.htm" target="_blank">www.davidllada.com</a></em></p>
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		<title>&#8220;1929&#8243;</title>
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		<pubDate>Tue, 02 May 2006 21:41:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
				<category><![CDATA[colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[ficción]]></category>
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(Relato cedido por David Vivancos Allepuz, recogido en la recopilación &#8220;Mate en 30&#8243;, publicada por el Ayuntamiento de Barcelona con motivo del 30 aniversario del Club d´Escacs Sant Martí)

Samuel F. Woodbridge IV se recostó y encendió un puro. El cuero de la butaca crujió levemente. Durante toda la semana había estado analizando el estado económico [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>
<blockquote><p>(Relato cedido por <a href="http://davidllada.com/ajedrez/2006/05/01/david-vivancos-allepuz/" target="_blank"><strong>David Vivancos Allepuz</strong></a>, recogido en la recopilación <em>&#8220;Mate en 30&#8243;</em>, publicada por el Ayuntamiento de Barcelona con motivo del 30 aniversario del <a href="http://www.cesantmarti.com/" target="_blank"><strong>Club d´Escacs Sant Martí</strong></a>)</p></blockquote>
<p><p>
Samuel F. Woodbridge IV se recostó y encendió un puro. El cuero de la butaca crujió levemente. Durante toda la semana había estado analizando el estado económico de su empresa y sus compañías filiales. Aquella mañana se había reunido con su abogado para despachar una serie de cuestiones relacionadas con el crack financiero.</p>
<p>La venta no era una solución factible, ya que había millones de acciones a la baja de diferentes sectores industriales a la espera de comprador. Los bancos también vendían y la escasez de líquido definía la economía nacional a finales de 1929. Cuando el abogado abandonó el despacho, Samuel F. Woodbridge IV, uno de los principales magnates de la siderurgia estadounidense, echó un último vistazo a los informes que tenía sobre su mesa. La crisis bursátil, la caída de los títulos, la presión de los accionistas y los bancos, el estado de sus cuentas, el presupuesto de la empresa que había creado su abuelo, todo confirmaba un panorama desolador para el negocio del metal. La industria norteamericana pagaba así un alto precio por la producción incontrolada de los años anteriores. Samuel F. Woodbridge II había sabido sortear la crisis de 1873 poco después de la fundación de la empresa, cuando estableció su sede en Nueva York. Ahora, el patriarca observaba ceñudo a su nieto desde el retrato que presidía el despacho. La situación era crítica. Incluso Ford y Rockefeller se verían en dificultades.</p>
<p>Julio Macetas levantó el cuello de su chaqueta y se caló la gorra antes de salir del comercio. Apretó con fuerza el paquete envuelto en papel de periódico y abrió la puerta. La campanilla del establecimiento le despidió al salir a la calle. Hacía mucho frío. Se avecinaba un invierno difícil para un muchacho negro que había llegado al país hacía poco más de ocho meses. Pronto llegaría el gélido invierno neoyorquino. Un minuto después de haber comprado el ajedrez que le había prometido a Viktor ya se arrepentía de no haber invertido sus primeros ahorros en la compra de un abrigo. Su sueldo en la construcción daba para poco más que la comida y el alquiler de una maloliente habitación en un destartalado edificio de la peor zona de la ciudad. Sin embargo, prefería aquella precariedad a continuar malviviendo de la caña de azúcar en Cuba, un país agitado por la represión de Machado, el presidente que iba a forzar su reelección poco después.</p>
<p>Sacó el reloj de oro del bolsillo de su chaleco y vio que todavía no era mediodía. Avisó a su secretaria de que no quería que nadie le molestase en la siguiente media hora. Apartó los dossieres económicos y abrió el periódico por la página de los pasatiempos encima de la carpeta de cuero verde que tenía sobre la mesa. Necesitaba tomarse un respiro y la resolución del problema de ajedrez del diario se le antojó el remedio ideal. Desde que se hizo cargo de la empresa, hacía once años, tenía la costumbre de estudiar las posiciones que publicaba el periódico fumando un habano en su despacho. El problema correspondía a la partida entre Capablanca y Spielmann, jugada precisamente en el torneo de Nueva York dos años antes. Recordaba haber visto la partida anteriormente, pero no la secuencia exacta del desenlace. Ganaban las blancas. Intentó concentrarse en el problema, analizando las diferentes posibilidades de los dos bandos, pero no conseguía abstraerse de la desesperada situación del negocio familiar. Así, una parte de sus pensamientos giraba alrededor de la serenidad y la perfección modélica de las jugadas del ajedrecista cubano, mientras la otra buscaba una solución al nulo valor de las acciones de Woodbridge Steel. Una entrega de alfil, los peones, la dama indefensa, se confundían en su mente con los títulos, las obligaciones, las deudas. El peón de torre capturaba el peón negro, si la dama tomaba el alfil, el alfil de casillas blancas comía el peón central amenazando la torre, la torre negra se desplazaba a la columna de caballo y el blanco tomaba el peón de torre, logrando un peón pasado en sexta que decidía la partida. Había pasado un cuarto de hora.</p>
<p>Avanzó con paso ágil, quería coger el tranvía de regreso lo antes posible. Oía el ruido de las piezas al golpearse entre sí en el interior de la caja. Sus ahorros sólo habían alcanzado para comprar aquellas sencillas piezas de madera y tuvo que dejar el tablero en la tienda, a la espera de mejor ocasión. Tenía prisa por ver la cara que iba a poner su amigo Viktor cuando sustituyesen las rudimentarias piezas hechas con el barro del callejón trasero por las recién adquiridas. Su vecino e improvisado profesor de inglés, Viktor Dulfan, la primera persona que le acogió con los brazos abiertos en un país completamente desconocido para él, era un sastre ucraniano que había abandonado su tierra junto a su mujer hacía años, huyendo de los bolcheviques. Desde que Julio Macetas se instaló en el edificio tomaron la costumbre de compartir sus pitillos jugando al ajedrez todas las tardes hasta la hora de la cena. Lo hacían en su cuarto porque el del sastre carecía de ventana y de este modo ahorraban electricidad. A veces tenían que apartar la ropa tendida de la señora Claudia para aprovechar los últimos rayos de sol. Pasaban muy buenos ratos y disputaban largas partidas con aquellas miserables piezas. Por eso le prometió que con sus primeros ahorros compraría un ajedrez nuevo, de madera, como los que se utilizaban en los campeonatos oficiales, como aquellos con los que competía el ídolo nacional cubano, el campeón mundial José Raúl Capablanca. Viktor, entre burlas, no le quiso creer. Además, Julio Macetas tenía algo que celebrar.</p>
<p>Como tenía por costumbre, anotó la secuencia de jugadas en una cuartilla, satisfecho. Antes lo hacía en el margen no impreso del periódico, pero cada vez se utilizaba papel de peor calidad y el escrito resultaba ilegible. Guardó su elegante estilográfica en el cajón superior del escritorio. Samuel F. Woodbridge IV se levantó y descolgó la americana del perchero. Lanzó el puro al fuego de la chimenea y volvió sobre sus pasos. Se acercó al ventanal que se abría tras la mesa, sentía la necesidad de mirar la gran avenida, sede de tantas empresas que se habían visto fatalmente afectadas por la crisis económica. Parecía el orgulloso monarca blanco de Capablanca pasando revista. La calle estaba inusualmente tranquila, apenas se veían coches. Los escasos transeúntes embozaban sus rostros levantando el cuello de sus abrigos y caminaban con rapidez. No recordaba un mes de noviembre tan frío como aquél.</p>
<p>El señor Parker le había prometido un buen trabajo en la ferretería. No iba a estar muy bien pagado, pero siempre sería mejor que la construcción. En cuanto llegase Viktor de la tienda, le haría partícipe de la buena noticia y le mostraría el ajedrez de madera. Se sentía muy feliz. Caminaba por la avenida con paso decidido, sonriéndole al mundo, saltando contento de losa en losa, sintiéndose un jovial rey negro que se desplaza por un tablero gigante. Saludó alegremente con la mano al chico que vendía periódicos en la acera de enfrente, que le correspondió sorprendido. Dentro de poco podría comenzar a ahorrar dinero de verdad. Quería reunir los dólares suficientes para pagarle el pasaje a Sara, su negrita, la mujer a la que tanto añoraba. A pesar de la compleja crisis que parecía sacudir el país, empezaría una nueva vida para ellos. Julio Macetas no concebía que aquella situación fuese a durar demasiado, los Estados Unidos eran una potencia mundial que pronto saldría a flote. Sara podría trabajar también cosiendo, o en una floristería, y en menos de un año irían a vivir a un sitio mejor. Si todo iba bien, claro. Era consciente de que lo único que había conseguido hasta entonces era una promesa de trabajo y un paquete que apretaba con cariño contra su pecho.</p>
<p>Samuel F. Woodbridge IV y Julio Macetas, dos personas completamente diferentes que se movían en ambientes distintos, dos extraños en la misma ciudad, dos vidas que no tenían nada en común, salvo su afición por el ajedrez. Podrían no haber coincidido nunca y si lo hicieron fue por una caprichosa burla del destino. El azar hizo que se encontraran aquella fría mañana de noviembre de 1929. Cuando oyó el agudo grito, Julio Macetas levantó la vista, pero era demasiado tarde para esquivar el cuerpo de aquel hombre que se precipitaba desde la ventana de su despacho en el octavo piso de Woodbridge Steel. El choque fue brutal. El chiquillo de los periódicos cruzó corriendo la calle y vio los dos cuerpos inmóviles, en medio de un charco de sangre que crecía lentamente. Los ojos sin vida de Julio Macetas quedaron fijos en el alfil blanco que había rodado hasta chocar con la cabeza destrozada de Samuel F. Woodbridge IV. Los dos reyes yacían inánimes sobre los escaques del tablero, habían acabado perdiendo la partida vital, el ajedrez macabro de la vida, el único juego cuyas azarosas reglas, incomprensibles e inabarcables, permiten que ambos contendientes sean derrotados simultáneamente.</p>
<p>Comenzaron a caer los primeros copos de nieve.</p>
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		<title>Cuentos de ajedrez</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Jan 2006 18:40:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<category><![CDATA[cuentos de ajedrez]]></category>
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		<description><![CDATA[A principios del mes pasado recibí un email de la editorial madrileña Páginas de Espuma. En él me presentaban la publicación de un libro de temática ajedrecística, Cuentos de Ajedrez alrededor de un Tablero, y amablemente solicitaban mi dirección postal para obsequiarme con un ejemplar de promoción.
Liado como estaba entre viajes y mudanzas, les di [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A principios del mes pasado recibí un email de la editorial madrileña <a href="http://www.ppespuma.com/" target="_blank"><em>Páginas de Espuma</em></a>. En él me presentaban la publicación de un libro de temática ajedrecística, <em>Cuentos de Ajedrez alrededor de un Tablero</em>, y amablemente solicitaban mi dirección postal para obsequiarme con un ejemplar de promoción.</p>
<p>Liado como estaba entre viajes y mudanzas, les di mi dirección en Asturias, y la verdad es que me olvidé del asunto. Hasta este fin de semana, que me escapé a España y al llegar, entre toda la correspondencia acumulada durante meses, encontré el libro.</p>
<p>Aún no he podido leerlo entero -apenas la mitad- pero me encanta. Mi visita fue muy breve, y debería haber dedicado el tiempo a diversos compromisos, trámites y gestiones, pero desde que cayó en mis manos esta pequeña joya me ha tenido enganchado. El libro publicado por <a href="http://www.ppespuma.com/" target="_blank"><em>Páginas de Espuma</em></a> es precisamente lo que yo siempre lamenté que nadie hubiera hecho aún &#8211; y lo que muchas veces pensé en intentar por mí mismo.</p>
<p>Si he entendido bien, la idea original de la obra – una recopilación de relatos breves de diversos autores con el ajedrez como tema principal- corresponde a <strong>David Vivancos Allepuz</strong>. Aunque a posteriori descubrí que tenemos varios amigos en común, no había tenido el gusto de haber oído hablar de mi tocayo, así que he echado mano del google para informarme:</p>
<p>Nacido en Barcelona en 1970, David es licenciado en Geografía e Historia, titulación que le permitió ejercer de arqueólogo, diplomado en Biblioteconomía y licenciado en Documentación por la Universidad de Barcelona, institución donde actualmente trabaja como bibliotecario y profesor asociado. Ha publicado relatos y crónicas de ajedrez en diferentes revistas y páginas web, como la del <a href="http://www.cesantmarti.com/" target="_blank"><strong>Club d&#8217;Escacs Sant Martí</strong></a>, que dirige y mantiene desde su creación, o <a href="http://www.tabladeflandes.com/" target="_blank"><strong>La Tabla de Flandes</strong></a>. También es autor de otra obra de la que yo no había oído hablar y a la que seguro que merecerá la pena echar un vistazo: <em>Mate en treinta e Historia del Club d&#8217;Escacs Sant Martí</em>.</p>
<p>Como os avanzaba en la presentación de esta columna, es mi intención traer aquí buenas lecturas sobre el juego, más que partidas o actualidad. Pero no es tarea tan fácil como parece. Considero que el ajedrez es uno de los entretenimientos o deportes más literarios que existen, y sin embargo, está muy poco explotado. Es fácil sentirse decepcionado al encontrar textos creados por escritores que apenas tienen nociones del juego, o que no pueden evitar caer en los tópicos habituales. Y también es común encontrar intentos descorazonadores por parte de jugadores o aficionados que, aunque con más conocimientos en la materia, fallan estrepitosamente en lo literario.</p>
<p>Y es que, si ya es difícil atesorar un solo talento, más excepcional ha de ser el poseer dos. Pero <em>Cuentos de Ajedrez alrededor de un Tablero</em> es un ejemplo de que ese equilibrio, aunque infrecuente, puede existir. Los relatos están muy bien seleccionados, y David ha acompañado cada uno de ellos con la partida adecuada. Por ejemplo, el relato ultrabreve de <strong>Cristina Peri Rossi</strong> va seguido de una miniatura ajedrecística, majestuosa y trágica como el texto. Y mi cuento preferido, <em>La cuestión de la Dama en el ataque Max Langue</em> va acompañado –está de más decirlo- por una vistosa partida en esa variante.</p>
<p><strong>La cuestión de la dama en el Max Lange</strong>, de Abelardo Castillo<br />
<strong>Relatos apoyados en una esquina</strong>, de Hipólito G. Navarro<br />
<strong>La botella</strong>, de David Vivancos Allepuz<br />
<strong>La locura juega al ajedrez</strong>, de Enrique Anderson Imbert<br />
<strong>El tablero de nácar</strong>, de Carmen Resino<br />
<strong>Zugzwang</strong>, de Rodolfo Walsh<br />
<strong>Ajedrez</strong>, de Nana Rodríguez Romero<br />
<strong>El rey negro</strong>, de Juan José Arreola<br />
<strong>La celada (india de rey)</strong>, de Hiber Conteris<br />
<strong>Partida</strong>, de Cristina Peri Rossi<br />
<strong>El campeón del mundo de ajedrez</strong>, de Juan Pedro Aparicio<br />
<strong>Una partida de bijedrez</strong>, de Miguel Ángel Mendo<br />
<strong>La partida definitiva</strong>, de Fernanda Cano<br />
<strong>Tablas</strong>, de Pedro Ramos</p>
<p><em>Cuentos de Ajedrez alrededor de un Tablero</em><br />
288 páginas.<br />
24 x 15 cm.<br />
350 g.(aprox.)<br />
Encuadernación rústica<br />
ISBN: 84-95642-65-4<br />
<a href="http://www.ppespuma.com/" target="_blank">www.ppespuma.com</a></p>
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