Linares cruza el charco
Me gusta la forma en que mi compañero Leontxo lo contó en El País: “Linares buscaba novia y ha encontrado una, bellísima y de alcurnia”. Morelia, antes Valladolid, una ciudad que es Patrimonio de la Humanidad y a partir de ahora también parte de la historia del ajedrez.
La primera vez que oí hablar de la extravagante ocurrencia de un torneo de Linares “itinerante” fue en boca de Silvio Danailov, durante la celebración de un match Anand-Topalov en Sofía, hace justo ahora dos años. El búlgaro, cuyas ideas revolucionarias en diversos campos están demostrando ser garantía de éxito, argumentaba que una vez que Linares ha consagrado su prestigio y su “imagen de marca” debería abrirse al mundo, dejando que cada año una ciudad distinta albergase este supertorneo.
El plan me pareció muy interesante, pero no vi posibilidades de que se materializara. Desde que Rentero ya no está al frente, no han sido los actuales responsables de Linares muy receptivos hacia las ideas innovadoras. Doy fe de ello.
Sin embargo, no sé si fue que alguien recogió al vuelo la idea de Danailov, que la marcha de Kasparov obligó a explorar nuevas posibilidades, o simplemente que alguna persona inquieta en ese país hermano insistió hasta conseguir su propósito, pero el proyecto es ahora una realidad. La primera ronda de Linares se disputará en la capital del estado mexicano de Michoacán, y la segunda, como siempre hasta ahora, en tierras jienenses. Dos sedes, mayor repercusión internacional, y mayor presupuesto. Ésa es la fórmula.
Asistí a la presentación de Linares en la sede del diario Marca, en Madrid, hace una semana. Allí estaban muchas caras conocidas que veo prácticamente todos los años a final de febrero, como la de Don Luis Rentero, y también me reencontré con un afable rostro que hacía casi seis años que no veía: el de un viejo conocido, Hiquíngari Carranza, anfitrión inmejorable y organizador eficaz, cuya mera presencia me inspira total tranquilidad al respecto de la parte mexicana del torneo.
Y sin embargo, en la presentación se palpaban los nervios, más aún que de costumbre. Organizar un torneo con dos sedes implica el doble de dificultades, y la coordinación entre ambas no es fácil por cuestiones tan obvias como la distancia y las diferencias horarias. Pero esta vez, la valentía que han demostrado los Linarenses, con su Alcalde al frente, merece ser aplaudida. Vaya desde aquí mi felicitación, y ojalá que les acompañe el éxito.
David Llada @ 14-Febrero-2006