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Kramnik y Topalov ponen fin al cisma

El mundo del ajedrez tiene dos reyes, e inevitablemente uno de ellos ha de recibir jaque mate; en esta partida no hay lugar para las tablas amistosas. Esas son, en resumen, las condiciones del apasionante duelo que desde este fin de semana, y hasta el próximo 22 de octubre, disputan en tierras rusas los mayores pesos pesados de este deporte en la actualidad: Vladimir Kramnik y Veselin Topalov.

Los dos tienen 31 años y se encuentran desde los 17 en el top ten ajedrecístico, pero comparten además otra cosa: ambos son Campeones del Mundo. El ruso Kramnik ostenta el título de Campeón de Ajedrez Clásico, desde que en el año 2000 desbancó a Gary Kasparov en el último gran duelo de este tipo celebrado hasta ahora en la historia. Topalov, nacido en Bulgaria pero residente en Salamanca desde hace una década, se convirtió por su parte en el Campeón del Mundo oficial, tras haberse impuesto en el torneo entre los ocho mejores jugadores del mundo organizado el año pasado en San Luis (Argentina), bajo los auspicios de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE).

El match a 12 partidas que ahora disputan Topalov y Kramnik pondrá de una vez por todas punto y final a 13 años de luchas internas y división entre varias organizaciones, desde que en 1993, Kasparov se sublevó contra la FIDE y creo la Asociación Profesional de Ajedrecistas (PCA). Bajo este organismo y con diferentes patrocinadores privados, el Ogro de Bakú puso en juego su título en dos ocasiones. La FIDE respondió a esta rebelión organizando su Campeonato del Mundo alternativo, desprestigiado deportivamente pero legítimo, que para añadir aún más confusión ha atravesado diferentes formatos. Así, la pregunta de quién era realmente el Campeón del Mundo no tenía una fácil respuesta, circunstancia que hizo perder el interés hacia este deporte a patrocinadores y medios de comunicación.

Los pronósticos acerca de quién de los dos contendientes será el que se alce con el título reunificado están muy parejos. Ni siquiera Kasparov, convertido en un comentarista de lujo, se atreve a señalar un favorito. «Kramnik atesora una comprensión más profunda del ajedrez, mientras que el búlgaro tiene de su parte su energía y confianza. Yo no apostaría por Kramnik para ganar un campeonato por sistema de liga como el que ganó Topalov, pero en un match estará igualado», declaró el ex campeón. Similar valoración hace su eterno enemigo, Anatoli Karpov, quien ante la duda barre para casa: «Será un match reñido. Topalov es un luchador nato y Kramnik posee una mayor comprensión; creo que el segundo sería un campeón más digno. Si el título se queda en Rusia será un bálsamo para el ajedrez en crisis de mi país».

Por el momento, Kramnik se ha impuesto en la partida inaugural, aprovechándose de dos errores de Topalov. Pero el búlgaro es una fiera de la competición, cuya fortaleza le hace inmune a las derrotas, y sus espectaculares remontadas ya no sorprenden a nadie.

Quien ya puede considerarse el vencedor moral del encuentro es Kirsan Ilymumzhinov, que preside la Federación Internacional de Ajedrez y la República Autónoma Rusa de Kalmikya, en cuya capital, Elista, se celebra el match. El magnate ruso no sólo cumple con su ambición de dar al ajedrez un único campeón, sino que lo hace además en su patria. Poseedor de todo un imperio empresarial, buena parte del petróleo que sale de Siberia o Irán con destino a Japón o Reino Unido es gestionado por alguna de sus compañías, lo que le hace poder permitirse extravagancias como haber derrochado unos 36 millones de dólares de su propio patrimonio en financiar torneos de ajedrez. «Algunos coleccionan coches, diamantes o cuadros, mi afición es invertir en el ajedrez», afirma el magnate.

[Originalmente publicado en el diario El Mundo, el 25 de septiembre de 2006]

actualidad

David Llada @ 25-Septiembre-2006

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