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	<title>David Llada - Artículos de ajedrez &#187; colaboraciones</title>
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		<title>Entrevista para el boletín del Cto. de España de Clubes</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Aug 2007 19:31:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Iván Aguilar, Director del grupo norte del Campeonato de España por Clubes, me ha hecho una entrevista para publicar en el boletín del torneo. Un pequeño compromiso, pero también una buena ocasión de pararse a pensar sobre varios asuntos y hacer un pequeño balance del panorama ajedrecístico. Lamentablemente, mi valoración de la actual gestión Federativa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Iván Aguilar</strong>, Director del <a href="http://www.ceclubnorte.org/" target="_blank">grupo norte del Campeonato de España por Clubes</a>, me ha hecho una entrevista para publicar en el boletín del torneo. Un pequeño compromiso, pero también una buena ocasión de pararse a pensar sobre varios asuntos y hacer un pequeño balance del panorama ajedrecístico. Lamentablemente, mi valoración de la actual gestión Federativa ha sido censurada a las pocas horas de su publicación. Aquí publico la versión íntegra.</p>
<p><strong>P: Imagino que no debe ser del todo habitual cambiarte de lado para pasar de entrevistador a entrevistado, pero bueno, allá vamos.</strong></p>
<p>El problema no es tanto la falta de costumbre, ya que he actuado de portavoz muchas veces en otros ámbitos. Pero respecto al ajedrez estoy más habituado a informar, y pasar a expresar mis opiniones puede ser un compromiso un poco incómodo. Espero no molestar a nadie más de lo debido con mis palabras.</p>
<p><strong>P: ¿Cuál es tu balance sobre la evolución del ajedrez español en los últimos 5 años?</strong></p>
<p>Quizá me falta un poco de perspectiva para juzgar, porque entre 2003 y 2006 residí fuera del país, y además yo apenas llevo unos nueve años &#8220;dentro&#8221; del ajedrez (y cuando digo &#8220;dentro&#8221; quiero decir escribiendo o colaborando con la organización de torneos). Así que prácticamente desconozco cómo eran las cosas antes, durante &#8220;la era Torán&#8221;. Me han contando que mucho peor, y me lo creo.</p>
<p>Sin embargo, si nos circunscribimos a los últimos cinco años, sería una irresponsabilidad negar el hecho de que todo ha empeorado progresivamente, y creo que incluso hemos vuelto al punto de partida, a la misma situación que teníamos en 1997.</p>
<p>Voy a dividir mi balance en tres aspectos:</p>
<p>&#8211; En primer lugar, por una causa o por otra, el profesionalismo entre los jugadores españoles ha pasado a la historia: Me preocupa seriamente si dentro de 3 o 4 años seremos capaces de formar un equipo digno para representarnos en una Olimpiada. De momento, mientras podamos seguir contando con dos grandes estrellas como Shirov y Vallejo, y mientras Illescas mantenga su excelente nivel (algo nada fácil, teniendo en cuenta que la competición ya no es su principal prioridad), el problema no parece tan grave. Pero me preocupa el relevo y la paulatina pérdida de nivel, no por escasez de talentos, sino por falta de perspectivas para quienes se planteen el ajedrez como profesión. Hace unas semanas Paco Vallejo pasó unos días en mi casa, y aunque me alegré mucho de verle y pasar algo de tiempo con él, me puso un poco triste comprobar cuántas ilusiones se han roto, y las pocas esperanzas que este grandísimo jugador tiene respecto a su futuro dentro del ajedrez. Claro que, en su caso, el problema es un poco más global.</p>
<blockquote><p><strong>[NOTA: Como dije, iba a centrar mi balance en tres aspectos: el segundo de ellos era la gestión federativa. Lo que sigue -en cursivas- es la parte censurada]</strong></p></blockquote>
<p>&#8211; A nivel federativo, creo que el buen trabajo hecho en los dos primeros años de la &#8220;era Ochoa&#8221; (en la que se crearon muchas estructuras y se regularizaron estamentos casi desde cero) ha quedado definitivamente empañado por los nefastos últimos años de gestión. Hay falta de ideas, de frescura e imaginación; reinan el conformismo y la endogamia. Tras todo este tiempo no se han generado recursos de ningún tipo, no se han captado más patrocinios que los desviados a fines privados (tipo Educared), y los únicos fondos existentes (que provienen de subvenciones, licencias, y torneos que siguen el &#8220;modelo Formigal&#8221;) se consumen en &#8220;gastos administrativos&#8221;.</p>
<p>Creo que ese concepto, &#8220;gastos administrativos&#8221;, es un peligroso eufemismo que oculta en lo que realmente se quema el dinero: cenitas, dietas de alto ejecutivo, asambleas en petit comite, y caramelos repartidos para alimentar el amiguismo e impresionar a quienes darán su voto cuando toquen elecciones. “Uno asiste a una de ésas comidas en las que la FEDA exhibe su poderío y se lleva la impresión de que la Federación nada en la abundancia”, me contaba hace poco un asambleísta. Y sin embargo, sabemos que no es así. Es pura apariencia, porque luego falta presupuesto para todo lo importante. Me recuerda a quien viste traje de sastre para aparentar, pero debajo usa la misma ropa interior llena de zurcidos desde hace 5 años, y le asoma el dedo gordo por los agujeros del calcetín.</p>
<p>La Olimpiada fue en ese sentido otra gran oportunidad perdida. Igual que las famosas “cenas federativas”, este evento que tuvo que haber servido para alcanzar patrocinios, planes de formación y acuerdos duraderos, se convirtió en un enorme pastel que se deshizo en pequeñas prebendas para unos y otros. Soy muy crítico con eso, a pesar del enorme y meritorio trabajo que realizaron los gestores mallorquines, quienes debido a la ilusión que tenían, pecaron de inocentes y se dejaron engañar un poco.</p>
<blockquote><p><strong>[FIN DE LA PARTE CENSURADA]</strong></p></blockquote>
<p>&#8211; En cuanto a los torneos, soy más optimista, porque ahí sí que se nota actividad y está funcionando la iniciativa privada. Pido perdón si me olvido de alguien, pero creo que merece la pena intentar enumerarlos:</p>
<p>Algunos Open como Sants o Benidorm se han consolidado en los últimos años, mientras que los grandes &#8220;clásicos&#8221; como Benasque o Villarrobledo mantienen su nivel. También hemos asistido al nacimiento de un &#8220;monstruo&#8221; como el Villa de Calatrava, aunque aún es pronto para saber si tendrá continuidad a ese nivel. Y también quiero mencionar al club gnuLinex-Magic de Extremadura, que me parece un ejemplo de gestión profesionalizada y de &#8220;comercialización&#8221; de la imagen del ajedrez: han conseguido aplicar a la perfección el lema del mundo de los negocios &#8220;piensa global, pero actúa local&#8221;.</p>
<p>En cuanto a los magistrales, estoy muy esperanzado con el equipo de trabajo que se ha formado en Bilbao, que como ya ha sido anunciado tiene grandes planes con su Grand Slam. Y también muy ilusionado con la celebración de la deslumbrante &#8220;Liga de Campeones&#8221; que tendrá lugar en Vitoria del 1 al 15 de noviembre este año. También es muy meritorio un clásico como el Magistral de León, que pese a haberse puesto a sí mismo un listón insuperable en su edición de 1998 (con un espectacular match Kasparov-Topalov) ha sabido adaptarse y sobrevivir. Y no hay que olvidar de ninguna manera a Pamplona, un torneo que por desgracia apenas he tenido ocasión de visitar más que de paso, pero que es casi el único torneo cerrado &#8220;tradicional&#8221; que queda en nuestro país. Personalmente es un torneo del que estoy enamorado, por traernos a Morozevich en cada ocasión que tienen (ya desde 1994), por invitar a jugadores tan carismáticos como Jan Timman (el año pasado), y porque suele contar con jugadores españoles (este año, Shirov e Illescas).</p>
<p>Sí que me preocupa un poco el futuro de Linares, nuestro torneo más emblemático, que dependía en exceso del &#8220;tirón&#8221; que le daba la presencia de Kasparov. Desde la retirada de éste, lo van a tener un poco más difícil: de momento tuvieron un acierto -la asociación temporal con Morelia- y un grave error -celebrar una edición sin la participación de un solo jugador español-. Pero mientras siga al frente de Linares un alcalde con sensibilidad, como lo es el bueno de Juan Fernández, creo que el torneo saldrá adelante.</p>
<p><strong>P: Las convulsiones a nivel internacional se suceden unas detrás de otras. Lo último, siempre según mi criterio, ha sido apartar a Veselin Topalov del ciclo del Campeonato del Mundo. ¿Crees que puede estar sufriendo algún tipo de represalia por parte de la FIDE?</strong></p>
<p>Creo que el caso de Topalov es inaudito, y me da la impresión de estar asistiendo a una segunda &#8220;guerra fría&#8221; en el ajedrez.</p>
<p>Hace dos años, los buques insignia del ajedrez ruso empezaron a acusar al búlgaro de &#8220;hacer trampas&#8221;. Unas acusaciones muy sucias y carentes de fundamento. Y ahora, en el colmo de la hipocresía, esos mismos jugadores ponen el grito en el cielo porque Topalov hizo lo mismo que ellos habían hecho. Aunque con un matiz importante: Topalov (o mejor dicho, su representante) se limitó a pedir al árbitro que prestase atención a un hecho bastante irregular (o, como mínimo, ligeramente sospechoso), y que fuese más estricto en su vigilancia.</p>
<p>Creo que en todo este asunto no hay que olvidar a Alexander Zhukov, quien es Presidente de la Federación Rusa pero -además, y mucho más importante-, también es la tercera persona más poderosa de Rusia, tras el Presidente Putin y el primer Ministro Fradkov. Iliumzhinov &#8220;no es nadie&#8221; en Rusia comparado con él, más que un mero subordinado, y esto tiene grandes implicaciones en todo lo que sucedió en Elista.</p>
<p>¿No es un poco extraño que Kramnik, tras indignarse y negarse a jugar la famosa quinta partida, aceptase después continuar el duelo? Si consideraba la situación inadmisible antes de esa partida, ¿no lo era mucho más tras habérsele dado ese encuentro por perdido? No parece coherente.</p>
<p>En mi opinión personal, creo que la renuncia de Kramnik fue una perreta, posiblemente alimentada por la prepotencia de su representante, y sospecho que las autoridades políticas le dieron una reprimenda, empujándole a continuar el match. Para Zhukov era importante volver a tener un campeón mundial ruso, ahora que este país intenta recuperar su imagen de<br />
superpotencia.</p>
<p>En cuanto a la ausencia de Topalov en México&#8230; me parece que haber omitido esa posibilidad fue un error de planificación brutal, del que no se puede culpar a nadie en concreto porque todas las partes involucradas en la negociación tienen su responsabilidad. Y creo que hubiera podido arreglarse, porque estoy seguro de que en México existía la voluntad y los recursos para añadir un jugador más a la prueba. Pero de nuevo ha salido a relucir el egoísmo de los ajedrecistas: los participantes ya clasificados fueron el mayor impedimento, y los responsables en última instancia de dejar al anterior Campeón del Mundo fuera del torneo. El resultado ha quedado muy desvirtuado, porque las posibilidades de Topalov no eran pocas. Creo que la lucha hubiera estado muy reñida entre él y Vishy, a quien veo como claro favorito ahora.</p>
<p><strong>P: Hace poco, en una conocida web nacional, el GM Korneev publicó una extensa carta donde analizaba la situación del ajedrez profesional para todos aquellos jugadores que no son super estrellas. ¿Qué problemas estructurales tiene el ajedrez mundial? ¿Faltan gestores profesionales&#8230; o realmente faltan jugadores profesionales? ¿Dónde se están equivocando?</strong></p>
<p>Creo que la carta de Korneev retrataba más bien la situación en el circuito de torneos españoles. Y lamento ser tan crítico, pero creo que aquí nos estamos equivocando un poquito todos. Los aficionados, por ejemplo, deberíamos de mostrar más respeto y cariño a los jugadores &#8220;de casa&#8221;, exigiendo a los organizadores que les den oportunidades.</p>
<p>A los organizadores españoles ya les dediqué una ración de buenas palabras anteriormente. Pero también pueden mejorar: algunos todavía conservan actitudes poco profesionales. Y está claro que si tuviéramos una Federación fuerte y activa, se podrían crear planes de promoción a nivel nacional de los que todos saldrían muy beneficiados.</p>
<p>Respecto al ajedrez mundial, la corruptela de la FIDE es el principal cáncer. Creo que Iliumzhinov es una persona hábil e inteligente, pero es imperdonable que se haya dejado rodear de lo peorcito de cada país.</p>
<p>Y sobre todo creo que han cometido un error gravísimo, al perder la perspectiva de lo que era más importante: El prestigio del ajedrez a nivel mediático se basaba en la popularidad de las luchas por el campeonato del mundo, en los grandes matches que han hecho historia en este juego, y en los que se dirimía un título deportivo que daba, a quien lo ostentaba, la vitola de &#8220;persona más inteligente del mundo&#8221;. ¿Quién se acuerda de Las Vegas ’99, y quién puede olvidar en cambio Sevilla ’87 o Reykjavik ’72? Perder esta tradición ha hecho un daño enorme al ajedrez, que ha repercutido en todos los estamentos: desde el ajedrez infantil a los Grandes Maestros de nivel medio (los &#8220;no candidatos&#8221;, por decirlo de algún modo).</p>
<p><strong>P: Como sabes, España es uno de los países más activos del mundo organizando torneos. Sin embargo, las malas lenguas afirman que ésto se debe a que los clubes hacen negocio con los torneos, sobre todo gracias al dinero público. ¿Crees que éste hecho está directamente relacionado con la pregunta anterior?</strong></p>
<p>Los torneos financiados en su mayor parte con dinero público son los más pequeños: los Open de nivel regional con 4 o 5 maestros invitados. Y por los casos que yo conozco (que no son pocos), no me parecen precisamente una actividad lucrativa ni que deje apenas beneficios. En cuanto a los torneos privados, siempre lo he tenido muy claro: si su organizador consigue patrocinios y genera recursos, es totalmente lícito que obtenga una recompensa por ello. Me parece fuera de toda discusión, y más aún: ojalá esa recompensa sea suficiente para<br />
profesionalizarle. Eso resulta bueno para todos los aficionados.</p>
<p><strong>P: Y para acabar, más polémica. Los campeonatos de España de Clubes estan rodeados de dos grandes polémicas: extranjeros y modelación de los grupos Norte-Sur. ¿Qué piensas del modelo actual? ¿Alguna idea para mejorar lo presente?</strong></p>
<p>Me resulta difícil dar una opinión porque es un torneo que ha caído fuera de mis intereses periodísticos. Apenas he seguido por alto la clasificación.</p>
<p>Pero este simple hecho (el que yo, como periodista, haya perdido el interés y las esperanzas de publicar algo sobre la competición), ya dice bastante de la situación creada por actual modelo. ¿Que participan 20 GMs de la élite mundial? Vale pero, ¿de qué vale si no va a enterarse nadie ni va a aparecer una sola página en ningún periódico?</p>
<p>Creo que dividir el campeonato en esos dos grupos ha sido muy contraproducente, y le ha quitado cualquier glamour que pudiera tener la competición.</p>
<p>Recuerdo que cuando se estaba disputando, recibí una &#8220;nota de prensa&#8221; de la FEDA con un par de fotos, por parte de Javier, quien creo que se ocupa de estas tareas de promoción. Aunque agradeciéndole el envío, no pude evitar expresarle mi desilusión por lo que mostraban esas fotos: una imagen triste y desangelada, de 8 grandes maestros apretujados en una mesa, sin la presencia de ningún patrocinador. La foto y lo que se veía en ella daba una impresión de actividad totalmente amateur. Y yo me planteo que, como empresario, preferiría que la imagen de mi empresa no recibiese ninguna publicidad, que recibir una publicidad tan pobre y con una imagen tan poco cuidada como ésa.</p>
<p>¿Ideas para mejorarlo? Tengo una, que sería combinarlo con un torneo interempresas, que suelen ser una actividad muy exitosa en otros países y con otros deportes. De esa forma, haciendo dos torneo paralelos, se podrían involucrar a esas empresas como patrocinadores del apartado de &#8220;Maestros&#8221;. Es un modelo al que le di bastantes vueltas hace unos años, y los sondeos me transmitían buenas sensaciones, pero mi relación con la FEDA no era la mejor en ese momento (mantenía una disputa con Javier Ochoa al respecto de las colaboraciones con el diario Marca, que ahora han quedado zanjadas). Y en cualquier caso, la inoperancia de este organismo y su poco amor por la innovación, daban muy pocas posibilidades a que la idea de un &#8220;outsider&#8221; como yo pudiera recibir apoyo. Pero desde luego, sigo dispuesto a aportar mis ideas a quien esté dispuesto a escucharlas, y creo que ésta en concreto podría funcionar. Pero claro, para aplicarla con éxito hace falta conocer cómo funciona el mundo de las empresas privadas.</p>
<p><strong>P: Muchas gracias, David, buena suerte.</strong></p>
<p>Gracias a ti por el interés.</p>
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		<title>Bobby Fischer en la revista Life (IV y última): Un feroz ganador</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Jun 2007 19:01:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Verde y llana, la pampa primaveral parecía como una Irlanda planchada. A menos de una hora de Buenos Aires la avioneta aterrizó en una franja de tierra segada -¡ops! El rancho equivocado. Tres minutos después vimos &#8220;Santa Elena&#8221; pintado en un tejado metálico y descendimos en picado hacia una camioneta que esperaba para trasladarnos. Encerrado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://farm1.static.flickr.com/202/499707382_7473d40999_o_d.jpg" alt="Bobby Fischer revista LIFE" align="left" border="2" height="289" hspace="10" vspace="5" width="200" />Verde y llana, la pampa primaveral parecía como una Irlanda planchada. A menos de una hora de Buenos Aires la avioneta aterrizó en una franja de tierra segada -¡ops! El rancho equivocado. Tres minutos después vimos &#8220;Santa Elena&#8221; pintado en un tejado metálico y descendimos en picado hacia una camioneta que esperaba para trasladarnos. Encerrado en hoteles por casi un año, Fischer miraba la hierba como un prisionero mira al sol. <em>&#8220;¡Guau!&#8221;</em>, era todo lo que acertaba a decir, <em>&#8220;¡Guau!&#8221;</em></p>
<p>La casa solariega era un confortable chalé con un tejado inclinado, situado en un parque de pinos tropicales y sicomoros altos como torres. Una gorda y amistosa perra collie se acercó caminando como un pato sobre el césped. Se llamaba Ruby y Bobby se enamoró de ella a primera vista. Durante dos horas retozaron, se abrazaron y pasearon por toda la finca. Hubo un momento en que Ruby atacó un armadillo pero Fischer tiró de ella y durante unos buenos diez minutos pareció conmocionado. Esto me hizo preguntarme si habría visto algo de sí mismo en la pequeña criatura aterrorizada.</p>
<p>e vuelta a la casa, la vivaz ama de llaves nos sirvió un sabroso plato argentino consistente en asado con verduras. En un arranque de euforia Fischer se sacudió dos vasos de vino tinto, las primeras bebidas alcohólicas que nadie que yo sepa le ha visto nunca tomar.</p>
<p>Después de la cena, con Ruby trotando fielmente junto a él, Fischer salió a montar a caballo. Saltó sobre la silla, puso las riendas en torno a su propia nuca y dijo <em>&#8220;¡arre!&#8221;</em> Estaba asustado y se llevó un terrible meneo, pero el cansancio pudo con él. Se durmió poco después en una dura silla del porche con Ruby a sus pies. <em>&#8220;La gente es muy amable aquí&#8221;</em>, murmuró con asombro cuando nos fuimos. <em>&#8220;Puedes confiar en ellos, ¿sabes?&#8221;</em></p>
<p>En Santa Elena, Fischer estuvo más abierto que durante el resto de los días que pasé con él. De vuelta a casa en la avioneta, mientras la noche se cerraba en torno a nosotros como una gran rosa y él se sentaba arqueado jugando con furia en su ajedrez de bolsillo, yo tomaba notas de lo que me decía.</p>
<p><em>&#8220;Los americanos quieren un vencedor; aman a los vencedores. Si pierdes, no eres nada… Pero yo voy a ganar… Es bueno para el encuentro que Spassky tenga un tanteo favorable contra mí. Nos hemos enfrentado cinco veces. Él venció en tres ocasiones e hicimos dos tablas. Pero yo soy más fuerte y un match largo me favorece…&#8221;</em></p>
<p>Cuando le dije que yo había oído que <strong>Spassky</strong> abandona su vida privada por un mínimo de seis meses antes de un match por el campeonato del mundo, levanta pesas, corre y visita a un psicoanalista todos los días, Fischer sonrió misteriosamente y dijo: <em>&#8220;No bromees&#8221;</em>. Cuando le pregunté cómo pretendía entrenarse, él se encogió de hombros y dijo: <em>&#8220;No lo sé. Como siempre, supongo. Estudiando. Jugando algo al tenis, posiblemente. Caminando. Me gusta caminar, ya sabes.&#8221;</em></p>
<p>¿Y cuando gane el campeonato? <em>&#8220;Jugaré mucho, jugaré matches la pasta. No como los rusos. Ellos ganan el campeonato y se esconden durante tres años. Cada pocos meses, en todo caso dos veces al año, me gustaría reunir una bolsa de premios y ponerla en juego frente a un rival. Es bueno para el ajedrez, mantiene alto el interés por el juego, y es bueno para la cuenta bancaria. Quiero amontonar algo de dinero. Como lo hacen los profesionales del fútbol. Todos esos atletas ganando cientos de miles de dólares. Contratos, promociones. Si hay sitio para todos ellos, debería haberlo para mí. Quiero decir, después de todo, soy un embajador de buena voluntad de los Estados Unidos. Además, quiero dinero, así puedo decir a alguna gente dónde no me gusta ir… sí&#8221;</em>.</p>
<p>En mi última noche en Buenos Aires los paparazzi tienden una emboscada a Fischer. Regresando al hotel tras un paseo de tres horas, fue asaltado por un grupo de unos 15 fotógrafos y reporteros, la mayoría trabajando para un diario local de escándalos que había prometido &#8220;perseguir&#8221; a Fischer hasta que concediese una entrevista. Los reporteros le rodearon, clavando los hombros en sus costillas y siseando insultos en su cara mientras los fotógrafos retrataban su malestar. Pálido de rabia, Fischer empujó a la multitud hasta alcanzar el ascensor. Pero en su habitación empezó a sonreír abiertamente, y rió tan fuertemente que casi cae del sofá. <em>&#8220;¡Es como el ajedrez!&#8221;</em> explicó con gran regocijo. <em>&#8220;Yo liquidé una de sus piezas y ellos fueron a por el rey. ¡Pero yo me escapé, me escapé! ¡Guau, estoy hambriento! Tan pronto como se vayan, vamos a escabullirnos y conseguir algo de comer!&#8221;</em></p>
<p><strong>Revista LIFE, 12 de noviembre de 1971<br />
Texto: Brad Darrach<br />
Fotos: Harry Benson</strong></p>
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		<title>Bobby Fischer en la revista Life (III): Un feroz ganador</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2007 18:52:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://farm1.static.flickr.com/206/499707326_d619cccb0a_o_d.jpg" alt="Bobby Fischer revista LIFE" align="left" border="2" height="212" hspace="10" vspace="5" width="300" />En la tarde del sábado Fischer sale impetuosamente del ascensor, en dirección al vestíbulo del hotel. Una multitud aún mayor le aguardaba allí. Mortalmente pálido por el hambre tras un día de ayuno, bajó la cabeza y se dirigió a la calle. Había prometido a una cadena de televisión americana una entrevista esa noche, pero apartó a un lado con impaciencia al cámara. <em>&#8220;¡Más tarde, más tarde!&#8221;</em>.</p>
<p>El sonido del disparador de las cámaras de fotos suenan por todas direcciones según Bobby sale a la luz del día. Un ronco paparazzo argentino le persiguió disparando su objetivo con insistencia. De pronto Fischer se volvió hacia él, intentó agarrar su cámara sin conseguirlo y entonces le dio dos patadas en la pierna derecha. Antes de que el fotógrafo pudiese recuperar el equilibrio, Fischer dobló la esquina y desapareció. Conmocionado, el fotógrafo se sentó en el parachoques de un taxi cercano. <em>&#8220;Bobby está loco&#8221;</em>, refunfuñó sacudiendo la cabeza.</p>
<p>Algo misterioso sucedió esa noche en la habitación de Fischer. Se encogió como una tortuga y puso en orden su mundo. Primero encendió una pequeña radio Sony de onda corta y la estuvo manipulando hasta sintonizar un canal por el que emitían rock ligero londinense. Entonces sacó las revistas rusas de ajedrez (Fischer rara vez se aventura más allá del &#8220;ajedrez ruso&#8221;, pero lee y habla español con soltura). Con los ojos nublados por la introspección, reprodujo 10, 15, 20 partidas a una velocidad enfebrecida, lanzando las piezas por el tablero como si fueran dardos y murmurando crueles, burlones o fascinados comentarios. Era el genio exhibiendo toda su rabia, y duró por una hora, hasta que alzó la vista y recordó que yo estaba allí.</p>
<p><em>&#8220;No debí patearle&#8221;</em>, dijo. <em>&#8220;No se puede ir por el mundo dando patadas a la gente&#8221;</em>.</p>
<p>Entonces sus ojos se nublaron de nuevo y reprodujo doce partidas más. Esto es todo, pensé. Ésta es la vida de Bobby. Duerme todo el día. Devora algo de comida. Se esconde con una radio pequeña, un radio-cassette o una televisión, y juega al ajedrez consigo mismo durante toda la noche. No hay gente en su vida, si él puede evitarlo. Sólo un pequeño entorno de aparatos electrónicos conocidos y que no le exigen nada. Es un hombre solo con una única obsesión, una <strong>monomanía</strong>.</p>
<p><em>&#8220;No es un mal tipo, supongo&#8221;</em>, siguió Fischer, aparentemente sin darse cuenta de que habían transcurrido 20 minutos entre ambas frases. <em>&#8220;Lo malo es su trabajo&#8221;</em>.</p>
<p>Subió el volumen de la radio. <em>&#8220;¡Es Víctor Sylvester!&#8221;</em>, exclamó con excitación . <em>&#8220;¡Escucha esa música! Sonora, ¿eh?&#8221;</em> Tragué saliva y asentí con la cabeza. Víctor Sylvester es el Lawrence Welk británico.</p>
<p><em>&#8220;Desprecio a los medios de comunicación&#8221;</em>, continuó, mirándome a los ojos y frunciendo el ceño. <em>&#8220;’Adiós, reportero. Esparciendo tu paranoia por el mundo. Creando situaciones que no comprendes’. Están destrozando la realidad, convirtiéndolo todo en noticia&#8221;</em>, dijo subiendo el volumen aún más.</p>
<p>Sonó el teléfono. Era el gran maestro yugoslavo <strong>Svetozar Gligoric</strong>, llamando desde Venecia. Fischer resplandeció. Gligoric es uno de sus más calurosos admiradores. <em>&#8220;¡Gligo! Gracias. ¿Qué? Estaba un poco preocupado tras la segunda partida, sí… Bueno, en la quinta él tenía una buena posición pero no intentó ganar… Es cierto, estos matches son de algún modo fáciles para mí… pero siento que he estado en mi mejor momento desde hace muchos años… ¿Spassky? Es muy sólido pero bueno, ya sabes… ¿Felicitaciones de Spassky? No, nada… Adiós, Gligo.&#8221;</em></p>
<p>Colgó el teléfono sonriendo. <em>&#8220;No he recibido felicitaciones de Spassky todavía. Creo que le mandaré un telegrama: ‘FELICIDADES POR GANAR EL DERECHO A ENFRENTARTE A MI POR EL CAMPEONATO DEL MUNDO’&#8221;</em>.</p>
<p>Alrededor de la una de la madrugada salimos a cenar. No había fotógrafos en el vestíbulo, pero Fischer no quiso correr ningún riesgo. Descendimos por las escaleras traseras, salimos por una puerta lateral y bordeamos un muro hasta que estuvimos a dos manzanas del hotel. <em>&#8220;Creo que nos hemos sacado de encima a esos imbéciles&#8221;</em>, dijo Fischer. Entonces caminó unas 20 manzanas a un paso que me hizo sentir como Dopey the Dwarf (el enano estúpido en la versión americana del cuento), luchando por mantener el ritmo de la gente grande. Las calles estaban abarrotadas de parejas jóvenes paseando enlazadas y besándose. Fischer miraba por encima de sus cabezas y apretaba el paso. Me preguntaba si reparaba en ellos hasta que lanzó una mirada a un coche aparcado en el que un hombre de unos 40 ó 50 años estaba besuqueándose con una chica joven. <em>&#8220;¿Has visto eso?&#8221;</em>, explotó. <em>&#8220;¡Es repugnante!&#8221;</em></p>
<p>Comimos en un restaurante chino. Fischer pidió dos platos principales, uno con pato y el otro con cerdo, creo recordar, y los remezcló con el tenedor hasta obtener una especie de sopa medio derretida. <em>&#8220;¡Aquí tienen una comida fenomenal!&#8221;</em>, masculló con los ojos relampagueantes.</p>
<p>Después de cenar salimos a dar un paseo hasta que nos dieron las 5 de la madrugada; a buen paso, recorreríamos no menos de 13 kilómetros. Fischer hablaba con ruidosa impaciencia juvenil acerca de sus temas favoritos: ajedrez, dinero, los rusos, aparatos electrónicos, ajedrez, ropa, comida, los rusos, ajedrez, ciencia, ecología, problemas urbanos, ruido. Para ser un hombre de quien popularmente se asume que tiene una inteligencia estrecha de miras –limitada al tablero-, muestra un notable abanico de intereses. Pero cuanto más hablaba, más quedaba en evidencia que toda esa información era factual, no emocional. Procedía de libros, revistas, periódicos, televisión –los medios de comunicación que despreciaba. Poco antes del alba estaba diciéndome qué horribles son las ciudades para la gente, cuánto ama la naturaleza y el campo abierto. Le hablé de una gran rancho que yo conocía y sugerí que podíamos volar en una avioneta hasta allí a pasar el día siguiente. Al principio se mostró encantado con la idea, pero entonces me miró, el color desapareció de sus mejillas, y su mandíbula se desencajó, como si hubiese sido golpeado en la barriga. <em>&#8220;No sé nada de esa avioneta&#8221;</em>, dijo con lentitud. <em>&#8220;Supón que los rusos –por ejemplo, hicieran algo al motor, cualquier cosa. Quiero decir, la gente no se da cuenta de lo importante que es el ajedrez para su imagen. Les gustaría muchísimo poder quitarme de en medio ahora mismo.&#8221;</em></p>
<p><a href="http://davidllada.com/ajedrez/2007/06/01/bobby-fischer-en-la-revista-life-iv-y-ultima-un-feroz-ganador/"><strong>[CONTINUACIÓN]</strong></a></p>
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		<title>Bobby Fischer en la revista Life (II): Un feroz ganador</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Apr 2007 18:47:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://farm1.static.flickr.com/195/477452528_a4251a9a3c_o_d.jpg" alt="Bobby Fischer revista LIFE" align="left" border="2" height="277" hspace="10" vspace="5" width="200" />Voces de enfado atraviesan la puerta de la habitación de hotel de <strong>Bobby Fischer</strong> en el mismo momento que levanto mi mano para llamar a ella. <em>&#8220;¡Maldita sea, estoy harto de todo esto!&#8221;</em>, le oigo gritar a Bobby. <em>&#8220;Estoy harto de ver a gente, necesito trabajar, necesito descansar! ¿Por qué no me preguntaste antes de concertar todas estas citas?&#8221;</em>. Entonces escucho la voz, suave y llena de dignidad, del director ejecutivo de la USCF, dirigiéndose al hombre que podría ser el mejor ajedrecista de la historia en un tono sólo ligeramente superior a un lamento: <em>&#8220;Bobby, desde que llegamos a Buenos Aires no he hecho nada más que cuidar de ti, día y noche. ¡Eres un desagradecido!&#8221;</em>.</p>
<p>Eran las tres en punto de la tarde, un poco temprano para que Fischer estuviese ya levantado. Diez minutos más tarde, en vista de que el hall estaba silencioso, finalmente me atreví a llamar a la puerta, y Fischer abrió la puerta con brusquedad. <em>&#8220;Ah, sí, el tipo de la revista Life. Pasa&#8221;</em>. Su sonrisa era amplia y juvenil, pero sus ojos eran cautelosos. Alto, ancho y flaco, con una cabeza demasiado pequeña para su gran cuerpo, me recordaba a una pálida versión humana de una escultura de Henry Moore. Le había visto con anterioridad en dos ocasiones, pero nunca antes tan cansado.</p>
<p>Me detuve nada más atravesar el umbral. La habitación era un desastre, peor que un piso de estudiante. La ropa de cama se apilaba en grandes montones sobre el suelo. Calcetines, ropa interior, bolsas, periódicos y revistas formaban un revoltijo en la cama desocupada. Las cajas se apilaban sobre el sofá, y en el suelo, entre los muebles, había una graciosa cáscara de plátano. El único rincón limpio del cuarto era una pequeña mesa junto a la ventana, donde un hermoso tablero de ajedrez de madera había sido colocado. Sereno y hermoso, como un altar entre los escombros de la batalla.</p>
<p>Un campo de batalla es lo que ha sido la vida de Fischer en los últimos 11 meses. En Mayo, tras una racha de siete victorias en partidas de torneo, el prodigio de Brooklyn, de 28 años, comenzó su andadura en el desafío por el campeonato del mundo de ajedrez. En el primero de los tres matches eliminatorios destrozó al ruso <strong>Mark Taimanov</strong> por 6-0, siendo la primera vez que se daba tal resultado en un encuentro a nivel magistral. En el segundo match Fischer liquidó al danés <strong>Bent Larsen</strong> con el mismo resultado. En su duelo con el ruso <strong>Tigran Petrosian</strong>, finalizado dos días antes de mi llegada a Buenos Aires, Fischer elevó su racha de victorias consecutivas a 20, pero entonces se resfrió y perdió una partida. Con el match empatado 2½ &#8211; 2½, Bobby cambió de hotel, tomó un buen sueño reparador, y condujo las cuatro últimas partidas contra el ex campeón del mundo como si se tratasen de una brutal exhibición de fuerza. Un día de la próxima primavera, en un lugar aún por determinar, Fischer se enfrentará al ruso <strong>Boris Spassky</strong> en una batalla al mejor de 24 partidas, estando el juego el título mundial que ostenta el ruso. Spassky es un Gran Maestro formidable, pero incluso algunos de los mejores expertos soviéticos creen ahora que Fischer acabará con los 35 años de dominación rusa en el ajedrez para convertirse en el primer americano de la historia que conquista el Campeonato del Mundo.</p>
<p>- <em>&#8220;Felicidades por su victoria&#8221;</em>, trato de decir.</p>
<p>- <em>&#8220;Sí, sí&#8230;&#8221;</em>, farfulla Fischer tímidamente y se aparta para coger un abrigo y una corbata. <em>&#8220;Tengo que comer. Me muero de hambre. Hablamos después&#8221;</em>. Y se va apresuradamente a desayunar con unas 20 revistas de ajedrez rusas plegadas bajo el brazo.</p>
<p>En el vestíbulo la gente se precipita sobre Fischer desde todas las direcciones. Él parece asustado e irritado. En Argentina existe un gran fervor ajedrecístico (hay 60 clubs sólo en Buenos Aires) y durante más de un mes Fischer ha sido acosado día y noche con la típica efusividad latina. Un hombre canoso le agarra y le habla seriamente. Una chica se cuelga de su brazo y le dice algo intenso que le hace recular y después alejarse a zancadas. Un equipo de televisión deportiva estadounidense le toma por el codo para intentar retenerle, pero él no acepta ser interrumpido. <em>&#8220;¡Después!&#8221;</em>, les espeta Fischer, inclinándose hace adelante, y tambaleándose con sus fuertes y desgarbadas zancadas que le hacen parecer el Capitán Ahab avanzando con fuerte viento.</p>
<p>En el London Grill, una réplica del típico pub inglés de agradable y decadente encanto, Fischer se dirigió a una mesa del fondo y pidió dos vasos grandes de zumo de naranja natural, el bistec más grande de la casa, una ensalada mixta y una botella de agua mineral con gas. Cinco minutos después pidió otro vaso de zumo y, para cuando ya se preparaba para un enorme postre de bananas y sabrosísima crema de Chantilly, ya había terminado su cuarta botella de agua mineral. Comía con el vigor oral de una barracuda y hablaba incesantemente de lo buena que era la comida.<em> &#8220;¡Mira este zumo: fresco, no helado! ¿Y dónde puedes encontrar un vaso tan grande por menos de 10 centavos? ¡Mira este bistec! Tiene un grosor de 5 centímetros como mínimo. ¡Y puedes saborearlo de verdad! No como esa pésima carne americana, llena de químicos. ¡Esta carne es natural! Lo que yo te diga, la comida argentina es la mejor del mundo, ¡la mejor del mundo! Aquí van a por la calidad. Como la ropa. Aquí puedes conseguir una chaqueta de sastre por menos de 100 $, ¡y duradera! Y zapatos. Aquí tienen los mejores zapatos del mundo. Mira este par que llevo puesto. Éstos que llevo puestos: ¡míralos!&#8221;</em> Desata rápidamente un enorme zapato marrón, se descalza y lo pone ante mí sobre la mesa. <em>&#8220;¡Mira esa suela! Yo gasto un par normal de zapatos en unos días, ¡en unos días! Pero llevo usando estos durante un año y continúan en buen estado. Quiero decir que amo América y nunca he sido otra cosa que un americano, pero las cosas se están viniendo abajo allí. Que cada uno se ocupe de lo suyo simplemente no funciona. ¡Necesitamos organización! ¡Necesitamos volver a los viejos valores!&#8221;</em> Negó tristemente con la cabeza y pidió otro plato de bananas y Chantilly.</p>
<p>A la tarde, como hace todas las tardes de los viernes de su vida, Fischer desapareció en su habitación durante 24 horas para meditar en soledad. Pertenece a la Iglesia de Dios, una iglesia fundamentalista californiana, y se toma la religión en serio. No hablará del tema, de todas formas. No hablará nunca con la prensa de ningún aspecto de su vida privada. Pero es mucho lo que ya se sabe.</p>
<p>Hijo de un matrimonio roto, Bobby creció en <strong>Brooklyn</strong> con una madre dominante y un padre ausente. Tenía una apariencia solitaria y un poco retraída, sin destacar en absoluto por nada, hasta que un día, cuando tenía 6 años, su hermana mayor trajo a casa un juego de ajedrez. Desde ese día, el destino se apoderó de Bobby. Padre, madre, amigos: toda la gente que necesitaba, la encontró en las figuras del ajedrez, todo el mundo que él quería cabía en el espacio de 30 centímetros cuadrados.</p>
<p>A los 13 años, Bobby ganó el campeonato juvenil de EEUU. Y a los 14, se abrió camino a lo largo de 11 partidas -tres de ellas frente a Grandes Maestros- para convertirse en el campeón de EEUU más joven de todos los tiempos. Sin embargo su madre creía firmemente que no se le valoraba como se debía. Fue a Washington a protestar por Bobby, llegando un día a encadenarse literalmente a la verja de la entrada de la Casa Blanca. Sumamente avergonzado, Bobby la fue empujando fuera de su vida de forma gradual. A los 17, dejó la escuela (<em>&#8220;los profesores&#8221;</em>, decía, <em>&#8220;son gilipollas&#8221;</em>) y vivió solo en un laberinto de literatura ajedrecística.</p>
<p>A los 18, Fischer jugaba con una brillantez tan endiablada que los maestros de este deporte estaban seguros de que se convertiría en campeón del mundo al año siguiente. Pero después del torneo de <strong>Curaçao</strong>, acusó a los rusos de jugar en equipo, dejando ganar a sus mejores jugadores, y luchando como tigres para derrotarle a él. En un ataque de furia producido por la humillación, rehusó enfrentarse a los rusos de nuevo hasta que las normas fuesen modificadas. La prensa se burló de él calificándole de mal perdedor, pero a pesar del altísimo precio que su carrera tuvo que pagar por ello, Fischer no modificó su postura ni un ápice. Ahora, la organización mundial del ajedrez ha desestimado el sistema de torneo para el campeonato del mundo y lo ha sustituido por una serie de enfrentamientos individuales, tal como Fischer reclamaba. <em>Mano a mano</em>, razonaba, <em>el talento decidirá</em>.</p>
<p>El talento y la erudición. Fischer es el más profundo estudiante del ajedrez que jamás ha existido. Lee incesantemente, no olvida nada, convierte el conocimiento en acción con monstruosa precisión y ferocidad. <em>&#8220;Ningún otro maestro&#8221;</em>, me dijo un experto alemán, <em>&#8220;tiene tan tremenda voluntad de ganar. Ante el tablero irradia peligro, e incluso los más fuertes oponentes tienden a quedarse inmóviles, como conejos cuando huelen una pantera. Incluso sus debilidades son peligrosas. Con las blancas su apertura es previsible –puedes hacer planes contra ella- pero tan fuerte que tus planes casi nunca funcionarán. En el medio juego su precisión e invención son fabulosas, y en el final simplemente no puedes vencerle&#8221;</em>.</p>
<p><a href="http://davidllada.com/ajedrez/2007/05/15/bobby-fischer-en-la-revista-life-iii-un-feroz-ganador/"><strong>[CONTINUACIÓN]</strong></a></p>
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		<title>Bobby Fischer en la revista LIFE (I)</title>
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		<pubDate>Sat, 17 Mar 2007 18:20:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La revista LIFE es, desde su fundación en 1936 por Henry Luce, todo una institución dentro del fotoperiodismo. Un reconocimiento que, a pesar de su marcado papel como instrumento de propaganda yankee a lo largo de los años, nadie le niega.
En su portada han aparecido algunas de las imágenes más trascendentes del siglo XX, como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://farm1.static.flickr.com/199/462197776_2e476c7d3f_o_d.jpg" target="_blank"><img src="http://farm1.static.flickr.com/239/462224760_4fc47d9bba_o_d.jpg" alt="Bobby Fischer revista LIFE" align="left" border="2" height="267" hspace="10" vspace="5" width="200" /></a>La revista <strong>LIFE</strong> es, desde su fundación en 1936 por <strong>Henry Luce</strong>, todo una institución dentro del fotoperiodismo. Un reconocimiento que, a pesar de su marcado papel como instrumento de propaganda yankee a lo largo de los años, nadie le niega.</p>
<p>En su portada han aparecido algunas de las imágenes más trascendentes del siglo XX, como por ejemplo, las incomparables fotografías bélicas de <strong>Robert Capa</strong> durante <a href="http://farm1.static.flickr.com/243/462197708_ac275df279_o_d.jpg" target="_blank">el día D</a>, <a href="http://farm1.static.flickr.com/197/462197958_e06d5db4f3_o_d.jpg" target="_blank">la caída de Berlín</a>, o la de <a href="http://farm1.static.flickr.com/244/462198056_bd8d1c406c_o_d.jpg" target="_blank">ese soldado del ejército rojo chino</a> cuyo rostro impasible causa tanta impresión. Esta revista también ha inmortalizado la frescura de <a href="http://farm1.static.flickr.com/168/462217697_bd22c9a834_o_d.jpg" target="_blank">la mejor <strong>Marilyn Monroe</strong></a> en las fotografías de <strong>Philip Halsman</strong>, o el empecinamiento -ya cercana la derrota- de <a href="http://farm1.static.flickr.com/253/462198134_54c3b2058e_o_d.jpg" target="_blank">los americanos en Vietnam</a>, retratado inmejorablemente por <strong>Henri Huet</strong>.</p>
<p>A partir de este viernes, 20 de abril, esas legendarias portadas dejarán de pasar por la imprenta. <strong>LIFE</strong>, este icono del fotoperiodismo, <a href="http://archivologo.blogcindario.com/2007/04/00927-life-no-muere-queda-su-archivo-fotografico-con-mas-de-10-000-000-de-imagenes.html" target="_blank">se volcará en exclusiva en su versión en internet</a>, abandonando para siempre los kioskos.</p>
<p>La parte buena del asunto es que LIFE anuncia que su inmenso archivo fotográfico, compuesto por más de 10 millones de imágenes –en su mayor parte inéditas- estará disponible online de forma gratuita. Pero qué duda cabe de que la mayor parte del encanto se habrá perdido.</p>
<p>Aquellos que conservan números antiguos de la revista están haciendo su agosto ahora, a costa de los mitómanos que se han lanzado a comprar en las subastas por internet los ejemplares cuya portada estaba consagrada a la estrella de turno.</p>
<p>Yo, aunque lejos de ser un mitómano, no pude resistirme a comprar una de ellas: La del 12 de noviembre de 1971, que muestra en su portada la imagen de <strong>Bobby Fischer</strong>, el legendario ajedrecista norteamericano. La compré por unos modestos 18 dólares en ebay, y la tengo desde hace un mes entre algodones en mi casa. Los retratos de Harry Benson, tomados en un rancho de argentina poco después de su victoria sobre Petrosian, ilustran una extensa entrevista/perfil que no tiene desperdicio, y que en los próximos días traduciré -y publicaré por entregas- en este blog.</p>
<p>Al igual que para muchos aficionados a la música la imagen por excelencia de los Beatles es la de los cuatro de Liverpool cruzando la calle por Abbey Road, para mí la imagen por excelencia de Fischer es ésta. Bobby era, entonces, un hombre de ojos huidizos y nerviosos, por lo que no era fácil –imagino- retratarle su mirada. Mucho menos así, frontalmente, invitándonos a leer lo que se escondía en esa prodigiosa mente llena de enigmas.<br />
<a href="http://davidllada.com/ajedrez/2007/04/30/bobby-fischer-en-la-revista-life-ii-un-feroz-ganador/"><strong><br />
[CONTINUACIÓN]</strong></a></p>
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		<title>&#8220;1929&#8243;</title>
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		<pubDate>Tue, 02 May 2006 21:41:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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(Relato cedido por David Vivancos Allepuz, recogido en la recopilación &#8220;Mate en 30&#8243;, publicada por el Ayuntamiento de Barcelona con motivo del 30 aniversario del Club d´Escacs Sant Martí)

Samuel F. Woodbridge IV se recostó y encendió un puro. El cuero de la butaca crujió levemente. Durante toda la semana había estado analizando el estado económico [...]]]></description>
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<blockquote><p>(Relato cedido por <a href="http://davidllada.com/ajedrez/2006/05/01/david-vivancos-allepuz/" target="_blank"><strong>David Vivancos Allepuz</strong></a>, recogido en la recopilación <em>&#8220;Mate en 30&#8243;</em>, publicada por el Ayuntamiento de Barcelona con motivo del 30 aniversario del <a href="http://www.cesantmarti.com/" target="_blank"><strong>Club d´Escacs Sant Martí</strong></a>)</p></blockquote>
<p><p>
Samuel F. Woodbridge IV se recostó y encendió un puro. El cuero de la butaca crujió levemente. Durante toda la semana había estado analizando el estado económico de su empresa y sus compañías filiales. Aquella mañana se había reunido con su abogado para despachar una serie de cuestiones relacionadas con el crack financiero.</p>
<p>La venta no era una solución factible, ya que había millones de acciones a la baja de diferentes sectores industriales a la espera de comprador. Los bancos también vendían y la escasez de líquido definía la economía nacional a finales de 1929. Cuando el abogado abandonó el despacho, Samuel F. Woodbridge IV, uno de los principales magnates de la siderurgia estadounidense, echó un último vistazo a los informes que tenía sobre su mesa. La crisis bursátil, la caída de los títulos, la presión de los accionistas y los bancos, el estado de sus cuentas, el presupuesto de la empresa que había creado su abuelo, todo confirmaba un panorama desolador para el negocio del metal. La industria norteamericana pagaba así un alto precio por la producción incontrolada de los años anteriores. Samuel F. Woodbridge II había sabido sortear la crisis de 1873 poco después de la fundación de la empresa, cuando estableció su sede en Nueva York. Ahora, el patriarca observaba ceñudo a su nieto desde el retrato que presidía el despacho. La situación era crítica. Incluso Ford y Rockefeller se verían en dificultades.</p>
<p>Julio Macetas levantó el cuello de su chaqueta y se caló la gorra antes de salir del comercio. Apretó con fuerza el paquete envuelto en papel de periódico y abrió la puerta. La campanilla del establecimiento le despidió al salir a la calle. Hacía mucho frío. Se avecinaba un invierno difícil para un muchacho negro que había llegado al país hacía poco más de ocho meses. Pronto llegaría el gélido invierno neoyorquino. Un minuto después de haber comprado el ajedrez que le había prometido a Viktor ya se arrepentía de no haber invertido sus primeros ahorros en la compra de un abrigo. Su sueldo en la construcción daba para poco más que la comida y el alquiler de una maloliente habitación en un destartalado edificio de la peor zona de la ciudad. Sin embargo, prefería aquella precariedad a continuar malviviendo de la caña de azúcar en Cuba, un país agitado por la represión de Machado, el presidente que iba a forzar su reelección poco después.</p>
<p>Sacó el reloj de oro del bolsillo de su chaleco y vio que todavía no era mediodía. Avisó a su secretaria de que no quería que nadie le molestase en la siguiente media hora. Apartó los dossieres económicos y abrió el periódico por la página de los pasatiempos encima de la carpeta de cuero verde que tenía sobre la mesa. Necesitaba tomarse un respiro y la resolución del problema de ajedrez del diario se le antojó el remedio ideal. Desde que se hizo cargo de la empresa, hacía once años, tenía la costumbre de estudiar las posiciones que publicaba el periódico fumando un habano en su despacho. El problema correspondía a la partida entre Capablanca y Spielmann, jugada precisamente en el torneo de Nueva York dos años antes. Recordaba haber visto la partida anteriormente, pero no la secuencia exacta del desenlace. Ganaban las blancas. Intentó concentrarse en el problema, analizando las diferentes posibilidades de los dos bandos, pero no conseguía abstraerse de la desesperada situación del negocio familiar. Así, una parte de sus pensamientos giraba alrededor de la serenidad y la perfección modélica de las jugadas del ajedrecista cubano, mientras la otra buscaba una solución al nulo valor de las acciones de Woodbridge Steel. Una entrega de alfil, los peones, la dama indefensa, se confundían en su mente con los títulos, las obligaciones, las deudas. El peón de torre capturaba el peón negro, si la dama tomaba el alfil, el alfil de casillas blancas comía el peón central amenazando la torre, la torre negra se desplazaba a la columna de caballo y el blanco tomaba el peón de torre, logrando un peón pasado en sexta que decidía la partida. Había pasado un cuarto de hora.</p>
<p>Avanzó con paso ágil, quería coger el tranvía de regreso lo antes posible. Oía el ruido de las piezas al golpearse entre sí en el interior de la caja. Sus ahorros sólo habían alcanzado para comprar aquellas sencillas piezas de madera y tuvo que dejar el tablero en la tienda, a la espera de mejor ocasión. Tenía prisa por ver la cara que iba a poner su amigo Viktor cuando sustituyesen las rudimentarias piezas hechas con el barro del callejón trasero por las recién adquiridas. Su vecino e improvisado profesor de inglés, Viktor Dulfan, la primera persona que le acogió con los brazos abiertos en un país completamente desconocido para él, era un sastre ucraniano que había abandonado su tierra junto a su mujer hacía años, huyendo de los bolcheviques. Desde que Julio Macetas se instaló en el edificio tomaron la costumbre de compartir sus pitillos jugando al ajedrez todas las tardes hasta la hora de la cena. Lo hacían en su cuarto porque el del sastre carecía de ventana y de este modo ahorraban electricidad. A veces tenían que apartar la ropa tendida de la señora Claudia para aprovechar los últimos rayos de sol. Pasaban muy buenos ratos y disputaban largas partidas con aquellas miserables piezas. Por eso le prometió que con sus primeros ahorros compraría un ajedrez nuevo, de madera, como los que se utilizaban en los campeonatos oficiales, como aquellos con los que competía el ídolo nacional cubano, el campeón mundial José Raúl Capablanca. Viktor, entre burlas, no le quiso creer. Además, Julio Macetas tenía algo que celebrar.</p>
<p>Como tenía por costumbre, anotó la secuencia de jugadas en una cuartilla, satisfecho. Antes lo hacía en el margen no impreso del periódico, pero cada vez se utilizaba papel de peor calidad y el escrito resultaba ilegible. Guardó su elegante estilográfica en el cajón superior del escritorio. Samuel F. Woodbridge IV se levantó y descolgó la americana del perchero. Lanzó el puro al fuego de la chimenea y volvió sobre sus pasos. Se acercó al ventanal que se abría tras la mesa, sentía la necesidad de mirar la gran avenida, sede de tantas empresas que se habían visto fatalmente afectadas por la crisis económica. Parecía el orgulloso monarca blanco de Capablanca pasando revista. La calle estaba inusualmente tranquila, apenas se veían coches. Los escasos transeúntes embozaban sus rostros levantando el cuello de sus abrigos y caminaban con rapidez. No recordaba un mes de noviembre tan frío como aquél.</p>
<p>El señor Parker le había prometido un buen trabajo en la ferretería. No iba a estar muy bien pagado, pero siempre sería mejor que la construcción. En cuanto llegase Viktor de la tienda, le haría partícipe de la buena noticia y le mostraría el ajedrez de madera. Se sentía muy feliz. Caminaba por la avenida con paso decidido, sonriéndole al mundo, saltando contento de losa en losa, sintiéndose un jovial rey negro que se desplaza por un tablero gigante. Saludó alegremente con la mano al chico que vendía periódicos en la acera de enfrente, que le correspondió sorprendido. Dentro de poco podría comenzar a ahorrar dinero de verdad. Quería reunir los dólares suficientes para pagarle el pasaje a Sara, su negrita, la mujer a la que tanto añoraba. A pesar de la compleja crisis que parecía sacudir el país, empezaría una nueva vida para ellos. Julio Macetas no concebía que aquella situación fuese a durar demasiado, los Estados Unidos eran una potencia mundial que pronto saldría a flote. Sara podría trabajar también cosiendo, o en una floristería, y en menos de un año irían a vivir a un sitio mejor. Si todo iba bien, claro. Era consciente de que lo único que había conseguido hasta entonces era una promesa de trabajo y un paquete que apretaba con cariño contra su pecho.</p>
<p>Samuel F. Woodbridge IV y Julio Macetas, dos personas completamente diferentes que se movían en ambientes distintos, dos extraños en la misma ciudad, dos vidas que no tenían nada en común, salvo su afición por el ajedrez. Podrían no haber coincidido nunca y si lo hicieron fue por una caprichosa burla del destino. El azar hizo que se encontraran aquella fría mañana de noviembre de 1929. Cuando oyó el agudo grito, Julio Macetas levantó la vista, pero era demasiado tarde para esquivar el cuerpo de aquel hombre que se precipitaba desde la ventana de su despacho en el octavo piso de Woodbridge Steel. El choque fue brutal. El chiquillo de los periódicos cruzó corriendo la calle y vio los dos cuerpos inmóviles, en medio de un charco de sangre que crecía lentamente. Los ojos sin vida de Julio Macetas quedaron fijos en el alfil blanco que había rodado hasta chocar con la cabeza destrozada de Samuel F. Woodbridge IV. Los dos reyes yacían inánimes sobre los escaques del tablero, habían acabado perdiendo la partida vital, el ajedrez macabro de la vida, el único juego cuyas azarosas reglas, incomprensibles e inabarcables, permiten que ambos contendientes sean derrotados simultáneamente.</p>
<p>Comenzaron a caer los primeros copos de nieve.</p>
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		<title>David Vivancos Allepuz</title>
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		<pubDate>Mon, 01 May 2006 21:37:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[David Vivancos Allepuz nació en Barcelona en 1970. Es licenciado con grado en Geografía e Historia, titulación que le permitió ejercer de arqueólogo, diplomado en Biblioteconomía y licenciado en Documentación por la Universidad de Barcelona, institución donde trabaja como bibliotecario en la facultad de Derecho. David aúna dos cualidades que no suelen ir aparejadas tan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://static.flickr.com/50/138225833_ed9459dd62_m.jpg" alt="David Vivancos" align="left" border="2" height="237" hspace="15" vspace="5" width="180" /><strong>David Vivancos Allepuz</strong> nació en Barcelona en 1970. Es licenciado con grado en Geografía e Historia, titulación que le permitió ejercer de arqueólogo, diplomado en Biblioteconomía y licenciado en Documentación por la Universidad de Barcelona, institución donde trabaja como bibliotecario en la facultad de Derecho. David aúna dos cualidades que no suelen ir aparejadas tan a menudo como parece: la de ser un correcto jugador de ajedrez y un buen escritor de relatos. Miembro del <a href="http://www.cesantmarti.com/" target="_blank"><strong>Club de Ajedrez Sant Martí</strong></a> desde los 12 años, es secretario e historiador de esta entidad, con motivo de cuyo trigésimo aniversario –en 2004- publicó la recopilación de relatos <em>&#8220;Mate en treinta&#8221;</em>, editada por el Ayuntamiento de Barcelona.</p>
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		<title>&#8220;¡Manos quietas, sinvergüenza!&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Dec 2005 18:20:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[(Artículo cedido por Hans Ree)
La última vez que hablé con Román Torán Albero fue en 1992, después del match de Candidatos entre Jan Timman y Arthur Yusupov. Yo había estado presente como periodista y, antes de irme, pasé por el restaurante del Hotel Aníbal en Linares para estrechar manos con los directivos de ajedrez que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://static.flickr.com/38/78750450_1dd53a2156.jpg" alt="Roman Toran" align="left" border="2" height="191" hspace="10" width="152" />(Artículo cedido por <a href="http://davidllada.com/ajedrez/2005/12/29/hans-ree/" target="_blank"><strong>Hans Ree</strong></a>)</p>
<p>La última vez que hablé con <strong>Román Torán Albero</strong> fue en 1992, después del match de Candidatos entre Jan Timman y Arthur Yusupov. Yo había estado presente como periodista y, antes de irme, pasé por el restaurante del Hotel Aníbal en Linares para estrechar manos con los directivos de ajedrez que esperaban allí por el comienzo de la ceremonia de clausura.</p>
<p>En aquel entonces Torán era Presidente de la Federación Española de Ajedrez. Con una amplia sonrisa me despidió diciendo en perfecto holandés: &#8220;La leche es buena para todo el mundo&#8221;, un slogan publicitario que había aprendido en los años cincuenta durante uno de los torneos Hoogoven (En holandés rima).</p>
<p>Torán falleció el primero de octubre de este año, poco antes de su 74 cumpleaños. Su muerte no recibió mucha atención del mundo ajedrecístico y yo sólo me enteré de ella por medio de un obituario que escribió Gert Ligterink en la página web del torneo Corus. Toran era famoso en los círculos ajedrecísticos españoles y bien conocido entre aquellos que frecuentan el torneo Hoogoven (Altos Hornos), que hoy en día se ha pasado a llamar torneo Corus.</p>
<p>Entre 1953 y 1960 Torán participó allí en cinco ocasiones. El slogan sobre la leche es sólo una muestra del holandés que aprendió allí sobre la marcha; incluso mucho tiempo más tarde, allá donde se encontrase con ajedrecistas holandeses, siempre les saludaba con un &#8220;¡hola, perro pulgoso!&#8221; o un &#8220;¡manos quietas, sinvergüenza!&#8221;.</p>
<p>Creo que esta última frase le tiene que haber sido enseñada por una holandesa particularmente recatada, ya que él no necesitaba esforzarse para conseguir compañía femenina en esos torneos Hoogoven en Beverwijk. Su alta y apuesta estatura, su pícara sonrisa y su impecable vestimenta le convertían en un encanto para las damas más aventureras de esa pequeña ciudad. Algunas de sus conquistas aún visitan el torneo hoy en día, quizá abrigando dulces recuerdos.</p>
<p>Torán era un buen Maestro Internacional, pero abandonó la práctica en serio del ajedrez a una edad temprana para convertirse en periodista, hombre de negocios y directivo. Como su amigo Pablo Morán escribió una vez: &#8220;Llegado cierto momento Román se dio cuenta de que era mejor vivir como un marqués que ser un fuerte ajedrecista.&#8221; No sé mucho acerca del historial de Torán como directivo en España, pero supongo que tiene que haber sido muy efectivo seduciendo a patrocinadores millonarios.</p>
<p>La cita de Torán podría no ser exacta, ya que no he leído su libro en el que se menciona a Torán. Fue Ricardo Calvo quien me la contó, y el se consideraba a sí mismo un enemigo de Torán, tanto en política ajedrecística como en cuestiones generales de la política española.</p>
<p>Aparte de ser presidente de la Federación Española Torán fue también vice-presidente de la FIDE, desde 1982 hasta 1990. Fueron años tumultuosos (¿pero cuándo no lo son?) con amargas luchas entre partidarios y detractores del Presidente Florencio Campomanes. Torán era amigo de Karpov y obviamente apoyó a la administración de la que él era parte. Calvo tomó parte en la campaña electoral de 1986 en favor del grupo encabezado por Raymond Keene y Garry Kasparov, que pretendía reemplazar a Campomanes por el ahora caído en el olvido Lincoln Lucena.</p>
<p>Por su papel en esa campaña Calvo fue declarado persona non grata por la FIDE en 1987. Acudió a los tribunales para denunciar esa decisión, gastó un montón de dinero en ello, y no logró nada, lo cuál era de hecho lo que él se esperaba.</p>
<p>Una vez, habando de historia del ajedrez con Calvo, la conversación derivó hacia el poeta árabe Yahya ben al Hakam, apodado al-Gazal, quien vivió entre los siglos VIII y IX en Andalucía. Calvo había escrito desfavorablemente acerca de él y yo encontré la forma en la que describía al poeta muy parecida a la forma en la que él solía hablar de Torán. ¿Había escrito un retrato de su propio enemigo bajo la apariencia de un artículo histórico?</p>
<p>No exactamente, pero Calvo admitió la similitud: &#8220;Ese tipo de personajes autoritarios surgen todo el tiempo&#8221;, dijo. De hecho, a pesar de que al-Gazal había llamado satánico e impuro al ajedrez, la vida y obra de este poeta y diplomático me atrajo. Los fragmentos de su poesía que he visto lo muestran como un cínico y agudo observador, no carente de la la capacidad para reirse de sí mismo.</p>
<p>Yo no podría compartir la fobia de Calvo por al-Gazal y Torán, pero en las batallas de política ajedrecística mis instintos estaban de su parte. En mi libro, no resulta un punto a favor ocupar un alto cargo directivo en la FIDE, ni entonces ni ahora.</p>
<p>Sin embargo, Torán tenía muchas cualidades redentoras. Ha jugado algunas buenas partidas de ataque, escribió un libro sobre Bronstein que conservo y aprecio, y como periodista mantuvo su toque aun mucho después de haber abandonado el ajedrez de competición.</p>
<p>Donde quiera que yo estuviese en España en un torneo de ajedrez, solía leer sus artículos en el periódico ABC. &#8220;Ahí son todos fascistas&#8221;, decía Calvo desdeñosamente. No seré yo quien lo juzgue eso, pero lo que puedo decir es que los análisis técnicos de Torán eran de un alto nivel y debían de costarle muchas horas de trabajo. A pesar de haber elegido vivir como un marqués, se conservó como un auténtico ajedrecista.</p>
<p><a href="http://www.chesscafe.com/" target="_blank"><strong>www.chesscafe.com</strong></a></p>
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		<title>Hans Ree</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Dec 2005 18:13:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Gran Maestro de origen holandés, Hans Ree es además escritor y columnista de ajedrez del diario NRC Handelblad, y colaborador de dos de los más prestigiosos medios especializados: la revista New in Chess y la web Chesscafe.
Como autor, ha publicado los libros Een blinde reus (Un gigante ciego, 1989), Rode dagen en zwarte dagen (Días [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://static.flickr.com/43/78744785_a6928c0c4a.jpg" alt="Hans Ree" align="left" border="2" height="284" hspace="10" vspace="5" width="202" />Gran Maestro de origen holandés, Hans Ree es además escritor y columnista de ajedrez del diario <a href="http://www.nrc.nl/schaken/archief.html" target="_blank"><em>NRC Handelblad</em></a>, y colaborador de dos de los más prestigiosos medios especializados: la revista <a href="http://www.newinchess.com/" target="_blank"><em>New in Chess</em></a> y la web <a href="http://www.chesscafe.com/hans/hans.htm" target="_blank"><em>Chesscafe</em></a>.</p>
<p>Como autor, ha publicado los libros <em>Een blinde reus</em> (<em>Un gigante ciego</em>, 1989), <em>Rode dagen en zwarte dagen</em> (<em>Días Rojos, Días Negros</em>, 1993), <em>Schaakstukjes</em> (<em>Piezas de Ajedrez</em>, 1993) y <em>Schitterend schaak</em> (<em>Ajedrez sorprendente</em>, 1997).</p>
<p>Su amable cesión del artículo sobre <a href="http://davidllada.com/ajedrez/2005/12/29/%c2%a1manos-quietas-sinverguenza/" target="_blank"><strong>Román Torán</strong></a> es la primera aportación externa que recibe este weblog.</p>
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