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Un tablero bajo sospecha

El Mundial de ajedrez más esperado de los últimos lustros, aquél que debería dar a este deporte por primera vez en 13 años un campeón único e indiscutible, se ha convertido también en el más estrambótico y breve de la historia. Ayer, el match fue suspendido tras las cuatro partidas disputadas hasta ahora, con el triste epílogo de un quinto encuentro decidido por incomparecencia.

La controversia saltó durante el jueves, cuando la delegación del vigente campeón de la FIDE, Veselin Topalov, presentó una queja ante los organizadores. En ella señalaba que su rival, el ruso Vladimir Kramnik, había ido al servicio hasta en 50 ocasiones durante alguna de las partidas, según quedó registrado por las cámaras. Y aunque nada impide a un ajedrecista levantarse de la mesa entre jugada y jugada, tan inusual número de visitas al retrete levantó la sospecha de que Kramnik estuviera aprovechando la privacidad de los aseos para recibir, mediante algún medio de transmisión, la asistencia de computadoras.

Ante la amenaza de Topalov de abandonar el duelo si no se aplicaban medidas de vigilancia más estrechas, el comité de competición aceptó clausurar los servicios privados de los que disponen los jugadores en sus respectivas salas de descanso -donde pueden esperar relajados los movimientos de su rival-, y habilitar uno común en otra área del escenario, pero rechazó la propuesta del búlgaro de que los jugadores tuvieran que acudir a él acompañados de un árbitro. Topalov se dio por conforme y accedió a continuar, aunque hizo saber que no estrecharía la mano de su rival, al considerar que éste aún no estaba libre de sospecha.

Sin embargo el viernes, día previsto para la quinta partida, Kramnik se negó a jugar. Su representante alegó que la reclamación de Topalov presentaba defectos de forma y que era inaceptable cambiar las condiciones aprobadas de antemano respecto a los servicios y áreas de descanso. Kramnik llegó a personarse en el escenario, pero no se sentó frente al tablero y se fue directo a su retrete. Tras comprobar que estaba clausurado, se negó a iniciar la partida, perdiéndola por incomparecencia.

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David Llada @ 1-Octubre-2006

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