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	<title>David Llada - Artículos de ajedrez &#187; anécdotas</title>
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		<title>Lilienthal: el último de los primeros Grandes Maestros</title>
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		<pubDate>Tue, 11 May 2010 16:00:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Nadie podría haber contado tantas historias y anécdotas sobre el mundo del ajedrez como Andor Lilienthal, fallecido el pasado sábado a los pocos días de haber celebrado su 99 cumpleaños. Conoció en persona a todos los campeones del mundo con excepción de uno –Steinitz, el primero-, e incluso acogió bajo su techo durante una temporada [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nadie podría haber contado tantas historias y anécdotas sobre el mundo del ajedrez como <strong>Andor Lilienthal</strong>, fallecido el pasado sábado a los pocos días de haber celebrado su 99 cumpleaños. Conoció en persona a todos los campeones del mundo con excepción de uno –Steinitz, el primero-, e incluso acogió bajo su techo durante una temporada al más esquivo de todos ellos, Bobby Fischer. Pero cometió el error de escribir su autobiografía demasiado pronto, a los 58 años, sin sospechar que aún le quedaba media vida por delante.</p>
<p>De origen judío, nació en Moscú, pero su familia se trasladó muy pronto a Budapest, donde el antisemitismo soviético era menos agresivo. Allí aprendió a jugar al ajedrez a una edad bastante tardía, los 16 años, pero recuperó el tiempo perdido a pasos agigantados. Y comenzó a soñar con vivir del ajedrez en la época en la que este juego se practicaba entre grandes personalidades en los legendarios cafés de Europa. En Viena, llegó a jugar por dinero con el célebre compositor <strong>Prokofiev</strong>, quien por entonces también se ganaba el sustento ante el tablero. Y en el más famoso de esos locales, el café de <strong>la Regence</strong> de París, derrotó por 3-1 en una serie de partidas rápidas al entonces campeón del mundo <strong>Alexander Alekhine</strong>; éste, furioso, arrojó las piezas al suelo y exigió una revancha. Sin embargo Lilienthal se la negó: “Discúlpeme, Doctor, pero quiero conservar este resultado por el resto de mi vida”. El orgulloso Alekhine se echó a reír, comprensivo con el talentoso joven.</p>
<p>Probablemente el ajedrez le salvó la vida en, al menos, una ocasión: gracias a una sonada victoria sobre <strong>Capablanca</strong>, fue invitado al torneo de Moscú de 1935, lo que le libró de estar en Budapest en las fechas en que se produjo la ocupación nazi. Y tras el turbulento periodo que supuso la segunda Guerra Mundial, cuando la <strong>Federación Internacional de Ajedrez</strong> creó el título oficial de <strong>Gran Maestro</strong>, Lilienthal fue uno de los primeros 27 elegidos en recibirlo.</p>
<p>En 1992, cuando <strong>Bobby Fischer</strong> hizo su sonada reaparición en Yugoslavia, Lilienthal, como un admirador más, no quiso perderse el acontecimiento, y viajó hasta Sveti Stefan, sede del duelo con Spassky. Cuando Fischer le vio sentado entre los asistentes a su primera rueda de prensa, le gritó: “e5xf6!”. El guiño hacía referencia a la jugada decisiva de una de las partidas más famosas de Lilienthal, la que le ganó a Capablanca, reproducida en innumerables publicaciones especializadas y que Bobby conocía de memoria. Fue el comienzo de una fiel amistad entre ambos, y cuando Fischer quiso desaparecer de nuevo, buscó refugio en la casa de Lilienthal.</p>
<p>Enviudó dos veces, y a su tercera mujer, 30 años más joven, solía bromearle diciendo que “era demasiado mayor para él”. Alto y fuerte, fue un buen deportista que de joven llegó a jugar al fútbol en el Spartak. Y ya cumplidos los 95, Lilienthal seguía haciendo todo lo que le placía: fumaba, nadaba asiduamente, viajaba con frecuencia y, por supuesto, jugaba al ajedrez. Causó gran asombro su llegada a la Olimpiada de ajedrez celebrada en Turín en 2006, al volante de su propio coche, habiendo conducido todo el camino desde Budapest. A quienes se asombraban de su longevidad y su buena memoria, siempre les repetía lo mismo: “el ajedrez me ha ayudado a mantener la lucidez”. </p>
<p><em>Andor Lienthal, gran maestro de ajedrez, nació en Moscú el 5 de mayo de 1911, y falleció en Budapest el 8 de mayo de 2010</em></p>
<blockquote><p>[Pendiente de publicación en el diario "El Mundo" el 12 de mayo de 2010]</p></blockquote>
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		<title>Campomanes: Presidente de la época dorada del ajedrez</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 09:01:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La disputa del Campeonato del Mundo de ajedrez, que se celebra estos días en la capital de Bulgaria entre Anand y Topalov, se ha visto sacudida por la noticia del deceso de Florencio Campomanes, quien fuera presidente de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) durante trece años. Campomanes, nacido en Manila el 22 de Febrero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La disputa del Campeonato del Mundo de ajedrez, que se celebra estos días en la capital de Bulgaria entre Anand y Topalov, se ha visto sacudida por la noticia del deceso de <strong>Florencio Campomanes</strong>, quien fuera presidente de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) durante trece años. Campomanes, nacido en Manila el 22 de Febrero de 1927, falleció a causa de un cáncer este lunes en Baguio, Filipinas.</p>
<p>Bastaban diez minutos de conversación con él, en cualquiera de los siete idiomas que hablaba fluidamente, para sentirse fascinado por su cultura, sus exquisitos modales, y su aguda inteligencia: representó a su país como jugador en varias Olimpiadas de ajedrez, y se doctoró en Ciencias Políticas por la universidad de Georgetown. Políticamente no era sin embargo tan elegante, y quizás la palabra &#8220;taimado&#8221; sea la que mejor lo defina. Astuto negociador, su primera jugada magistral en el mundo del ajedrez fue convencer a su amigo personal, el dictador <strong>Ferdinand Marcos</strong>, para que ofreciese, en 1975, cinco millones de dólares como bolsa de premios para el duelo previsto entre el campeón <strong>Bobby Fischer</strong>, y el candidato soviético <strong>Anatoli Karpov</strong>. Un encuentro que pese a lo estratosférico de la oferta y a los esfuerzos de Campomanes, nunca llegó a producirse por las reiteradas negativas y exigencias del genio americano, actitud que le llevó a ser desposeido del título. </p>
<p>Pero si Campomanes ha alcanzado una fama poco común entre otros dirigentes deportivos, fue porque su mandato, entre 1982 y 1995, coincidió en el tiempo con la época dorada del ajedrez, en la que <strong>Kasparov</strong> y <strong>Karpov</strong> mantuvieron una de las mayores rivalidades deportivas de toda la historia. Y muy especialmente por lo sucedido durante el primero de sus cinco duelos, en 1984, suspendido antes de su conclusión. </p>
<p>Se había pactado que en este encuentro se proclamaría vencedor al primero en obtener 6 victorias, sin que las tablas fuesen contabilizadas. Karpov, favorito del régimen soviético, comenzó castigando a su impetuoso rival y se impuso en 5 partidas, que dejaban la victoria a su alcance. Pero vino entonces una serie interminable de tablas que alargó el campeonato por encima de los cinco meses, desbordando todas las previsiones y causando enormes problemas organizativos. Con ambos contendientes al borde del colapso físico y mental, Kasparov resucitó y se impuso en tres partidas en muy corto espacio de tiempo: era Karpov, que había adelgazado casi 10 kilos a lo largo del maratoniano duelo, quien se encontraba ahora al borde del KO. Llegado a este punto, supuestamente presionado por las autoridades soviéticas para proteger a su preferido, Campomanes decidió suspender el encuentro sin proclamar vencedor.</p>
<p>Ambos ajedrecistas se sintieron perjudicados y se juraron odio eterno: Kasparov, porque al fin había puesto a su rival contra las cuerdas y, dado su juventud y mejor estado físico, confiaba en sus posibilidades. Y Karpov, porque a pesar de su frágil salud, sólo una victoria más le separaba del éxito.</p>
<p>¿A quién quería proteger realmente el presidente de la FIDE con su decisión? &#8220;En la antigua URSS, los famosos eran esclavos del sistema. Tan sólo Campomanes sabe realmente qué pasó y por qué lo hizo&#8221;, explica Karpov al respecto. Un secreto que, posiblemente, Campomanes se ha llevado a la tumba.. </p>
<p><em>Florencio Campomanes, ex presidente de la Federación Internacional de Ajedrez, nació el 22 de febrero de 1927 en Manila y falleció el 3 de mayo de 2010 en Baguio (Filipinas)</em></p>
<blockquote><p>[Publicado en el diario "El Mundo" el 6 de mayo de 2010, en la sección de Opinión]</p></blockquote>
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		<title>Dos ‘españoles’ por el cetro</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Apr 2010 09:00:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Con las piezas blancas y frente a su público, Veselin Topalov efectuará hoy en el aristocrático Club Militar de Sofía (Bulgaria) la primera jugada del Campeonato Mundial de Ajedrez, en el que tratará de destronar al vigente campeón, el indio Viswanathan Anand. Dos contendientes muy dispares en su estilo de juego, orígenes y personalidad, pero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con las piezas blancas y frente a su público, <strong>Veselin Topalo</strong>v efectuará hoy en el aristocrático Club Militar de Sofía (Bulgaria) la primera jugada del Campeonato Mundial de Ajedrez, en el que tratará de destronar al vigente campeón, el indio <strong>Viswanathan Anand</strong>. Dos contendientes muy dispares en su estilo de juego, orígenes y personalidad, pero con una cosa en común: ambos viven en España desde hace casi dos décadas. Anand, en Collado Mediano, y Topalov en Salamanca.</p>
<p>Aplazado un día con respecto a lo programado, el comienzo de este duelo se vio envuelto en la incertidumbre a causa de la erupción del <strong>volcán Eyjafjälla</strong>, que convirtió el desplazamiento de Anand en toda una odisea. Tras partir de Madrid, y con una escala prevista en Frankfurt para reunirse con el resto de su delegación, el campeón mundial se encontró con que el vuelo en el que debía abandonar Alemania estaba cancelado. Ni siquiera obtuvo permiso para partir en el jet privado que un admirador y mecenas del ajedrez alemán puso a su disposición: el espacio aéreo estaba cerrado.</p>
<p>A las dificultades para conseguir trasporte alternativo bajo esas circunstancias para un grupo tan nutrido –su equipo de asistentes para este duelo asciende a ocho personas-, hubo que añadir los problemas de visado para atravesar ciertos países, lo que les impedía tomar la ruta más corta. Ante tales perspectivas, Anand hizo un llamamiento para que el duelo se aplazase tres días, pero los organizadores búlgaros se negaron a tal concesión. Tuvo que intervenir entonces la Federación Internacional, con una decisión salomónica: se aplazaría el duelo, pero tan sólo un día.</p>
<p>Al final, el periplo tomó más de 40 horas ininterrumpidas de viaje por carretera a lo largo de 5 países, para llegar justo a tiempo para los actos protocolarios y la presentación. Un desgaste que, añadido a la tensión nerviosa que acompaña a los jugadores durante este tipo de duelos, puede convertirse en un serio hándicap para el defensor del título.</p>
<p><strong>Viswanathan Anand / Un devoto del gimnasio</strong></p>
<p>De carácter modesto y tranquilo, Vishy puede presumir de un mérito poco común tras haber pasado más de 20 años entre la élite de este deporte: no haberse granjeado la enemistad de ninguno de sus colegas, en un mundillo en el que los enormes egos y los odios viscerales han salpicado a menudo el tablero. “Algunos dicen que no derroté a Kasparov en 1995 porque yo no tenía su instinto asesino. Pero no hubiera sido natural que yo jugase con tanta agresividad; cada cual debe convertirse en campeón siendo fiel a su propio estilo”, comentó una vez respecto al mayor revés en su carrera, cuando tuvo al Ogro contra las cuerdas para finalmente caer derrotado.</p>
<p>Sin embargo, con una bolsa de premios de dos millones de euros netos en juego, el afable indio puede transformarse en un tigre de bengala. Máxime cuando, siendo ya un veterano, sabe que no le quedan muchas oportunidades como ésta. El prodigioso noruego Magnus Carlsen, con sólo 19 años, encabeza desde enero el ránking internacional, y todo indica que pronto se producirá un relevo generacional que desbancará a las actuales estrellas.</p>
<p>Anand es, junto con el equipo nacional de criquet de su país, el deportista más famoso de la India. Mil millones de compatriotas le aclaman como un héroe, y en las dos ocasiones en las que se alzó con el campeonato del mundo, fue paseado en elefante en medio de multitudinarios recibimientos. “Tengo más seguidores que Maradona”,  bromeó una vez al respecto.</p>
<p>Vegetariano estricto, Anand le da a sus 40 años cada vez más importancia a la preparación física. “Paso más de tres horas diarias en el gimnasio. Es la única manera de mantenerme concentrado durante cinco horas o más, sin altibajos”.</p>
<p><strong>Veselin Topalov / El trotamundos del tablero</strong></p>
<p>“Anand y yo hemos dominado el mundo del ajedrez desde hace cinco años; este duelo debió haberse celebrado mucho antes”. Con esta determinación, que resume el sentir general de muchos aficionados, se expresó en la rueda de prensa inaugural el aspirante, a quien parece que el hecho de jugar en su país le supone una motivación extra: “para perder, es mejor hacerlo fuera; para ganar, prefiero en casa”.</p>
<p>Salmantino de adopción, Topalov guarda un mal recuerdo de lo que supone disputar un Campeonato Mundial en “territorio hostil”. En 2006, tras un año como campeón, tuvo que defender su título ante el ruso Vladimir Kramnik, y lo hizo en Elista, capital de una ignota república autónoma rusa. Las sospechas de que su rival recibía ayuda informática durante las anormalmente frecuentes visitas al servicio, y sus denuncias al respecto, desembocaron en uno de los escándalos más bochornosos de la historia reciente de este deporte, a unos niveles nunca vistos desde la guerra fría.</p>
<p>Un panorama muy distinto al que le espera ahora, jugando ante su afición –el ajedrez sigue siendo tremendamente popular en Bulgaria-, en un encuentro auspiciado personalmente por el propio Primer Ministro, Boyko Borisov.</p>
<p>Topalov es un jugador que se forjó bajo condiciones muy duras, como un auténtico trotamundos del tablero desde que tenía quince años. En esa época, disputó compulsivamente torneos del circuito amateur, uno tras otro, para escalar posiciones en el ranking, hasta que logró ganarse por derecho propio invitaciones a los torneos más prestigiosos. Sorprendentemente, a los 30 años sus resultados mejoraron de forma espectacular, y aprovechó el hueco dejado por la retirada de Kasparov en 2005 para alzarse al primer puesto del ránking. Una posición que ha mantenido con bastante regularidad gracias a sus explosivas victorias en torneos.</p>
<blockquote><p>[Originalmente publicado en el diario "El Mundo" el 24 de abril de 2010]</p></blockquote>
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		<title>Smyslov: El Maestro eternamente joven</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Mar 2010 14:57:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Vasily Smyslov, séptimo campeón del mundo de ajedrez, ha fallecido en su ciudad natal, Moscú, dos días después de cumplir 89 años. Aunque el suyo resultó uno de los reinados más breves –ostentó el título durante apenas un año-, fue el mejor jugador del mundo durante mediados de los 50, y se le considera uno [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Vasily Smyslov</strong>, séptimo campeón del mundo de ajedrez, ha fallecido en su ciudad natal, Moscú, dos días después de cumplir 89 años. Aunque el suyo resultó uno de los reinados más breves –ostentó el título durante apenas un año-, fue el mejor jugador del mundo durante mediados de los 50, y se le considera uno de los pilares de la escuela soviética que dominaría este deporte durante varias décadas.</p>
<p>Dotado de un virtuosismo técnico exquisito, <strong>Kasparov</strong> dijo de él que sus partidas exhibían <em>&#8220;una armonía casi poética&#8221;</em>. Por su gran intuición, <strong>Spassky</strong> le apodaba &#8220;La Mano&#8221;, ya que según él, <em>&#8220;Smyslov no necesita utilizar la cabeza para decidir la mayoría de sus jugadas; su mano encuentra por sí misma la situación ideal para cada pieza&#8221;</em>.<em> &#8220;Yo haré cuarenta jugadas buenas, y si usted es capaz de hacer lo mismo, la partida finalizará en tablas&#8221;</em>, resumía el propio Smyslov, en una afirmación que en boca de cualquier otro hubiera sonado pretenciosa, pero que aplicada a él era rigurosamente cierta.</p>
<p>Disputó tres campeonatos mundiales frente al mismo rival, <strong>Mijaíl Botvínik</strong>. El primero, en 1954, concluyó en empate, lo que permitió a Botvínik retener su título. El segundo, en 1957, lo ganó de forma convincente, coronándose campeón. El tercero, un año después, fue el match-revacha que se le otorgó al destronado Botvínik, y en el cual un Smyslov con problemas de salud se vio claramente superado. Durante esa época disputaron un total de 98 partidas oficiales entre sí, un registro que sólo sería superado en los años 80 por Kasparov y Karpov. <em>&#8220;Tengo la sensación de haber pasado media vida jugando con él, lo cual, aunque agotador, ha sido un privilegio, porque Botvínik era el mejor contendiente posible en mi época&#8221;</em>, declaró Vasily años después.</p>
<p>Aunque su empuje y ambición desaparecieron tras ese periodo, Smyslov siempre conservó su amor por el ajedrez y su depurada técnica, lo que le permitió competir a un excelente nivel hasta muy avanzada edad. Su canto del cisne particular se produjo en 1984 cuando, con 63 años, sorprendió a todos alcanzando la final de Candidatos que decidiría el aspirante al título de Anatoly Karpov. Su rival -y a la postre vencedor- sería un jovencísimo Kasparov, a quien Smyslov triplicaba en edad.</p>
<p>Todavía en años recientes, ya octogenario y prácticamente ciego, Smyslov era espectador habitual de cualquier torneo que se disputase en Moscú, lo que daba lugar a una escena conmovedora: su esposa le iba anunciando al dictado los movimientos de las partidas, que Smyslov seguía &#8220;de memoria&#8221; y con gran deleite.</p>
<p>Smyslov había cursado estudios de música y era un notable barítono, compaginando durante su juventud esta actividad con el ajedrez: sólo en 1951, cuando fue rechazado en una audición para formar parte de la compañía <strong>Bolshoi</strong>, pasó a dar prioridad a los tableros. Su prodigiosa voz, como su talento ajedrecístico, se conservó intacta hasta muy avanzada edad, y en 1996 se editó un CD de canciones populares rusas interpretadas por él. Con frecuencia se le pedía que actuase en ceremonias ajedrecísticas, y así, en 2001, exactamente 50 años después de su audición fallida, la voz de Smyslov pudo hacer vibrar el teatro Bolshoi, en un acto de homenaje a Anatoly Karpov por su 50º cumpleaños.</p>
<p><strong>BLANCAS: Igor Bondarevsky<br />
NEGRAS: Vasily Smyslov<br />
(Moscú 1946)<br />
</strong>1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 a6 4.Aa4 Cf6 5.O-O Ae7 6.Axc6 dxc6 7.Te1 Cd7 8.d4 exd4 9.Dxd4 O-O 10.Af4 Cc5 11.Dxd8 Axd8 12.Cc3 f5 13.e5 Ce6 14.Ad2 g5?15.Ce2 c5 16.Ac3 b5 17.b3 Ab7 18.Cg3 g4 19.Cd2 Ae7 20.Ch5 Rf7 21.Cf1 Rg6?22.Cf6 Tad8 23.Tad1 Txd1 24.Txd1 Td8 25.Txd8 Axd8 26.Ce3 f4 27.Cd1 Axf6?28.exf6 Ae4 29.Ab2 b4 30.f3 Axc2 31.Cf2 gxf3 32.gxf3 Ab1 33.Ce4 Axa2 34.Cd2 a5 35.Rf2 Cd4 36.Axd4 cxd4 37.Re2 Rxf6 38.Rd3 Re5 39.Rc2 a4 40.bxa4?c5 41.a5 c4 42.a6 d3+ 0-1</p>
<p><em>Vasily Smyslov, ex campeón mundial de ajedrez, nació el 24 de marzo de 1921 en Moscú, ciudad en la que murió el 26 de marzo de 2010</em></p>
<blockquote><p>[Publicado en el diario "El Mundo" el 29 de marzo de 2010, en la sección de Opinión]</p></blockquote>
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		<title>El carnaval llega a la liga vasca</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Feb 2008 01:17:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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Como ya comenté por aquí, Ruslan Ponomariov ha estado de visita unos días en San Sebastián, y sabiendo que este sábado se jugaba una ronda de la liga vasca, me pareció que sería una bonita idea que se pasara a saludar al comienzo de la ronda por el club de Gros, para que conociera de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://farm3.static.flickr.com/2417/2253296584_64a2c318af_b.jpg" target="_blank"><img src="http://farm3.static.flickr.com/2074/2255851179_5419388ab7_o_d.jpg" alt="Ruslan Ponomariov" vspace="10" /></a></p>
<p>Como ya comenté por aquí, <a href="http://davidllada.com/ajedrez/2008/02/07/ruslan-ponomariov-un-fulgurante-campeon-mundial/" target="_blank"><strong>Ruslan Ponomariov</strong></a> ha estado de visita unos días en San Sebastián, y sabiendo que este sábado se jugaba una ronda de la liga vasca, me pareció que sería una bonita idea que se pasara a saludar al comienzo de la ronda por el club de <strong>Gros</strong>, para que conociera de paso sus impresionantes instalaciones. Y él aceptó encantado.</p>
<p>Pensábamos que esta inesperada visita sería la sorpresa de la jornada para los aficionados que iban a estar allí, pero la verdadera sorpresa llegó cuando los componentes del equipo visitante, el <strong>Orvina</strong>, acudieron a disputar su encuentro de la guisa que muestra la foto. Hay que tener en cuenta que en algunas localidades se celebra el carnaval un poco más tarde que en otras. ¿Alguien es capaz de identificar a la gallina del primer tablero?</p>
<p><a href="http://farm3.static.flickr.com/2321/2253349830_0d94c4130c_b.jpg" target="_blank"><img src="http://farm3.static.flickr.com/2346/2255850973_9559f87db6_o_d.jpg" align="middle" vspace="10" /></a></p>
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		<title>De Reyes del ajedrez a Ases del póquer</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Aug 2007 19:59:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Que el ajedrez desarrolla la capacidad de cálculo y análisis no es ninguna novedad. Y que los buenos ajedrecistas siempre se han visto tentados por buscar formas alternativas de explotar económicamente sus habilidades, tampoco.
En épocas pasadas, cuando los torneos internacionales se disputaban con frecuencia en legendarios casinos, solía ser el mundo de la ruleta y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://farm2.static.flickr.com/1413/1266606093_3ecc4daf65_o_d.jpg" alt="almira scripchenko poker ajedrez" align="left" border="2" height="267" hspace="10" vspace="5" width="200" />Que <strong>el ajedrez desarrolla la capacidad de cálculo y análisis</strong> no es ninguna novedad. Y que los buenos ajedrecistas siempre se han visto tentados por buscar formas alternativas de explotar económicamente sus habilidades, tampoco.</p>
<p>En épocas pasadas, cuando los torneos internacionales se disputaban con frecuencia en legendarios casinos, solía ser el mundo de la ruleta y el Blackjack el primero que atraía su atención en ese sentido. Incluso hasta tiempos bastante cercanos, era habitual que la mayoría de ajedrecistas atravesasen una transitoria etapa de interés hacia el casino y sus estrategias – normalmente para alejarse de él poco después, una vez asumidas las pocas expectativas existentes a medio plazo en los juegos de azar puro.</p>
<p>La especulación en bolsa y el póquer, donde las dotes para el análisis sí se pueden transformar efectivamente en una ventaja apreciable, vienen siendo los campos en los que estas aproximaciones han tenido más éxito. Por poner un par de ejemplos de lo primero, podríamos citar al Gran Maestro alemán <strong>Eric Lobron</strong>, quien no sólo es envidiado por su relación con la supermodelo –y también ajedrecista- <strong>Carmen Kass</strong>, sino por su acertado desempeño operando en bolsa que le ha proporcionado unas ganancias fabulosas. Lo mismo que el antiguo analista y representante de Karpov, <strong>Ron Henley</strong>, quien amasó toda una fortuna en ese terreno. Y si tuviéramos que citar un caso de éxito en el póquer, quizá el más notable sea el de <strong>Dan Harrington</strong>, un fuerte ajedrecista que llegó a alcanzar el título de Maestro, y que se convirtió en campeón mundial de póquer en 1995. Harrington, que cita el ajedrez con frecuencia en sus aclamados libros sobre póquer, atribuía su gran capacidad para concentrarse bajo presión precisamente a sus años de juventud ante el tablero: <em>&#8220;En la partida decisiva del World Series, yo era capaz de concentrarme mejor en buscar las mejores jugadas debido al &#8216;entrenamiento&#8217; que tuve con el ajedrez. Gracias a eso conseguía olvidar que había millones de dólares en juego&#8221;</em>, afirma.</p>
<p>Sin embargo, ha sido precisamente a partir de mediados de los noventa cuando el póquer y otras modalidades de juego –como las apuestas deportivas- han alcanzado un verdadero <em>boom</em>, gracias a las puertas que empezaron a abrirse con la expansión de internet. Toda una pequeña revolución que ha ganado miles de adeptos entre los ajedrecistas, conscientes de sus buenas posibilidades.</p>
<p>Si antes las partidas nocturnas de póquer eran algo bastante habitual en la vida cotidiana de los torneos –muchas veces para buscar la revancha o resarcirse de las derrotas en el tablero-, ahora la costumbre es que los ajedrecistas se recojan a horas muy tempranas en sus habitaciones. Y detrás de estas retiradas se esconde en muchas ocasiones –así he tenido ocasión de comprobarlo- la intención de jugar varias manos de póquer en las que obtener unas ganancias extra con las que complementar las obtenidas con el ajedrez. Incluso las grandes estrellas, que tienen una sólida carrera ajedrecística a sus espaldas, no le hacen ascos a esta posibilidad: Hace un año veíamos a <strong>Alexander Grischuk</strong> inscribirse en el Campeonato de Europa de póquer, a <strong>Almira Scripchenko</strong> en Las Vegas jugando un torneo oficial, y más recientemente ha sido otro ruso, <strong>Alexander Morozevich</strong>, quien se está interesando de forma más seria por el juego</p>
<p>¿Está justificado tanto interés? ¿Tienen realmente los ajedrecistas cualidades que les hacen destacarse en el póquer? Según multitud de testimonios, eso parece. <em>&#8220;El póquer exige tanta disciplina y enfoque, que es posible ser mejor jugador que la media simplemente teniendo el temperamento correcto, aprendiendo las reglas más simples, y sentándose a jugar&#8221;</em>, afirma la ajedrecista estadounidense <strong>Jennifer Shahade</strong> en un artículo sobre el tema para la revista <em>New in Chess</em>. <em>&#8220;Las características de un buen jugador de póquer son muy cercanas a las que debe tener un ajedrecista de éxito&#8221;</em>, opina por su parte <strong>Sacha Michaud</strong>, director en España de la casa británica de apuestas <a href="http://adfarm.mediaplex.com/ad/bn/52238?rfr=3310" target="_blank"><strong>Betfair.com</strong></a>, que también ofrece salas de póquer online. <em>&#8220;La estrategia y el cálculo mental pasan a un primer plano y el análisis del oponente es parte esencial para resultar el ganador. El azar queda completamente minimizado y un conocimiento teórico del juego, de estrategias anteriormente utilizadas y dotes matemáticas son aspectos claves que forman parte de los &#8216;grandes&#8217; del mundo del póquer y también del ajedrez&#8221;</em>, concluye.</p>
<p>Otro interesante testimonio es el recogido en el artículo de <em>New in Chess</em> al que hacíamos referencia, en el que el Gran Maestro <strong>Gregory Kaidanov</strong>, el noveno jugador del ránking ajedrecístico estadounidense, expresa su punto de vista: <em>&#8220;La razón de este éxito es la aproximación analítica al juego. Los ajedrecistas estamos acostumbrados a buscar siempre la mejor jugada, y a veces nos sorprende encontrarnos con que esto no es tan común entre los jugadores de póquer. Muchos de ellos viven de la descarga de adrenalina que les proporciona una victoria, y con frecuencia su juego descansa sobre su confianza en la suerte o en las supersticiones. Algo muy común entre este tipo de jugadores es estar suplicando por un as, o lamentarse de que &#8216;no han visto una figura en horas&#8217;, una afirmación matemáticamente casi imposible y que nunca he escuchado en boca de un ajedrecista&#8221;</em>.</p>
<p>Una opinión muy similar es la expresada por el campeón canadiense <strong>Pascal Charbonneau</strong>, quien junto a la también ajedrecista <strong>Irina Krush</strong> decidió pasar un semestre en París, y acabó costeándose los gastos de la romántica aventura gracias al apasionamiento de los parisinos en las mesas de póquer. <em>&#8220;Al principio incluso me daba miedo entrar al Club de Aviación de París (uno de los templos del póquer en la capital francesa del que también es asidua la campeona Almira Scripchenko). Pero luego me di cuenta de que los jugadores locales eran especialmente flojos, y tendían a jugar sus manos indiscriminadamente y con demasiada emoción&#8221;</em>, explica. El sutil equilibrio entre paciencia, agresividad y sangre fría que requiere el póquer, y el saber cuál es el momento para aplicar cada una de ellas, parecen ser aptitudes casi innatas para los ajedrecistas.</p>
<p>El caso de Charbonneau es especialmente llamativo, ya que puede presumir de haber ganado el primer torneo de póquer que jugó en su vida, superando a otros 49 participantes y embolsándose los 1000 euros de premio, un éxito que difícilmente podría obtener un novato en el campo ajedrecístico. Pero tampoco es excepcional, ya que otros jugadores, como el antes mencionado Gregory Kaidanov, o el joven alemán <strong>Jan Gustafsson</strong>, se convirtieron ya en <em>winners</em> (eso sí, en cantidades modestas al principio) tras apenas un par de meses después de haber aprendido a jugar.</p>
<p>Es interesante observar que algo parecido sucede en el mundo de las apuestas deportivas, aun más competitivo y difícil que el del póquer. En las casas de apuestas &#8220;clásicas&#8221;, apenas el 3% de los clientes logra obtener ganancias a medio o largo plazo. A pesar de lo cual, el autor de estas líneas podría dar el nombre de al menos tres personas del ámbito ajedrecístico que han entrado en tan selecta categoría. Una señal de que, de una u otra forma, los jugadores de ajedrez se las arreglan con frecuencia para estar incluidos en la pequeña fracción de los ganadores. Posiblemente, por estar acostumbrados a tomar decisiones de forma fría y racional, evaluando las distintas opciones con un enfoque práctico, y absteniéndose de hacer apuestas impulsivas o por seguir los colores de su equipo preferido. <em>&#8220;Igual que en el ajedrez, el análisis previo es básico para obtener rentabilidad de la inversión realizada. Repasar las estadísticas, analizar la situación de cada equipo, observar la evolución y ver últimos resultados, son puntos que no pueden pasar por alto a cualquier jugador que busque tener beneficios apostando por internet&#8221;</em>, explica Sacha Michaud</p>
<p>Las opciones aumentan considerablemente en las llamadas &#8220;casas de intercambio&#8221;, como la que Michaud dirige en España, <a href="http://adfarm.mediaplex.com/ad/bn/52238?rfr=3310" target="_blank"><strong>Betfair.com</strong></a>, que es algo así como <em>&#8220;el google o el ebay de las apuestas&#8221;</em>. Éstas difieren sustancialmente de las casas de apuestas clásicas en su planteamiento. En primer lugar, porque los apostantes no juegan contra la casa, sino contra los otros usuarios (la casa sólo recibe un pequeño porcentaje del beneficio obtenido por el ganador), con lo que las posibilidades teóricas de ganar están igualadas: por cada euro perdido por un usuario hay un euro ganado por otro. En segundo lugar, porque ofrecen la opción de apostar a favor y apostar en contra (o lo que es lo mismo, aceptar una apuesta u ofrecer una apuesta), lo que las convierte en algo dinámico y, desde luego, mucho más parecido a un mercado bursátil que a una quiniela deportiva</p>
<p>El análisis sigue siendo la clave fundamental para realizar predicciones y decantarse por uno u otro equipo o jugador, pero en las casas de intercambio, debido a su mayor complejidad esto puede complementarse con otras estrategias, como el &#8220;trading&#8221;, que básicamente consiste en hacer dos apuestas sobre el mismo equipo o jugador, una a favor y otra en contra, a diferentes cotizaciones –lo que es posible gracias a la fluctuación del mercado-, de tal forma que una apuesta cubra a la otra, y así ganar seguro con independencia del resultado final. Son las estrategias que permiten que una mente entrenada en la toma rápida de decisiones saque más provecho. <a href="http://adfarm.mediaplex.com/ad/bn/52238?rfr=3310" target="_blank"><strong>Betfair.com</strong></a> sigue una estricta política de privacidad que no permite ofrecer nombres de sus usuarios, <em>&#8220;pero reconocemos que nuestro producto, mucho más complejo y evolucionado en comparación a otras casas de apuestas, ha atraído a personas del mundo del ajedrez. Utilizar las habilidades conseguidas a través de muchos años de jugar al ajedrez para obtener un rendimiento económico en la red es algo frecuente actualmente y que sin duda, va a ser una tendencia en el futuro&#8221;</em>, concluye Michaud.</p>
<p><font color="#0000ff"><strong>Si te registras en Betfair a través de <font color="#ff0000"><a href="http://adfarm.mediaplex.com/ad/bn/52238?rfr=3310" target="_blank">este enlace</a></font>, podrás disfrutar de un bono de bienvenida de 50€</strong></font></p>
<blockquote><p><strong><font color="#000000">[Escrito en Linares en marzo de 2007; publicado en la revista Jaque nº 56, correspondiente a abril de 2007]</font></strong></p></blockquote>
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		<title>¿Maniáticos o supersticiosos?</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Jan 2007 14:50:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
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Amuletos, rituales, supersticiones&#8230; los grandes jugadores de todas las épocas, a pesar de ser tenidos por personas extremadamente racionales, siempre han sido proclives a este tipo de creencias o costumbres extravagantes. El siguiente artículo nos acerca a algunos de los hábitos más curiosos de los ajedrecistas, y particularmente, de uno de ellos: Garry Kasparov.
Cuando se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2414/2187502861_5c49b3b469_o_d.jpg" alt="kasparov linares audemar-piguet" align="middle" border="2" height="208" hspace="10" vspace="5" width="300" /></p>
<p>Amuletos, rituales, supersticiones&#8230; los grandes jugadores de todas las épocas, a pesar de ser tenidos por personas extremadamente racionales, siempre han sido proclives a este tipo de creencias o costumbres extravagantes. El siguiente artículo nos acerca a algunos de los hábitos más curiosos de los ajedrecistas, y particularmente, de uno de ellos: <strong>Garry Kasparov</strong>.</p>
<p>Cuando se observa a un ajedrecista sometido a la tensión de un torneo, pronto se descubren ciertos patrones en su comportamiento, determinadas cosas que repite partida tras partida. Algunas pasan por ser simples costumbres, otras podríamos calificarlas de manías, y buena parte son, decididamente, supersticiones. Aunque no siempre es fácil distinguir qué es hábito y qué es superstición.</p>
<p>Pongamos por caso Kasparov. Durante el torneo de <strong>Linares</strong>, solía cumplir unos horarios estrictos, y salvo muy rarísimas excepciones, siempre comía exactamente a la misma hora. También era normal que repitiera el mismo menú un día sí y otro también, sin apenas variar.</p>
<p>Hasta aquí, todo muy normal y muy prudente incluso. La rigidez de horarios puede entenderse como un deseo de mantener cierta disciplina, mientras que la fidelidad al menú evita que puedan surgir sorpresas desagradables, en forma de digestiones pesadas, etc., que resulten molestas después durante la partida.</p>
<p>Resulta ya más difícil de explicar con argumentos racionales su empeño por ocupar siempre la misma mesa del restaurante, día tras día y año tras año, teniendo en cuenta que ésta no tiene nada de especial desde ningún punto de vista. Los camareros del Hotel Aníbal relatan divertidos la pugna que durante algún tiempo mantuvieron Karpov y Kasparov por apropiarse de esa mesa: en un par de ocasiones, Tolia se adelantó a su rival y le robó el sitio. Kasparov, al entrar al restaurante y ver a su peor enemigo comiendo en &#8220;su&#8221; mesa, se largó de allí como alma perseguida por los demonios, y pidió que le subieran la comida a su habitación. Si no era en la suya, no comería en ninguna otra mesa del restaurante.</p>
<p>Cuando <strong>Karpov</strong> dejó de ser uno de los participantes &#8220;fijos&#8221; de Linares, la mesa pasó a ser prácticamente &#8220;propiedad de Kasparov&#8221;, y tan sólo el despistado Ivanchuk osaba ocuparla ocasionalmente. La casualidad es que la última vez que lo hizo, Chucky jugó una de sus partidas más memorables (Linares 1999, penúltima ronda frente a Topalov, galardonada con el premio de belleza), y eso no pasó inadvertido para Kasparov, quien tomó cumplida nota.</p>
<p>También hay tres rituales que Kasparov sieguía religiosamente antes de cada partida. Primero, antes de salir al escenario, dejaba escondida entre bastidores una tableta de chocolate, de una marca rusa en particular cuyo nombre (traducido al español) significa &#8220;Inspiración&#8221;, que Kasparov se traía de Moscú y consumía en grandes cantidades durante el torneo. &#8220;Inspiración que no falte&#8221;, debía de ser su lema. Alguna vez que el chocolate quedó demasiado a la vista, fue descubierto por los otros jugadores, y resultaba divertido verles mirándolo golosamente (En el último Linares, sospecho que alguien más aparte de su propietario le dio un mordisco a la tableta).</p>
<p>Después, una vez sentado frente al tablero, Kasparov toqueteaba una por una todas las piezas, asegurándose de que están en su sitio, y centrándolas milimétricamente en su correspondiente casilla. Finalmente, una vez hecho todo esto, se quitaba su reloj, un lujoso Audermars-Piguet de oro, y lo depositaba a un lado sobre la mesa. Aunque esto último de superstición no tiene nada, ya que se debía más bien a un contrato publicitario que Kasparov mantenía con la citada marca y que le reportaba una sustanciosa suma anual. Cosas del márketing.</p>
<p>Otra &#8220;tradición&#8221; curiosa de Kasparov, no muy conocida, nos la contaba Paco Albalate (miembro del equipo organizador de Linares) en una entrevista para el programa &#8220;Todoajedrez&#8221;, de Canal Sur. Resulta que ciertos utensilios que el ruso utilizaba en su habitación, como su almohada y sus tazas de desayuno, eran siempre los mismos año tras año. Albalate actuaba como depositario de estos objetos personales, encargándose de guardarlos celosamente en su casa entre una edición y otra del torneo. Por lo que se ve, la canosa cabeza del genio necesitaba una almohada especialmente mullida para descansar como es debido.</p>
<p>¿Manías o supersticiones? Todo lo anterior puede interpretarse como un intento de sentirse &#8220;como en casa&#8221;. Las personas que llevan una vida prácticamente nómada, como es el caso de Kasparov, se sienten reconfortadas si tienen a su alrededor algunos objetos que resulten familiares, y si pueden tratan de cumplir con una serie de rutinas mientras permanecen en lugar que toque en cada momento. Es, según interpreto de mi experiencia propia, una forma bastante común de intentar combatir el desarraigo (aunque no sé si eficaz). Además, estar continuamente rodeado de cosas nuevas puede resultar excitante, pero no ayuda en absoluto a concentrarse. &#8220;La monotonía es buena compañera del escritor&#8221;, coinciden en decir muchos grandes autores, y supongo que lo mismo es aplicable a los jugadores de ajedrez.</p>
<p>Sin embargo, entramos ya claramente en el terreno de la superstición para explicar algunas otras costumbres. Por ejemplo, el apego que tiene Kasparov por utilizar siempre el mismo bolígrafo para anotar sus partidas, una manía común a muchos otros ajedrecistas. Ésta es, con toda seguridad, la superstición más extendida, incluso entre aficionados.</p>
<p>En Linares 1999, antes de su partida de la sexta ronda ante Leko, Kasparov se dio cuenta al llegar al escenario que había olvidado su bolígrafo, y comenzó a buscarlo nerviosamente por todos sus bolsillos. La fotógrafa Cathy Rogers se percata de lo que ocurre y le ofrece uno, pero Kasparov le hace un gesto que viene a querer decir: &#8220;gracias, pero no, yo quiero el mío&#8221;. Y hasta que su madre apareció dos minutos después con el apreciado bolígrafo, Garry no rellenó la planilla.</p>
<p><em>&#8220;Creo que todos nosotros tenemos supersticiones. Pero opino que lo supersticioso que sea uno sólo depende de cuán fuertes sean esas creencias. Algunas personas están completamente dominadas por ellas. Otros, simplemente siguen unos rituales, pero eso no ocupa demasiado su mente. En mi caso, tengo predilección por el número 13. Nací el 13 de abril. Soy el 13º Campeón Mundial. Mi nombre tiene 13 letras</em> (nota: esta afirmación es la que me lleva a mí a sostener que la forma correcta de escribir su nombre es Garry, con doble erre). <em>Así que, naturalmente, busco cualquier cosa relacionada con el número trece para sentirme cómodo. Pero al final del día, yo sé que esto es sólo una superstición y que quizás no va a funcionar. Eso no quita para que si descubro algún trece a mi alrededor, esto me haga sentirme feliz&#8221;</em>, admite el propio Kasparov en una entrevista.</p>
<p>Según cuentan algunos de los que han compartido más viajes con él, Kasparov tuvo también durante algún tiempo la costumbre de solicitar en los hoteles una habitación cuyo número acabase en trece. Una petición difícil de satisfacer, pues en muchos establecimientos se saltan este guarismo al numerar las habitaciones, del mismo modo que en la mayoría de los rascacielos no existe la planta 13 (se suele destinar a servicios, como es el caso, por ejemplo, del Hotel Bali en Benidorm), o que en aviación -desde hace años- no se emplea ni en la &#8220;matrícula&#8221; de los aviones ni en la numeración de los vuelos.</p>
<p>Curiosamente, esta afición desmedida a buscar el número trece por todas partes la comparte también Korchnoi, cuyo carácter un tanto maniático no hace sino acentuarse con los años. Ambos tienen también otra cosa extraña en común: Tanto Kasparov como Korchnoi consideran a <strong>Karpov</strong> como la viva imagen de la superstición. Algo así como un gato negro para ellos.</p>
<p>En concreto, ambos mencionan una superstición del propio Karpov que es muy conocida: la de no cambiarse de traje mientras el viento sople a su favor en el correspondiente torneo. <em>&#8220;Karpov (&#8230;) es el individuo más supersticioso que he conocido en mi vida. No es fácil que cambie de camisa, traje o corbata. Primero, uno tiene que ganarle una partida, y entonces él ya se preocupará de la higiene&#8221;</em>, dice desdeñosamente Korchnoi en su libro &#8220;Anti-chess&#8221;. Lo mismo reseña Kasparov en &#8220;Hijo del Cambio&#8221;, hablando de su match de 1984, cuando Karpov estaba a un solo punto de derrotarle: <em>&#8220;El último golpe iba a asestarse en la partida 31, o al menos ése era su plan. Karpov se había puesto un traje nuevo para la ocasión. En cierto sentido eso me agradó, porque ya era tiempo de cambiar. Él había estado vistiendo la misma ropa todo el tiempo&#8221;</em>.</p>
<p>Jan Timman también hace alusión a esta costumbre en un artículo publicado años atrás (revista &#8220;New in Chess&#8221; 1994, nº4, pág. 34) sobre este mismo tema, y que aporta algunos detalles más: <em>&#8220;Yo, francamente, me inclino por decir que Karpov es un hombre muy práctico. Cuando se da cuenta de que su rival está especialmente irritado por algo, no duda en aprovecharse de ello. Yo incluso llamaría a ese hábito de no cambiar de traje hasta sufrir una derrota una superstición práctica, que es básicamente el deseo de un jugador de sentir buenas vibraciones y un agradable estado de la mente. A Karpov le gusta llevar una corbata roja cuando juega contra otros ajedrecistas rusos, le gusta seguir usando el mismo bolígrafo con el que ha ganado alguna de sus mejores partidas&#8230; Y tan pronto como pierde un encuentro anotado con ese bolígrafo, lo deja a un lado con enojo&#8221;</em>.</p>
<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2316/2188290516_68313a66a7_o_d.jpg" alt="alekhine euwe chess cat" align="left" border="2" height="201" hspace="10" vspace="5" width="320" /></p>
<p>Otro gran supersticioso era el legendario <strong>Alexander Alekhine</strong>, que siempre tenía cerca a los gatos de su mujer. El más famoso de ellos era un siamés que respondía al nombre de &#8220;Chess&#8221;, ganador de varios premios de belleza gatuna, y que a menudo se acercaba al tablero a olisquear las piezas, con total permisividad de su dueño. ¿Habrá animal que despierte más supersticiones? Varias personas le preguntaron a Euwe si no le molestaba tener a esos gatos rondando a su alrededor durante sus encuentros con Alekhine, pero el holandés era imperturbable: &#8220;No tonteaban demasiado&#8221;, solía responder.</p>
<p>En efecto, Timman señala a <strong>Euwe</strong> como uno de los ajedrecistas más inmunes a este tipo de supersticiones, y expone una interesante teoría al respecto: &#8220;Una vez que consideras el ajedrez como una profesión, pierdes completamente el equilibrio social y te encuentras a ti mismo asaltado por factores aleatorios influyendo en tu tan necesaria forma ajedrecística. A menudo estos factores están relacionados con la superstición o parecen ser expresiones directas de ésta. Euwe, en cambio, era uno de los pocos jugadores de alto nivel que se mantuvo como amateur durante toda su vida, y quizá por eso no le afectaban esas cosas&#8221;.</p>
<p>Sin embargo, la simpatía que Alekhine tenía a sus propios mininos se tornaba en pavor hacia cualquier otro gato. En la vigésimo primera partida de su primer match con Euwe (el de 1935) sucedió algo que retrasó el comienzo del encuentro en casi una hora. Alekhine se alojaba en el Hotel Carlton de Amsterdam (un augusto edificio situado frente al mercado flotante de las flores, por si alguien tiene ocasión de ir allí), que se encuentra a cierta distancia de Ermelo, donde se había de disputar la partida. Como todos los días, un chofer pasó a recoger al Campeón del Mundo para llevarle hasta la sala de juego. Y entonces sucedió que, durante el viaje, se cruzaron por dos veces en el camino de un gato. Víctima de un ataque de repentino pánico, Alekhine insistió en hacer el resto del trayecto en tren, y pidió al conductor que le dejase en la estación más cercana. Así fue que Alekhine llegó jugar tarde, alterado, y según algunas fuentes bastante bebido también. La victoria de Euwe, como era de esperar, fue clara y convincente.</p>
<blockquote><p><strong>[Escrito en Oviedo el 13 de noviembre de 2003; publicado en la revista Jaque-Practica el Ajedrez nº 21, correspondiente a diciembre de 2003]</strong></p></blockquote>
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		<title>Viktor el Terrible (II)</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Sep 2006 21:47:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
				<category><![CDATA[anécdotas]]></category>
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		<description><![CDATA[La vida de Viktor Korchnoi recuperaría cierta normalidad a partir de 1943, al trasladarse la guerra a frentes más lejanos. Tras haber pasado por el hospital para ser tratado de su severa desnutrición, ingresó en el club de ajedrez del Palacio de Pioneros de Leningrado, que poco a poco recobraba su actividad cotidiana.
Cuando en 1945 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La vida de <strong>Viktor Korchnoi</strong> recuperaría cierta normalidad a partir de 1943, al trasladarse la guerra a frentes más lejanos. Tras haber pasado por el hospital para ser tratado de su severa desnutrición, ingresó en el club de ajedrez del Palacio de Pioneros de Leningrado, que poco a poco recobraba su actividad cotidiana.</p>
<p>Cuando en 1945 se consumó la rendición de Alemania, el prestigioso Maestro <strong>Vladimir Zak</strong> pudo abandonar el ejército y regresar a su ciudad, para encontrarse con que su antigua escuela había sido bendecida con toda una hornada de nuevos y prometedores alumnos: nada menos que Korchnoi y Spassky se encontraban entre ellos. Aunque el talento de Korchnoi se desarrolló de forma muy pausada, y en sus inicios se vio claramente eclipsado por la brillantez y precocidad de Spassky, Zak establecería con él una estrecha relación y, aparte de su primer maestro serio, se convirtió también en una de las contadas personas con las que Korchnoi ha logrado mantener una amistad duradera.</p>
<p>Caso poco común, el ajedrez de Viktor empezó a brillar realmente en la madurez, logrando el título de Gran Maestro a los veinticinco años, convirtiéndose en Candidato a los treinta, y alcanzando su mejor momento a partir de los cuarenta. Así, no es de extrañar que, en el momento de publicar este libro, Korchnoi siga compitiendo activamente a un nivel excelente, pese a sus ya setenta y cinco años de edad. Sin embargo, su difícil carácter le ha causado no pocas enemistades a lo largo de su vida, lo que contribuyó a lastrar aún más el desarrollo de su juego en esa etapa de su juventud. Durante las primeras salidas al extranjero, siempre vigiladas por algún burócrata del régimen, Korchnoi recibiría informes muy negativos por haber cedido a pequeñas tentaciones, como invitar a una chica al cine o, durante la disputa del Interzonal de Curaçao en 1962, frecuentar un territorio vedado a los soviéticos como era el Casino. Sin embargo, su mayor crimen a ojos de las autoridades deportivas de su país llegó precisamente a raíz de ese Interzonal, cuando Fischer acusó a los soviéticos de amañar los resultados para clasificarse; Korchnoi no sólo no lo negó, sino que se puso de parte del norteamericano y fomentó las acusaciones de juego sucio contra una persona muy concreta: <strong>Tigran Petrosian</strong>.</p>
<p>De todos los errores estratégicos cometidos en su vida por Korchnoi, ganarse un enemigo en la persona del armenio fue probablemente el mayor de todos. Petrosian se convirtió a partir de aquel momento en su peor pesadilla, y es él quien se esconde tras la mayor parte de las intrigas de las que Korchnoi fue víctima de ahí en adelante.<br />
<em><br />
Extracto del libro &#8220;Karpov, el camino de una voluntad&#8221;, que puede adquirirse en <a href="http://www.davidllada.com/libro_karpov.htm" target="_blank">www.davidllada.com</a></em></p>
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		<title>Viktor el Terrible (I)</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Sep 2006 21:39:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
				<category><![CDATA[anécdotas]]></category>
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		<category><![CDATA[personajes]]></category>
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		<description><![CDATA[Conjurada la amenaza de Bobby Fischer, a finales de los años setenta un nuevo enemigo puso en jaque a todo el ajedrez soviético. Un enemigo si cabe mucho más odiado, pues había surgido en su propio seno y era considerado un traidor: Viktor Luovich Korchnoi.
Korchnoi había nacido en Leningrado el 23 de julio de 1931, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://static.flickr.com/88/249362955_efd409856f_o.jpg" alt="viktor korchnoi" align="left" border="2" height="258" hspace="10" vspace="5" width="200" />Conjurada la amenaza de Bobby Fischer, a finales de los años setenta un nuevo enemigo puso en jaque a todo el ajedrez soviético. Un enemigo si cabe mucho más odiado, pues había surgido en su propio seno y era considerado un traidor: <strong>Viktor Luovich Korchnoi</strong>.</p>
<p>Korchnoi había nacido en Leningrado el 23 de julio de 1931, siendo el único vástago de un matrimonio de diferencias extremas. Su padre provenía de una acaudalada familia polaca, de orígenes aristocráticos y religión católica, mientras que la madre en cambio era una profesora de piano mucho más humilde, criada en una localidad judía de Kiev. Tras la ruptura de la pareja, cuando Korchnoi no era más que un niño muy pequeño, ambos acordaron que la tutela correspondiese al padre. <em>&#8220;Mi madre me dijo en docenas de ocasiones que la gran tragedia de su vida había sido el verse obligada a abandonarme por no tener nada que darme de comer. Su extrema pobreza siempre me impresionó. En su casa no había más que una cama, una silla, y un trozo de espejo. Su piano había sido alquilado durante toda su vida&#8221;</em>.</p>
<p>Viktor crece por tanto al lado de su padre –y del hermano de éste-, cuya buena posición económica le permitía dedicarse a ejercer su vocación como profesor de literatura rusa. <em>&#8220;Yo recuerdo vagamente viejos muebles, libros antiguos y conversaciones sobre temas diferentes a &#8216;qué podremos comer en los próximos meses&#8217;&#8221;</em>, cuenta Korchnoi en sus memorias. Viktor fue bautizado en la religión católica, y gozó de privilegios como tener un profesor particular de alemán, mientras que su tío se ocupaba de inculcarle el amor por el idioma original de su familia: <em>&#8220;si no aprendes polaco, no jugaré más contigo al ajedrez&#8221;</em>, le amenazaba en broma cuando el niño empezaba a dar sus primeros pasos en el tablero.</p>
<p>Esta privilegiada situación de la que disfrutaban cambiaría drásticamente al poco de la llegada de Stalin al poder, ya que uno de los primeros planes quinquenales establecidos entonces por el régimen arrastraría a la familia a la ruina, y el padre se vería forzado a subsistir como mecánico. Pero esto no sería nada comparado con lo que vendría cuando, en 1941, el ejército alemán invadió Rusia. Viktor había sido evacuado fuera de la ciudad con sus compañeros de colegio, pero la madre, presa del pánico tras haber oído decir que algunos trenes escolares habían sido bombardeados, corre a rescatarlo e inconscientemente lo devuelve al infierno de Leningrado: una ciudad que inmediatamente después se vería convertida en una trampa mortal, sitiada por las divisiones nazis. Tanto su padre como su tío murieron en el frente, y Korchnoi se ve obligado a enterrar también, con sus propias manos, a su abuela y a la hermana de ésta. Con sólo 10 años, Viktor tiene que ingeniárselas para subsistir a este terrible periodo robando cartillas de racionamiento de alimentos entre los cadáveres, y derritiendo la nieve que cubría el río Neva para obtener agua potable. Si fueron muy pocos los niños que consiguieron sobrevivir al temible sitio de Leningrado, resultan menos aún los que lo lograron estando desamparados y completamente solos en el mundo.</p>
<p>A la vista de las circunstancias, decir que Korchnoi tuvo una infancia difícil, que su amor por el régimen soviético no era demasiado, o que la durísima lucha por la supervivencia en su infancia desataría en él ciertas conductas que rozan la paranoia, supone, en el mejor de los casos, quedarse bastante corto.</p>
<p><em>Extracto del libro &#8220;Karpov, el camino de una voluntad&#8221;, que puede adquirirse en <a href="http://www.davidllada.com/libro_karpov.htm" target="_blank">www.davidllada.com</a></em></p>
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		<title>¿Comer con él? ¡Antes morirme de hambre!</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Sep 2006 21:36:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Llada</dc:creator>
				<category><![CDATA[anécdotas]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[enemistad]]></category>
		<category><![CDATA[karpov]]></category>
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		<category><![CDATA[nueva york]]></category>
		<category><![CDATA[rivalidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Días antes del comienzo del Mundial de Nueva York-Lyon de 1990, Karpov y Kasparov fueron entrevistados conjuntamente por un reportero del prestigioso semanario alemán Der Spiegel. La primera pregunta fue dirigida a Karpov: ¿Qué haría si fuese con su esposa a un restaurante, y la única mesa libre fuese la situada al lado de donde [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Días antes del comienzo del Mundial de Nueva York-Lyon de 1990, <strong>Karpov</strong> y <strong>Kasparov</strong> fueron entrevistados conjuntamente por un reportero del prestigioso semanario alemán Der Spiegel. La primera pregunta fue dirigida a Karpov: ¿Qué haría si fuese con su esposa a un restaurante, y la única mesa libre fuese la situada al lado de donde se encuentra cenando Kasparov?</p>
<p>La respuesta de éste, sin cohibirse en absoluto por tener a su rival enfrente, fue contundente e inequívoca: <em>&#8220;Puedo sobrevivir varios días sin ingerir alimento alguno&#8221;</em>.</p>
<p>La hipotética situación estuvo a punto de convertirse en realidad cuando, durante el traslado entre ambas ciudades que los dos jugadores tuvieron que realizar a mitad de duelo, les tocó compartir avión. <em>&#8220;Yo ya me había sentado cuando, detrás de mí, oigo a alguien que me pregunta: &#8216;¿Está libre este asiento?&#8217; Miré para atrás y no me lo podía creer. ¡La azafata de Air France pretendía sentarnos juntos! Así que le dije: &#8216;¡Hace cincuenta días que nos vemos las caras! ¿No es suficiente?&#8217;&#8221;</em>.<br />
<em>Extracto del libro &#8220;Karpov, el camino de una voluntad&#8221;, que puede adquirirse en <a href="http://www.davidllada.com/libro_karpov.htm" target="_blank">www.davidllada.com</a></em></p>
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