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Dos ‘españoles’ por el cetro

Con las piezas blancas y frente a su público, Veselin Topalov efectuará hoy en el aristocrático Club Militar de Sofía (Bulgaria) la primera jugada del Campeonato Mundial de Ajedrez, en el que tratará de destronar al vigente campeón, el indio Viswanathan Anand. Dos contendientes muy dispares en su estilo de juego, orígenes y personalidad, pero con una cosa en común: ambos viven en España desde hace casi dos décadas. Anand, en Collado Mediano, y Topalov en Salamanca.

Aplazado un día con respecto a lo programado, el comienzo de este duelo se vio envuelto en la incertidumbre a causa de la erupción del volcán Eyjafjälla, que convirtió el desplazamiento de Anand en toda una odisea. Tras partir de Madrid, y con una escala prevista en Frankfurt para reunirse con el resto de su delegación, el campeón mundial se encontró con que el vuelo en el que debía abandonar Alemania estaba cancelado. Ni siquiera obtuvo permiso para partir en el jet privado que un admirador y mecenas del ajedrez alemán puso a su disposición: el espacio aéreo estaba cerrado.

A las dificultades para conseguir trasporte alternativo bajo esas circunstancias para un grupo tan nutrido –su equipo de asistentes para este duelo asciende a ocho personas-, hubo que añadir los problemas de visado para atravesar ciertos países, lo que les impedía tomar la ruta más corta. Ante tales perspectivas, Anand hizo un llamamiento para que el duelo se aplazase tres días, pero los organizadores búlgaros se negaron a tal concesión. Tuvo que intervenir entonces la Federación Internacional, con una decisión salomónica: se aplazaría el duelo, pero tan sólo un día.

Al final, el periplo tomó más de 40 horas ininterrumpidas de viaje por carretera a lo largo de 5 países, para llegar justo a tiempo para los actos protocolarios y la presentación. Un desgaste que, añadido a la tensión nerviosa que acompaña a los jugadores durante este tipo de duelos, puede convertirse en un serio hándicap para el defensor del título.

Viswanathan Anand / Un devoto del gimnasio

De carácter modesto y tranquilo, Vishy puede presumir de un mérito poco común tras haber pasado más de 20 años entre la élite de este deporte: no haberse granjeado la enemistad de ninguno de sus colegas, en un mundillo en el que los enormes egos y los odios viscerales han salpicado a menudo el tablero. “Algunos dicen que no derroté a Kasparov en 1995 porque yo no tenía su instinto asesino. Pero no hubiera sido natural que yo jugase con tanta agresividad; cada cual debe convertirse en campeón siendo fiel a su propio estilo”, comentó una vez respecto al mayor revés en su carrera, cuando tuvo al Ogro contra las cuerdas para finalmente caer derrotado.

Sin embargo, con una bolsa de premios de dos millones de euros netos en juego, el afable indio puede transformarse en un tigre de bengala. Máxime cuando, siendo ya un veterano, sabe que no le quedan muchas oportunidades como ésta. El prodigioso noruego Magnus Carlsen, con sólo 19 años, encabeza desde enero el ránking internacional, y todo indica que pronto se producirá un relevo generacional que desbancará a las actuales estrellas.

Anand es, junto con el equipo nacional de criquet de su país, el deportista más famoso de la India. Mil millones de compatriotas le aclaman como un héroe, y en las dos ocasiones en las que se alzó con el campeonato del mundo, fue paseado en elefante en medio de multitudinarios recibimientos. “Tengo más seguidores que Maradona”, bromeó una vez al respecto.

Vegetariano estricto, Anand le da a sus 40 años cada vez más importancia a la preparación física. “Paso más de tres horas diarias en el gimnasio. Es la única manera de mantenerme concentrado durante cinco horas o más, sin altibajos”.

Veselin Topalov / El trotamundos del tablero

“Anand y yo hemos dominado el mundo del ajedrez desde hace cinco años; este duelo debió haberse celebrado mucho antes”. Con esta determinación, que resume el sentir general de muchos aficionados, se expresó en la rueda de prensa inaugural el aspirante, a quien parece que el hecho de jugar en su país le supone una motivación extra: “para perder, es mejor hacerlo fuera; para ganar, prefiero en casa”.

Salmantino de adopción, Topalov guarda un mal recuerdo de lo que supone disputar un Campeonato Mundial en “territorio hostil”. En 2006, tras un año como campeón, tuvo que defender su título ante el ruso Vladimir Kramnik, y lo hizo en Elista, capital de una ignota república autónoma rusa. Las sospechas de que su rival recibía ayuda informática durante las anormalmente frecuentes visitas al servicio, y sus denuncias al respecto, desembocaron en uno de los escándalos más bochornosos de la historia reciente de este deporte, a unos niveles nunca vistos desde la guerra fría.

Un panorama muy distinto al que le espera ahora, jugando ante su afición –el ajedrez sigue siendo tremendamente popular en Bulgaria-, en un encuentro auspiciado personalmente por el propio Primer Ministro, Boyko Borisov.

Topalov es un jugador que se forjó bajo condiciones muy duras, como un auténtico trotamundos del tablero desde que tenía quince años. En esa época, disputó compulsivamente torneos del circuito amateur, uno tras otro, para escalar posiciones en el ranking, hasta que logró ganarse por derecho propio invitaciones a los torneos más prestigiosos. Sorprendentemente, a los 30 años sus resultados mejoraron de forma espectacular, y aprovechó el hueco dejado por la retirada de Kasparov en 2005 para alzarse al primer puesto del ránking. Una posición que ha mantenido con bastante regularidad gracias a sus explosivas victorias en torneos.

[Originalmente publicado en el diario "El Mundo" el 24 de abril de 2010]

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David Llada @ 24-Abril-2010

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