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Topalov se adjudica el Torneo de Linares en una épica partida final

Linares sigue siendo el equivalente ajedrecístico a un combate de gladiadores que un buen día soñó Luis Rentero, su creador y mecenas durante muchos años. Una competición especial donde las derrotas no resultan una deshonra –cualquiera puede ganar a cualquiera en un torneo restringido a los mejores jugadores del mundo-, pero lo único que no se perdona son las tablas sin lucha. Un espíritu combativo que se ajusta como anillo al dedo al vencedor de esta edición, Veselin Topalov, búlgaro de 35 años que lleva casi dos décadas afincado en Salamanca.

A falta de dos rondas para la conclusión del torneo, todo parecía indicar que Topalov tenía el trofeo en sus manos: marchaba con un punto de ventaja sobre su inmediato perseguidor –y campeón de la pasada edición-, el ruso Alexander Grischuk. El único escollo para el búlgaro es que el duelo entre ambos se disputaba en la penúltima jornada, y en él le tocaría conducir las piezas negras.

En su situación cualquier otro jugador hubiera optado por el catenaccio, por atrincherarse detrás de sus peones y amarrar un empate a cualquier precio, que prácticamente le hubiera puesto el triunfo en bandeja. Pero eso es inconcebible para un luchador como Topalov. Fiel a su estilo, se enzarzó en un combate cuerpo a cuerpo y en el momento decisivo, con su rival vulnerable por los apuros de tiempo, se lanzó a matar o morir, igual que aquel mito del toreo que encontró la muerte en la arena de Linares, Manolete. Y como el legendario torero, salió corneado: su derrota permitía a Grischuk darle alcance en la clasificación general, pero contando con mejor desempate.

Este resultado no dejaba más salida a Topalov que imponerse en la última partida frente al israelí Boris Gelfand, y confiar en que Grischuk no hiciera lo mismo ante el representante español, Paco Vallejo. El menorquín le hizo un buen favor: puso a Grischuk contra las cuerdas, y el ruso suspiró aliviado cuando consiguió escaparse con unas tablas, mientras miraba de reojo al tablero contiguo. En ese momento, parecía que la partida de Topalov estaba abocada al mismo desenlace; tanto era así, que todos los medios de comunicación de Rusia se apresuraron por conseguir las primeras declaraciones de su jugador, dándole ya por vencedor seguro.

Pero con Topalov, nada puede darse por hecho. Famoso por sus épicas remontadas, continuó presionando sin tregua a su rival, luchando por exprimir su microscópica ventaja en espera de su oportunidad. Y ésta le llegó cuando, tras más de cinco tensas horas de juego, Gelfand cometió un desliz. El último jaque del torneo, en el último minuto, le dio la victoria al salmantino de adopción. “Topalov rinde más en el tramo final de los torneos gracias a su excepcional forma física”, había profetizado años atrás Garry Kasparov.

Un trotamundos del tablero

Los lazos de Veselin con nuestro país surgieron cuando apenas era un adolescente. Con el título de campeón mundial sub-14 bajo el brazo, un representante, Silvio Danailov, se fijó en él y decidió apoyarle incondicionalmente. Juntos viajaron desde Bulgaria en coche hasta nuestro país, uno de los más activos del mundo en la organización de torneos open. Y en coche recorrieron juntos incansablemente toda la península –más de 25.000 kilómetros-, ganando un torneo tras otro, y bregándose como un jornalero del tablero, hasta ascender a los puestos de honor del ránking internacional. Desde entonces nadie le ha movido, ni del “top ten”, ni de nuestro país, instalándose definitivamente en Salamanca.

Tras la retirada de Kasparov –a quien Veselin amargó la despedida, derrotándole en su última partida oficial, en Linares- en 2005, el búlgaro le tomó el relevo como número uno en la clasificación mundial. A finales de ese mismo año se alzó con el Campeonato Mundial en San Luis (Argentina), título que perdería al año siguiente ante Kramnik en uno de los duelos más polémicos de los las últimas décadas.

Todo parece indicar que Topalov disfruta ahora de un nuevo momento dulce. Su victoria en Linares le permite auparse de nuevo a lo más alto del ránking internacional, en el que sólo le supera, por unas décimas, el prodigio noruego, Magnus Carlsen. Y a principios de Abril afrontará su desafío más importante: recuperar el título de Campeón del Mundo, actualmente en manos de Viswanathan Anand. Pero esta vez, y por empeño personal del Primer Ministro Búlgaro, lo hará en su país de origen, en Sofía, donde le consideran un héroe nacional.

[Originalmente publicado en el diario "El Mundo" el 26 de febrero de 2010]

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David Llada @ 26-Febrero-2010

#4: Gracias, Leontxo

Como algunos de nuestros lectores ya sabrán, la Editorial Chessy, dirigida por el GM Alfonso Romero, ha convocado un Premio Nacional “a la institución o persona que más haya hecho por promover el ajedrez a lo largo del año 2007″. Una bonita idea que espero que se consolide y siga creciendo en el futuro, al igual que ya lo ha hecho la propia editorial, a la que pronto volveré a mencionar por aquí porque cada vez nos brinda más y mejores títulos en castellano y hay alguno que me gustaría reseñar.

En esta primera edición, el premio le ha sido otorgado por decisión del jurado a nuestro compañero Leontxo García. No sé si es del todo correcto que esta revista dedique una página entera a colmar de elogios a quien es una de sus piezas fundamentales; ni tampoco si es adecuado que sea precisamente yo quien lo haga, dado que Leontxo es, por encima de todo, un buen amigo. Pero al fin y al cabo éste es un apartado de opinión con temática libre, y en este momento lo que me pide el cuerpo desde este rinconcito en la última página es dedicarle unas líneas a mi compañero.

Aunque ya habíamos coincidido con anterioridad, cuando realmente conocí de una forma más personal a Leontxo fue en septiembre de 1998. Yo estaba colaborando entonces con la organización del Open Ciudad de Oviedo, y tuvimos la idea de invitarle: no como jefe de prensa, comentarista, ni nada por el estilo, sino simplemente como un “invitado especial”. Nuestro propósito era tratarle lo mejor posible y hacerle disfrutar del torneo, tenerle paseándose entre las mesas como un aficionado más: que por un par de días el ajedrez le diese algo a él, en vez de él darle constantemente al ajedrez, si ustedes me entienden.

No hubo manera. Desde el primer momento Leontxo se enfundó la ropa de trabajo y arrimó el hombro como uno más de nosotros, enviando notas de prensa, participando conmigo en las rondas con las radios locales, y haciendo todo lo que estuvo en su mano para difundir aquel modesto Open. Resultó incluso embarazoso, porque ponerle a trabajar estaba muy lejos de nuestras intenciones. “Siento una gran deuda con Asturias por lo mucho que disfruté durante los torneos organizados por la Universidad de Oviedo [1992 y 1993], y si hay algo que pueda hacer para ayudaros a tomar el testigo, lo haré encantado”, recuerdo que me dijo.

Sobra decir que desde aquel momento se ganó mi admiración y mi aprecio. Pero esa entrega al trabajo, ese amor ferviente por lo que hace, tuve ocasión de presenciarlo mil veces más a lo largo de la década que ha transcurrido desde entonces en torneos por todo el mundo. Ya van nueve Linares que he compartido con él, y en todos he sido testigo de la misma rutina: Leontxo es siempre el último en bajar a cenar; renuncia al postre, apura un té, y mientras el resto de compañeros ya hemos terminado la jornada o estamos todavía de sobremesa, él se vuelve apresurado a su habitación o a la sala de prensa, a seguir trabajando en esa desagradecida tarea que puede resultar a veces intentar divulgar el ajedrez.

Son sólo unas pinceladas para tratar de presentar el personaje a quien no haya tenido ocasión de coincidir con él; aquellos que le hayan tratado en persona ya sabrán a lo que me refiero. Podría estar hasta mañana contando anécdotas en el mismo sentido, pero sólo tengo una columna y además tengo que entregarla hoy.

El último año ha sido especialmente productivo para Leontxo. No sólo ha estado más activo que nunca en su faceta de periodista -las páginas de Jaque dan buena fé de ello-, sino que además ha cumplido su sueño de poner voz y comentarios en directo a la mayoría de citas importantes, tanto de forma presencial como a través de su “Ágora” en Playchess. También ha puesto su valiosísima experiencia al servicio de muchos organizadores, quienes tienen en él a un consejero inigualable: la modernización que nuestro país está experimentando en el ámbito organizativo es palpable, y de forma muy especial torneos tan revolusionarios como Bilbao o Vitoria se han nutrido de sus ideas.

Así que creo que lo que corresponde es, no sólo darle la enhorabuena a Leontxo por este premio, sino por encima de todo darle las gracias. Gracias por tu entrega y dedicación al ajedrez.

[Escrito en San Sebastián el 18 de marzo de 2008; publicado en la revista Jaque nº 620 correspondiente a Abril de 2008]

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David Llada @ 7-Junio-2008

#3: El ajedrez SÍ atrae patrocinadores

La idea de que “el ajedrez no interesa a los patrocinadores” es una de esas falsedades que, de tanto oírselas repetir a quienes justifican así el no saber hacer su trabajo, hemos acabado por creérnosla. Se ha grabado en nuestra mente y ha minado el entusiasmo por emprender actividades, por buscar nuevos horizontes para nuestro juego.

Vamos a hacer una diferenciación muy importante entre dos cosas que, si bien están relacionadas, en ocasiones se confunden. Es cierto que el ajedrez no es un deporte de masas, y nunca lo será por su naturaleza intrínseca: conocerlo y dominar sus fundamentos requiere un esfuerzo de voluntad que es cada vez menos común en la sociedad en que vivimos. Pero el ajedrez sí tiene una imagen, representa unos valores, que resultan en conjunto interesantísimos para cualquier empresa dispuesta a respaldarlo. Y eso por no hablar de las instituciones públicas.

En los últimos años he tenido ocasión de acudir a varias ferias empresariales. Una de las más importantes de las celebradas en nuestro país, Expomanagement, está destinada a ejecutivos de importantes multinacionales. En la primera ocasión en que la visité, me llamó poderosamente la atención la masiva presencia de stands, carteles y folletos (23 en total, llegué a contar) de empresas que utilizaban la imagen del ajedrez como reclamo, en todos los casos incidiendo en esos valores a los que hacía alusión: el pensamiento estratégico, la inteligencia, las decisiones bien meditadas, la eficiente planificación.

Al año siguiente sólo hizo falta un poco de iniciativa por mi parte para organizar una pequeña exhibición de partidas simultáneas en esa misma feria, en el stand de Amena, que contó con la participación del Gran Maestro Pablo San Segundo. “Amena sabe cuál es tu mejor jugada”, fue el recurrente eslogan. Fue algo sencillo, pero hasta tal punto tuvo éxito y congregó a curiosos en el recinto, que dos empresas del mismo ramo (telefonía) me contactaron en los meses siguientes para proponerme actos similares, y los propios organizadores de Expomanagement contrataron a Garry Kasparov como conferenciante estrella para su siguiente edición. La semilla había quedado plantada. El ajedrez les daba buena imagen, a un precio irrisorio para los presupuestos que manejan habitualmente.

El potencial está ahí, siempre lo ha estado, y somos unos ciegos por no ver que lo tenemos delante. ¿Hasta donde podríamos llegar si, en vez de entusiastas particulares más o menos capacitados, fuese una agencia de comunicación e imagen la que canalizase ese potencial, la que explotase de forma profesional las posibilidades que ofrece el ajedrez? En pocas ocasiones se ha dado ese paso, porque los directivos, asociaciones de jugadores y ajedrecistas superestrellas siempre han querido “manejar el cotarro”, sin ser conscientes de que se mueven en un terreno –el de la comunicación- que no es precisamente el suyo.

Hace un par de meses conocí en Vitoria al candidato a la FEDA, Amador González, quien tuvo la deferencia de interesarse por mis sugerencias acerca de cómo adecentar el desolado panorama que presenta el ajedrez nacional: un problema que parece que le preocupa bastante más que a quienes están en el cargo actualmente. Incluso me planteó la posibilidad de entrar en su candidatura como jefe de prensa, o que le sugiriera al menos una persona indicada para el puesto.

Intenté quitarle de la cabeza la idea del “jefe de prensa permanente”, que si bien es cierto que nunca hemos tenido uno, no lo es menos que se ha convertido en una figura ya un tanto obsoleta. “Una agencia de comunicación puede realizar esta tarea, emitiendo notas de prensa cuando sean necesarios: campeonatos de España, grandes torneos, acontecimientos infantiles…”, le expliqué. “Pero además, ellos sabrán dónde incidir para vender el ajedrez, no sólo a los medios, sino también a los potenciales patrocinadores y las instituciones. Es un servicio global y profesional”, insistí. Por no mencionar una posibilidad no menos importante: las agencias de comunicación planifican las campañas de publicidad de muchas empresas, y a buen seguro podrían encontrar entre su cartera de clientes alguno al que le podrían sugerir asociar su imagen al ajedrez. Creo que los argumentos le convencieron, porque me ha pedido permiso para incluir la idea en su programa.

En resumen: no nos acomplejemos ni infravaloremos el gancho que tiene nuestro deporte. El ajedrez sí atrae patrocinadores: lo que los aleja son los ineptos que muchas veces lo gestionan.

[Escrito en San Sebastián el 13 de febrero de 2008; publicado en la revista Jaque nº 619 correspondiente a Marzo de 2008]

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David Llada @ 8-Mayo-2008

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