El tigre vuelve a atacar
Mil millones de personas tienen hoy, en la India, un motivo de celebración: Su héroe nacional, el ajedrecista Viswanathan Anand, se ha alzado por segunda vez en su carrera con el título de Campeón del Mundo, tras imponerse en la prueba celebrada en la Ciudad México y que le enfrentó a siete de los mejores jugadores del planeta. Un triunfo que le reporta un premio de 390.000 dólares, pero cuyo valor real se multiplica atendiendo al enorme prestigio que otorga al vencedor.
Imbatido, con 4 victorias y 10 tablas, el Tigre de Madrás demuestra que la madurez no es un problema y que a los 37 años está posiblemente en su mejor momento deportivo. Su triunfo a principios de año en el torneo de Linares-Morelia le permitió saltar por primera vez al puesto más alto del ránking internacional, un éxito que ahora refrenda con la consecución del máximo título, que ya ostentó durante 2000 y 2001.
El ajedrez, juego que hunde las más profundas raíces de su historia en el continente indio, vive así un regreso a sus orígenes. Fue en Madrás donde su madre le enseño a Vishy los principios del juego, cuando éste tenía 5 años. En 1978 residió temporalmente en Filipinas, donde existía un programa de televisión sobre ajedrez; allí se apasiona por el juego, y gana tantos premios en los concursos de ese programa que los responsables acaban vetando su participación. Pronto se reveló que el niño tenía un talento innato casi sobrenatural, que algunos comparan al del genial matemático Srinavasa Ramanujan. Esa impresión se confirmó cuando Vishy se coronó Campeón Mundial Juvenil en 1987, asombrando al mundo con sus reflejos mentales: Mientras sus rivales meditaban horas y horas durante las partidas, Vishy hacía gala de una intuición y rapidez de cálculo pasmosa, realizando sus jugadas tras reflexionar durante sólo unos segundos. “Si pienso mucho, me equivoco”, solía decir por esa época, cuando le apodaban “el Lucky Luke del ajedrez”.
En 1991 se impone en el torneo Reggio Emilia (Italia), por delante de Kasparov y Karpov, y ya empieza a perfilarse como su más probable sucesor. Pero su momento aún no había llegado: en 1995 disputa la final del Campeonato Mundial (PCA) ante Kasparov, y cae derrotado; en 1998 también disputa la final del Campeonato FIDE, y pierde frente a Karpov. Tuvo que esperar hasta el año 2000, cuando derrotó al español Alexei Shirov en Teherán en el Mundial FIDE, para lucir la primera vez la corona de laurel con la que tradicionalmente se inviste al Campeón. Pero el título obtenido en México es mucho más importante, ya que ahora por fin el mundo del ajedrez cuenta con un único Campeón del Mundo, indiscutible y unificado.
Siendo el deportista más destacado del gigantesco país asiático -a título individual, y con excepción hecha por la selección nacional de cricket-, Vishy Anand vive en la India un fenómeno similar al que Fernando Alonso ha desatado en España. Codiciado por los patrocinadores e idolatrado por los más jóvenes, goza de un estatus de auténtica superestrella, y todo ello a pesar de que, a principios de los noventa, trasladó su residencia a Collado Mediano (Madrid), donde se halla integrado como un vecino más.
Kramnik dispondrá de un duelo de revancha
Vladimir Kramnik, a pesar de su segundo puesto, nunca llegó a inquietar realmente el triunfo del jugador indio, terminando a un punto de distancia en la clasificación. Pero su condición de campeón destronado le permite ahora desafiar a Anand, a lo largo de 2008, a un match-revancha, que se presenta realmente apasionante.
Máximo exponente del catenaccio ajedrecístico, Kramnik basa sus éxitos en no encajar ninguna derrota, pero su exceso de cautela le impide anotarse muchas victorias. Este estilo de juego supone un hándicap en los torneos de varios jugadores como el de México, donde es necesario obtener una puntuación alta para destacarse en la tabla de clasificación. Sin embargo en un match (duelo a varias partidas entre sólo dos jugadores), su defecto se convierte en virtud y le transforma en un rival temible: su invencibilidad fue la clave de su victoria ante Kasparov, en el año 2000.
[Originalmente publicado en el diario El Mundo el 1 de octubre de 2007]
David Llada @ 1-Octubre-2007