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“¡Manos quietas, sinvergüenza!”

Roman Toran(Artículo cedido por Hans Ree)

La última vez que hablé con Román Torán Albero fue en 1992, después del match de Candidatos entre Jan Timman y Arthur Yusupov. Yo había estado presente como periodista y, antes de irme, pasé por el restaurante del Hotel Aníbal en Linares para estrechar manos con los directivos de ajedrez que esperaban allí por el comienzo de la ceremonia de clausura.

En aquel entonces Torán era Presidente de la Federación Española de Ajedrez. Con una amplia sonrisa me despidió diciendo en perfecto holandés: “La leche es buena para todo el mundo”, un slogan publicitario que había aprendido en los años cincuenta durante uno de los torneos Hoogoven (En holandés rima).

Torán falleció el primero de octubre de este año, poco antes de su 74 cumpleaños. Su muerte no recibió mucha atención del mundo ajedrecístico y yo sólo me enteré de ella por medio de un obituario que escribió Gert Ligterink en la página web del torneo Corus. Toran era famoso en los círculos ajedrecísticos españoles y bien conocido entre aquellos que frecuentan el torneo Hoogoven (Altos Hornos), que hoy en día se ha pasado a llamar torneo Corus.

Entre 1953 y 1960 Torán participó allí en cinco ocasiones. El slogan sobre la leche es sólo una muestra del holandés que aprendió allí sobre la marcha; incluso mucho tiempo más tarde, allá donde se encontrase con ajedrecistas holandeses, siempre les saludaba con un “¡hola, perro pulgoso!” o un “¡manos quietas, sinvergüenza!”.

Creo que esta última frase le tiene que haber sido enseñada por una holandesa particularmente recatada, ya que él no necesitaba esforzarse para conseguir compañía femenina en esos torneos Hoogoven en Beverwijk. Su alta y apuesta estatura, su pícara sonrisa y su impecable vestimenta le convertían en un encanto para las damas más aventureras de esa pequeña ciudad. Algunas de sus conquistas aún visitan el torneo hoy en día, quizá abrigando dulces recuerdos.

Torán era un buen Maestro Internacional, pero abandonó la práctica en serio del ajedrez a una edad temprana para convertirse en periodista, hombre de negocios y directivo. Como su amigo Pablo Morán escribió una vez: “Llegado cierto momento Román se dio cuenta de que era mejor vivir como un marqués que ser un fuerte ajedrecista.” No sé mucho acerca del historial de Torán como directivo en España, pero supongo que tiene que haber sido muy efectivo seduciendo a patrocinadores millonarios.

La cita de Torán podría no ser exacta, ya que no he leído su libro en el que se menciona a Torán. Fue Ricardo Calvo quien me la contó, y el se consideraba a sí mismo un enemigo de Torán, tanto en política ajedrecística como en cuestiones generales de la política española.

Aparte de ser presidente de la Federación Española Torán fue también vice-presidente de la FIDE, desde 1982 hasta 1990. Fueron años tumultuosos (¿pero cuándo no lo son?) con amargas luchas entre partidarios y detractores del Presidente Florencio Campomanes. Torán era amigo de Karpov y obviamente apoyó a la administración de la que él era parte. Calvo tomó parte en la campaña electoral de 1986 en favor del grupo encabezado por Raymond Keene y Garry Kasparov, que pretendía reemplazar a Campomanes por el ahora caído en el olvido Lincoln Lucena.

Por su papel en esa campaña Calvo fue declarado persona non grata por la FIDE en 1987. Acudió a los tribunales para denunciar esa decisión, gastó un montón de dinero en ello, y no logró nada, lo cuál era de hecho lo que él se esperaba.

Una vez, habando de historia del ajedrez con Calvo, la conversación derivó hacia el poeta árabe Yahya ben al Hakam, apodado al-Gazal, quien vivió entre los siglos VIII y IX en Andalucía. Calvo había escrito desfavorablemente acerca de él y yo encontré la forma en la que describía al poeta muy parecida a la forma en la que él solía hablar de Torán. ¿Había escrito un retrato de su propio enemigo bajo la apariencia de un artículo histórico?

No exactamente, pero Calvo admitió la similitud: “Ese tipo de personajes autoritarios surgen todo el tiempo”, dijo. De hecho, a pesar de que al-Gazal había llamado satánico e impuro al ajedrez, la vida y obra de este poeta y diplomático me atrajo. Los fragmentos de su poesía que he visto lo muestran como un cínico y agudo observador, no carente de la la capacidad para reirse de sí mismo.

Yo no podría compartir la fobia de Calvo por al-Gazal y Torán, pero en las batallas de política ajedrecística mis instintos estaban de su parte. En mi libro, no resulta un punto a favor ocupar un alto cargo directivo en la FIDE, ni entonces ni ahora.

Sin embargo, Torán tenía muchas cualidades redentoras. Ha jugado algunas buenas partidas de ataque, escribió un libro sobre Bronstein que conservo y aprecio, y como periodista mantuvo su toque aun mucho después de haber abandonado el ajedrez de competición.

Donde quiera que yo estuviese en España en un torneo de ajedrez, solía leer sus artículos en el periódico ABC. “Ahí son todos fascistas”, decía Calvo desdeñosamente. No seré yo quien lo juzgue eso, pero lo que puedo decir es que los análisis técnicos de Torán eran de un alto nivel y debían de costarle muchas horas de trabajo. A pesar de haber elegido vivir como un marqués, se conservó como un auténtico ajedrecista.

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colaboraciones, personajes

David Llada @ 29-Diciembre-2005

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